Nov 22

Y nos quejamos por 40 minutos

David Platt, en su libro radical tiene una frase: “con tanta hambre que no puede hablar”.

El hambre espiritual te lleva a estar en silencio, callado, sin moverte con tal de recibir algo de alimento de Dios.

Pero como en la dieta diaria, si nos llenamos de golosinas, cuando llega el momento de almorzar no tenemos hambre.

Algunos matan el hambre con alguna fruta o bebiendo litros de agua, y está bien si es que están tratando de bajar de peso. Lo terrible es cuando este comportamiento lo llevamos al ambiente espiritual.

Algunos nos quejamos cuando la predica supera los 40 minutos, pero los que tienen verdadera hambre espiritual quedan horas atentos tratando de entender.

¿Has luchado con Dios, en un versículo, y no te lo quieres dejar ir esperando que te bendiga?
¿Simplemente lees la Biblia o buscas entenderla?
¿Sientes hambre de crecer?
¿Te aburre escuchar a Dios?

About The Author

Nací en Posadas, Misiones, Argentina en 1977. Estudié diferentes cosas entre esas arte y teología. Vivo en Ecuador desde 1999 sirviendo a Dios, trabajando con niños y jóvenes. He pasado por muchas circunstancias buenas y malas, que me permitieron conocer a Dios de un modo personal e íntimo. Puedo compartir de aquello que Dios ha puesto en su Palabra y en mi corazón, pero por sobre todo lo que me ha dejado ver de su gloria. No es tan simple entender lo que pasa en la vida, ni tan simple explicarlo, pero quiero que juntos podamos ponerlo de un modo sencillo. Disfruta esto tanto como yo lo hice.