No es sencillo poner en palabras una definición de amor y amar. Lo más que se puede hacer es una descripción del amor y de amar. La mejor descripción del amor es lo que tenemos en 1 Corintios 13:4-8 donde dice: El amor es sufrido,  es benigno;  el amor no tiene envidia,  el amor no es jactancioso,  no se envanece; no hace nada indebido,  no busca lo suyo,  no se irrita,  no guarda rencor; no se goza de la injusticia,  mas se goza de la verdad. Todo lo sufre,  todo lo cree,  todo lo espera,  todo lo soporta. El amor nunca deja de ser;

Si quisiéramos encerrar todo lo que es el amor en una sola palabra, tendríamos que pensar en la persona de Dios. Note lo que dice 1 Juan 4:8 El que no ama,  no ha conocido a Dios;  porque Dios es amor.

Dios es amor. La mejor muestra del amor de Dios consiste en habernos dado a su amado Hijo para que muera en la cruz del Calvario. Juan 3:16 dice al respecto: Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Ese amor se manifestó también en el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, quien a pesar de ser nosotros pecadores, nos amó tanto que se ofreció a sí mismo como sacrificio por nuestro pecado al morir en la cruz por nosotros. Juan 15:12-13 dice: Este es mi mandamiento:  Que os améis unos a otros,  como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este,  que uno ponga su vida por sus amigos.

Al reflexionar sobre todo esto en cuanto al amor y a amar, tiene sentido la descripción del amor que alguien ha expresado en los siguientes términos: Amor es acción de sacrificio en beneficio de la persona amada. Lo único que tal vez faltaría añadir en esta descripción del amor es que este amor se sacrifica por personas que no lo merecen y sin esperar nada a cambio. Hablando de amor, Marcos 12:29-31 dice: Jesús le respondió:  El primer mandamiento de todos es:  Oye,  Israel;  el Señor nuestro Dios,  el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,  y con toda tu alma,  y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.  Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante:  Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  No hay otro mandamiento mayor que éstos.

Según esto, primero tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas, para poder amar a otros. Observe lo que dice 1 Juan 4:8-11 El que no ama,  no ha conocido a Dios;  porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros,  en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo,  para que vivamos por él. En esto consiste el amor:  no en que nosotros hayamos amado a Dios,  sino en que él nos amó a nosotros,  y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados,  si Dios nos ha amado así,  debemos también nosotros amarnos unos a otros.

Dios ya nos ha amado con ese amor maravilloso que hemos descrito. Por el hecho de haber sido amados así por Dios, nuestra responsabilidad es amarnos los unos a los otros.