Según el texto en Amós 3:6 parecería que Jehová es el autor del pecado en el mundo. Algo dentro de mí me dice que no puede ser. ¿Puede por favor explicarme el significado de este versículo?

Presentado por
David Logacho

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice... durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

La Biblia Dice · 02. La Pregunta Del Dia 02 – 10 – 2020

Con mucho gusto amigo oyente. Lo que en su fuero interno le motiva a rechazar que Jehová sea autor del pecado en el mundo, es el Espíritu Santo que mora en su vida. Uno de los ministerios del Espíritu Santo en una persona es justamente guiar a la verdad en cuanto a Dios y en cuanto a nuestra relación con él.

Qué tal si leemos el texto que ha sido fuente de algo de duda en su vida. Se encuentra en Amós 3:6 donde dice: “¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?” Si lee superficialmente esa parte del texto que dice: ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? Y si interpreta la palabra “mal” en el sentido que significa pecado, entonces se va a llegar a la conclusión errada que Jehová es el autor del pecado en la ciudad y a lo mejor en el mundo entero. Pero lo que se debe tomar en cuenta es que la palabra hebrea “ra” que se ha traducido en el versículo en cuestión como “mal” no significa necesariamente pecado, sino más bien: adversidad, aflicción calamidad y desgracia.

Es en ese sentido que se usa la palabra “ra” en el texto en Amós 3:6. ¿Cómo se llega a esa conclusión? Pues examinando el contexto del pasaje, el cual comienza en el versículo 2 del capítulo 3 de Amós donde dice: “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades” Jehová está anunciando castigo a Israel a causa de su pecado. Acto seguido, a través de varias preguntas, Jehová, por medio del profeta Amós, muestra que ese castigo es seguro que va a suceder. Note lo que dice Amós 3:3 hasta la primera parte del versículo 6: “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo? ¿Rugirá el león en la selva sin haber presa? ¿Dará el leoncillo su rugido desde su guarida, si no apresare? ¿Caerá el ave en el lazo sobre la tierra, sin haber cazador? ¿Se levantará el lazo de la tierra, si no ha atrapado algo? ¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo?” La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo “no”, entonces con la misma absoluta seguridad Jehová va a traer adversidad o aflicción o calamidad o desgracia sobre el pueblo de Israel como castigo por el pecado. Eso es lo que está diciendo el texto.

Esto está muy lejos de la conclusión apresurada que Jehová es el autor del pecado en el mundo. Dios no puede ser jamás el autor del pecado en el mundo por la sencilla razón que Dios es santo. Un ser santo no puede ser el autor o el creador del pecado, lo cual es la antítesis misma de la santidad.

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