El yoga es el proceso por el cual una persona llega a unirse con Brahma, el concepto hindú de Dios.

Este ejercicio es parte fundamental de un movimiento religioso, llamado Meditación Trascendental, fundado por Maharishi Mahesh Yogi, quien nació en la India alrededor de 1910.

Se llama meditación porque los seguidores de Maharishi deben apartarse de sus ocupaciones dos veces cada día por veinte minutos para ocuparse en una técnica que, según ellos, está orientada a aliviar el estrés y a extraer el potencial total del individuo.

Es trascendental porque los seguidores de Maharishi afirman que trascienden o van más allá del pensamiento común hasta llegar a lo que el Maharishi llama la fuente del pensamiento.

Los líderes de Meditación Trascendental se esfuerzan por vender la idea de que Meditación Trascendental no es un movimiento religioso, pero en realidad lo es.

Sus creencias son totalmente religiosas y desafortunadamente anti-cristianas.

El cristianismo por ejemplo, cree que Dios es una persona, que tiene intelecto, voluntad y emociones, es decir que Dios conoce, Dios siente y Dios decide. Dios es el Todopoderoso y existe muy aparte de todo lo que él mismo ha creado porque Génesis 1:1 declara que en el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Pero Meditación Trascendental se basa en el concepto hindú de Dios, el cual es panteísta.

El fundador de Meditación Trascendental habla de un Dios impersonal. Para él, todo es Dios y Dios es todo. No existe diferencia, según él, entre Dios, una persona, una silla o un tomate. Cuan contrario a lo que enseña la Biblia cuando afirma que existe una tremenda diferencia entre Dios creador y todo lo que él ha creado.

Según Meditación Trascendental, el hombre es inherentemente bueno, por tanto el proceso de meditación, o el yoga, intenta traer a la superficie lo bueno que toda persona dispone en su ser. Pero la Biblia revela que el hombre es inherentemente malo. Observe como cataloga Dios al hombre en su estado natural. Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

El ser humano es inherentemente malo, por eso necesita ser una nueva criatura para tener contacto con Dios. La maldad inherente en el corazón del hombre natural es claramente descrita en Romanos 3:10-14. Como está escrito: “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura.”

Esta es la condición de todo ser humano en su estado natural. No tiene ni pizca de algo bueno, pero los seguidores de Meditación Trascendental afirman lo contrario. ¿A quien va a Usted a creer? Para Meditación Trascendental se puede lograr la felicidad sin confrontar el problema de pecado. En cambio, la Biblia revela que el hombre nunca podrá ser feliz o tener gozo a menos que enfrente su problema de pecado y llegue a tener una relación vital con Dios por medio de Jesucristo.

Según Meditación Trascendental, el hombre no tiene que dar cuenta de sus actos a Dios, porque Dios para ellos es un ser impersonal. Más aun, según los seguidores de Meditación Trascendental, en Dios se confunde lo bueno y lo malo. Pero los que creemos en lo que la Biblia enseña, sabemos que todo ser humano algún día va a dar cuenta a Dios de sus hechos. Los que hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador, hemos arreglado con Dios el problema de nuestros pecados y así nos hemos librado de ser condenados, pero los que rechazan a Cristo como Salvador serán condenados por Dios a causa de sus malas obras.

Apocalipsis 20:11-15 dice: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó sus muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Queda claro entonces que según la Biblia el hombre es responsable ante Dios por sus hechos, lo cual es negado por Meditación Trascendental. Según la Biblia, la manera de ser salvos del castigo por nuestros pecados es recibiendo a Cristo como Salvador, pero para los seguidores de Meditación Trascendental no hay necesidad de salvación, porque no se consideran pecadores.

Además los seguidores de Meditación Trascendental creen en la reencarnación, esto es que mediante un lento proceso de muerte y reencarnación en nuevas formas de vida, el hombre puede alcanzar gradualmente la perfección espiritual. Pero la Biblia dice que la vida presente, en tierra es la única oportunidad que el hombre tiene para arreglar sus cuentas con Dios.

Hebreos 9:27 dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”

Después de la muerte del hombre incrédulo no le espera la reencarnación sino el juicio de Dios por sus pecados. Finalmente los seguidores de Meditación Trascendental sostienen que todas las religiones son de igual valor, pero la Biblia dice algo totalmente diferente.

1ª Timoteo 2:5 dice: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”

No todos los caminos conducen al cielo. Hay solo un camino y ese camino es Jesucristo. En conclusión, el yoga es el ejercicio religioso de los seguidores de Meditación Trascendental. Este movimiento religioso es totalmente anti-bíblico.

Meditación Trascendental es el viejo truco de Satanás pero con un título nuevo. Lo que Satanás siempre ha querido es que el hombre no piense que es pecador necesitado de salvación. Satanás quiere que el hombre piense que no tiene que dar cuenta a Dios de sus actos. Satanás quiere que el hombre no piense en que hay un infierno donde los que han rechazado a Cristo serán condenados por la eternidad. Satanás quiere que el hombre dependa de sí mimo, que encuentre las soluciones a sus propios problemas dentro de él mismo. Si Satanás tiene éxito en hacer pensar así a la gente está garantizando que un buen grupo de gente le acompañe en el infierno.