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Confundiendo metas con deseos.

Siempre escucharás decir que es muy saludable tener metas en la vida, y que toda vida con despropósito va rumbo al fracaso. Pero lo cierto también es que existen metas peligrosas que, si las alcanzas, te pueden herir con heridas que sangren de por vida, como una espina oculta en la rosa. Lo cierto es que muchas de esas metas no son realmente necesarias y podemos encontrarnos corriendo detrás de una utopía sin sentido. Vivimos en un mundo donde constantemente somos asediados por los medios masivos de comunicación seducidos a tener y tener cada vez más. La sociedad consumista en la que nacemos y nos desarrollamos nos sumerge, casi sin permiso, en la locura del “tener para ser.” Si no tienes no vales en el mundo de hoy. Bajo este “Slogan” intentan sobrevivir millones y millones de personas dentro de las cuales tal vez te encuentres tú. Crees que si pudieras conseguir esto o aquello alcanzarías la verdadera felicidad, y cuando lo alcanzas, te das cuenta que en realidad eso no te satisface y necesitas más, porque no era una meta real sino un deseo personal. Y esa ecuación se va repitiendo vez tras vez sumiéndote así en la depresión consecuente de una insatisfacción crónica. No podemos tratar en profundidad el tema de nuestra significación hasta que comprendamos con cuánta facilidad nos seduce la locura de poseer más. Como un espejismo en el desierto, nuestra sed de tener más puede llevarnos a tener fantasías de significación alejadas de Dios. La obsesión por poseer más puede distorsionar todos los aspectos de nuestras vidas, desde las relaciones hasta la familia. Este anhelo es seducido por oportunidades que nos rodean cada día. Avances tecnológicos de última generación, mayor confort y sistema de comunicación a la velocidad de la luz, hoy son presentadas como necesidades primarias. Pero ¿son realmente necesarias para la vida o hemos creído la mentira que data desde el Edén que si alcanzáramos esto o aquello seríamos como Dios? Al fin y al cabo, Adán y Eva quisieron su pedazo de pastel teniendo la oportunidad de disfrutar al Creador cara a cara y perdieron así la verdadera significación en la vida. Dios debe ser suficiente para ti. Todo lo que esté fuera de Él no te traerá ningún bien.

Pensamiento del día: No existe bien para mí que esté fuera de ti. (La Biblia)

Pablo Martini