Libro de Daniel
minorías fieles
TextoReflexionReflexiones
Mayorías. Siempre las hubo, las habrá y seguirá habiendo. Es fácil y cómodo ser parte de una de ellas y es de valientes formar parte de la otra. (Te habrás imaginado cuál es cuál). Alguien dijo una vez: “Raras veces las mayorías han tenido la razón”, y es cierto. Los grandes cambios geopolíticos los han logrado hombres y mujeres de una convicción férrea que avanzaron en sus creencias aunque el mundo se les pusiera en contra. Algunos por motivos y metas equivocadas. Estos han aniquilado a cuántos se le opusieron en su sed de triunfar. A ellos no me quiero referir hoy, tendrán un capítulo aparte pues ensuciaron las páginas de la historia. Pero otros anónimos, incomprendidos, con fines altruistas y una firme vocación de su llamado también se abrieron paso a las adversidades de la vida y lograron sus objetivos. Unos fueron reconocidos por sus hazañas en vida, otros “pos morten”. El tiempo se encarga de confirmar la veracidad de la frase antedicha.
Si nos referimos a las páginas del relato bíblico nos encontramos también con estos dos grupos. Mayorías absolutistas y minorías ignoradas. Noé, predicando solo por varias décadas. Abraham y Moisés obedeciendo a un Dios que apenas conocían y que los guiaba ciegamente. Josué y su fiel amigo Caleb… Permíteme referirme a estos dos últimos porque su hazaña cobra valor cuando hacemos un simple cálculo matemático. De los doce espías enviados por Moisés a reconocer la tierra que estaban por conquistar sólo ellos dos dieron un informe optimista cuando los otros diez dijeron todo lo contrario. Eso representa un 16%. Tenemos la lista de reyes buenos de Israel comparada con los malos y nos arroja un resultado del 18%. También tenemos a un José que fue fiel entre sus doce hermanos y eso es un 8%. Ni qué hablar del viejo Elías desafiando a 450 profetas de Baal. ¡Y los derrotó! Uno contra cuatrocientos cincuenta, o sea el 0,002%. Pero déjame decirte que cuando Jesús está de tu lado siempre formas parte del lado correcto. Aunque hoy te sientas solo, si estás con Jesús eres más que un vencedor.