Job 38:4-5  ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
Házmelo saber, si tienes inteligencia.
¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?
¿O quién extendió sobre ella cordel?

Uno de los grandes temores de todo hombre y me refiero a la humanidad en general, es que el miedo a ser visto como tonto o ignorante, son muy pocas personas las que admiten que no saben nada sobre un asunto; por lo menos decimos: “lo escuché una vez, pero cuéntame”. Quedar al descubierto, desnudos y vulnerables por la ignorancia que hay en nosotros nos aterra; Dios pregunta: “Te dices inteligente entonces, ¿Dónde estabas tú…?”. Para mí esto suena a bofetada porque debo reconocer que soy tan pequeño pero tan altanero y soberbio que creo saber todo sobre la vida.

La ciencia trata de explicar los hechos simples de la naturaleza pero trata de quitar a Dios del panorama y se vuelve necio porque trata de descubrir el agua tibia cuando Dios ya dejó datos exactamente correctos en su Palabra, el punto es no querer reconocer que Él tiene la razón y hacernos a nosotros mismo sabios. Pero vamos a lo práctico, esto también lo hacemos en otros aspectos de nuestra vida, cuando debemos tomar decisiones sobre asuntos importantes, decimos que Él no sabe qué es lo mejor para mí y yo sí, realmente somos necios. Tómate un café con Dios y habla con Dios sobre la grandeza de su sabiduría.

¿Tratas de razonar los asuntos de la vida o vives por fe confiando en la sabiduría de Dios?
¿Piensas que sabes todo?
¿Te atreves a reconocer que Dios tiene la razón en todo?

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