Quiero comenzar con esta premisa: “a Dios no le interesa tus cosas sino tu vida”. En un accidente puedes perder tu automóvil, tus pertenencias o en un incendio, tu casa; pero he visto muchas de estas catástrofes y personas quizás lastimadas y sentadas en el cordón de la vereda, con todas sus cosas hechas añicos pero con vida. La vida no fue permitido que se te quite.

Desde mi punto de vista es porque Dios quiere aun darte la oportunidad de que tengas un encuentro personal con Él. Quizás hubiese sido más fácil para todos y por sobre todo para Job que su vida acabe allí, pero Dios quería que él lo conociera de una forma única. No te escandalices de tus pérdidas o catástrofes, sino más bien piensa: “qué comenzó a construir Dios con este desastre”, algo que aprendí es que para construir una casa hay que nivelar el terreno y quitar todo aquello que hace del terreno inapropiado para edificar. Piénsalo, conversa con Dios mientras tomas algo con Él.

¿Qué permitió Dios que pierdas?

¿Aprendiste por qué?

¿Estás creciendo con tus pérdidas?

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