Si la ley es inspirada por Dios, ¿Por qué ya no sirve?

Presentado por
David Logacho

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice... durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Para hoy tenemos la siguiente consulta: Según 2 Timoteo, toda la Escritura es inspirada por Dios, pero según Romanos 10:4 la ley ha llegado a su fin. Si la ley es inspirada por Dios, ¿Por qué ya no sirve?

Permítame leer 2 Timoteo 3:16 para luego hacer un breve comentario sobre su significado. La Biblia dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios,  y útil para enseñar,  para redargüir,  para corregir,  para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,  enteramente preparado para toda buena obra.

Lo que afirma este pasaje bíblico es que toda la Escritura, desde la primera palabra del libro de Génesis hasta la última palabra del libro de Apocalipsis goza de una particular característica: La inspiración. Inspiración es la divina intervención en los autores humanos de forma que, empleando la individual personalidad de cada uno de ellos, compusieron y registraron sin errores la revelación de Dios al hombre en las palabras de los originales autógrafos. Dios dirigió, pero no dictó el material. Dios utilizó autores humanos con sus propios estilos personales. No obstante, el producto que quedó, en los manuscritos originales, no tiene error. La inspiración garantiza que el texto bíblico, en sus escritos originales, es exactamente lo que Dios quiso que sea, no sólo las ideas sino las mismas palabras utilizadas. Entre muchas implicaciones de este hecho, está naturalmente, el que la Biblia, además de no contener errores, tampoco puede contener contradicciones. Con esto en mente, consideremos el texto en Romanos 10:4. Para tomar en cuenta el contexto, permítame leer desde el versículo 3. La Biblia dice: Porque ignorando la justicia de Dios,  y procurando establecer la suya propia,  no se han sujetado a la justicia de Dios;  porque el fin de la ley es Cristo,  para justicia a todo aquel que cree.

Un poco antes de este pasaje bíblico, Pablo expresa su hondo anhelo por la salvación de Israel. Lamentablemente Israel persistía en establecer la justicia que es por la ley, en vez de aceptar la justicia que es por la fe, a pesar que esta justicia, la que es por la fe, está al alcance de todos. Por eso es que Pablo dice que Israel, ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia no se ha sujetado a la justicia de Dios, porque el fin de la ley es Cristo. Aunque la palabra griega que se ha traducido como “fin” puede significar “cumplimiento” o “terminación”, sin embargo, cuando Pablo dice que el fin de la ley es Cristo, no se está refiriendo al hecho real que Cristo cumplió perfectamente con la ley. A lo que Pablo se está refiriendo es a lo que dice la segunda parte de Romanos 10:4, es decir a que al creer en Cristo como Salvador y Señor, se pone fin a la vana búsqueda de la justicia propia para salvarse, mediante la obediencia a la ley. Note lo que dice Romanos 3:20-22. ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;  porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.  Pero ahora,  aparte de la ley,  se ha manifestado la justicia de Dios,  testificada por la ley y por los profetas;  la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él.  Porque no hay diferencia,

Cuando decimos que los creyentes ya no estamos bajo la ley, no estamos diciendo que la ley no sirve. Lo que estamos diciendo es que como creyentes ya no necesitamos someternos a la ley para ser salvos.

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