Antonia nos ha escrito desde Quito Ecuador y nos hace la siguiente consulta:

Tengo dos hijos. Una de 5 y otro de 7. Me gustaría como madre poder ayudarles a ser más inteligentes y felices. Si ese también es tu caso, pon atención a las siguientes recomendaciones:

1. Haz y no hables. Se siempre un buen ejemplo. No es lo que se dice sino lo que se vive cada día. No les digas a tus hijos como vivir.

Vive y deja que ellos lo vean. Practica lo que predicas porque tus hijos te miran y emularan tus acciones e intentaran ser como tú.

En otras palabras se el cambio que tú quieres ver en tu hijo. Conviértete en aquello que respeta y se el espejo de lo que admira.

Tus hijos son el mayor regalo que puedes recibir y sus almas la responsabilidad más pesada que cargas. Bríndales tiempo y ensénales a tener fe en si mismos y a ser personas confiables. Cuando crezcan esto será lo que más importe.

2. Reduce su estrés y por tanto el nivel de estrés del hogar. No es fácil pero aunque no lo creas los niños quieren de sus padres más que cualquier otra cosa es verlos felices y menos estresados.

En una investigación realizada con 1.000 familias se preguntó a los niños que era lo único que desearían que sus padres cumplan. La mayoría de padres predijeron que sus hijos buscarían pasar más tiempo con ellos pero se equivocaron.

El deseo primordial de los hijos es que los padres estén menos cansados y estresados. Quieren que su hogar sea lo menos estresante posible.

3. Creer en ellos. El mejor regalo para un niño es que crean en él. Si los padres ven algo real, bueno y hermoso en ellos no deben dudar en expresar su admiración. Si ven algo que no es cierto, ni bueno, ni bello, deben darle su apoyo y guía para superarlo.

El simple acto de creer que el hijo es capaz y merece todo hace la diferencia. Le da autoconfianza y le hace sentirse calificado para lograr grandes cosas.

APLICACIÓN:

Dijo en una ocasión el sabio Salomón: “El principio de la sabiduría es el temor al Señor”. Que cada cosa que hagamos como padres sea un reflejo de lo que Él es en nuestra vida para que los hijos de la misma mañera, nos vean también como un espejo.