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Probados y Aprobados

Hoy en día vemos dentro del pueblo cristiano, por todos lados, hombres y mujeres buscando un puesto en el ministerio, cuando lo que vemos más bien, en el relato bíblico, es a Dios buscando hombres y mujeres para ocupar un puesto en Su obra. ¡Y esto es muy diferente! Me temo que la cristiandad actual va por caminos muy paralelos a los de Dios.

Distraídos con la mejor oferta dentro de la obra de Dios, se olvidan del Dios de la obra. Así, mientras Él busca obreros, sus siervos buscan cargos, puestos, honores y reconocimiento.

Lo que busca el Padre es verdaderos adoradores, que disfruten del tiempo de la amistad con Él, el servicio y los lugares vendrán; como consecuencia de aquello. ¿Cuándo entenderemos que a Dios se le ama primero con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con toda nuestra alma? Luego, con todas nuestras fuerzas. ¿Para qué quiere Dios tus manos, si aun no consigue tu corazón? ¿Cómo puedes ser efectivo en el cuerpo de Cristo, que es la iglesia; si estás desconectado de la cabeza que es Cristo?…

Se presentan en las oficinas pastorales y de Agencias Misioneras, cantidad de candidatos para el puesto ministerial, con su hoja de vida bajo el brazo. Una carpeta repleta de títulos, experiencia, recomendaciones y logros; a la vez que su corazón está vacío de dependencia y de una vida de oración comunión y piedad. Mira, Dios no llama a los capacitados, Él capacita a los llamados, que es muy distinto.

No es mala la capacitación. Debemos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados. Pero hoy en día hay muchos aprobados por los hombres, sin haber sido probados por Dios.

Y lo que me aprueba, es la prueba. Una vida fácil y estereotipada, nunca produce la madurez; y la templanza de carácter no se aprende dentro de un aula, sino en el batallar de la fe, día a día.

Ocupémonos en buscar a Dios cada día, con corazón sincero y humillado, que Él nos hallará a sus pies y se ocupará de usarnos para Su Reino.

Pensamiento del día:

Humíllate ante la poderosa mano de Dios, que Él te exaltará cuando fuere tiempo.

Pablo Martini