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Como sello en el alma

Cuatro guerras con los filisteos, enemigos violentos de Israel, fueron el preludio de este Salmo en forma de poesía cantada por el rey David.

Él compuso estos versos, luego de haberse sentido liberado por Dios, de la mano de estos enemigos y de la tiranía del rey Saúl, su antecesor quien lo perseguía para matarlo. Por más que él había sido ungido como rey desde su juventud, no pudo morar en los deleites de su palacio inmediatamente.

En vez de eso, se ocultó en cuevas y en pueblos vecinos haciéndose pasar por loco, para evitar el homicidio que Saúl estaba dispuesto a cometer con él. Más allá de este peregrinaje, que por años tuvo que soportar injustamente, hay un momento en su vida en el cual se siente libre. Ese momento es la fotografía de este Salmo.

Esas experiencias son permitidas y aprobadas por Dios. El libro de Job es un claro ejemplo de cómo Dios controló cada eslabón de la cadena de pruebas que atormentaron a este justo y recto varón.

Son controladas por Dios. El apóstol Pedro en su carta liberadora habla de que toda prueba tiene un tiempo cronometrado por Dios, y cuando haya acabado ese tiempo de prueba debemos estar firmes. Pero tiene también un propósito de parte de Dios: Nuestro bien, el desarrollo del carácter, que como el oro, se pule, perfecciona y cobra valor en el crisol. Solo allí. Eso lo encontramos en el excelso pasaje de Romanos 8:28: “Todas las cosas ayudan para el bien de los que aman a Dios”.

Para que todo esto que Dios sin duda ES, sea la expresión de tu alma, y no simples palabras, debes haberlo vivido en alguna experiencia particular. Yo no sé cuáles son las cosas que te persiguen. Quizá relaciones pecaminosas, hábitos inmorales, pensamientos tóxicos o un pasado que sólo está allí para torturarte y amenazarte.

Todo eso es como las cuevas en las que David se escondía. Llegará un momento en el que el Señor te dará liberación si confías en Él y reconoces su poder en ti. Decide con fe, tu liberación y pídele al Padre que sea tu Libertador, entonces experimentarás como David, a Dios como tu refugio.

Pensamiento del día:

Las experiencias liberadoras de Dios quedan como un sello en el alma.

Pablo Martini