Es gozo estar nuevamente con a usted amiga, amigo oyente, para juntos participar en el estudio bíblico de hoy. Nuestro tema de estudio en esta serie, tiene que ver con como enfrentar los momentos difíciles que a veces golpean nuestra existencia. A estos momentos difíciles los hemos llamado valles. Son, el valle de la duda, el valle de la depresión, el valle de la muerte, el valle del agotamiento. Ya hemos tratado lo referente al valle de la duda. Para salir del valle de la duda, básicamente necesitamos aferrarnos a cuatro asideros. Las promesas de Dios, la provisión de Dios, el poder de Dios y la presencia de Dios. En el estudio bíblico de hoy trataremos el tema del valle de la depresión.

Hace algún tiempo atrás recibí la visita de un joven ejecutivo creyente, casado con una atractiva mujer, también creyente. Entre los dos había procreado dos tiernos hijos. Aunque por fuera parecía una familia muy feliz, la realidad era que el esposo estaba pasando por una severa crisis en todo sentido. En la conversación salió a flote que se sentía a merced del vaivén de sus emociones sin control. A veces se sentía contento, casi eufórico, y sin razón aparente pasaba a un estado de profundo abatimiento. A veces se sentía irritable y molesto por la más mínima cosa. La verdad que no era nada grato para su esposa estar junto a un hombre que cabalgaba sobre sus emociones descontroladas. Al hombre se le hacía muy difícil conciliar el sueño por la noche y cuando lograba quedarse dormido, era todo una odisea levantarse por la mañana para ir a su trabajo. No disfrutaba de nada, todo le parecía gris y aburrido. No tenía ganas de hacer nada. No fueron pocas las veces que se quedó en cama todo el día, aduciendo que no sentía bien de salud, pero en la realidad lo que pasaba era que no tenía ninguna intención de enfrentar las actividades normales de ese día. La esposa estaba muy preocupada. Pensaba que a lo mejor todos los problemas que estaba teniendo su esposo eran culpa de ella por no haber sido una buena compañera, una buena esposa, una buena madre. La vida íntima entre los dos prácticamente no existía. Pensando que a lo mejor lo que estaba pasando podría ser el resultado de algún desorden orgánico, el hombre se sometió a rigurosos exámenes médicos, pero los resultados de estos exámenes médicos no revelaron ninguna anomalía funcional en su organismo. La única explicación a su problema era la depresión. Casos como este, no son una excepción en la agitada sociedad que nos ha tocado vivir. En los Estados Unidos, por ejemplo, se ha encontrado que una de cada siete personas recurre al menos una vez al año a un sicólogo o a un siquiatra o a un consejero espiritual a causa de problemas relacionados con la depresión. Interesante que donde se concentra este problema no es entre la gente poco educada, sino entre la gente más educada. En los Estados Unidos por ejemplo, la depresión es una de las más graves dolencias entre los estudiantes universitarios. La depresión afecta a las personas que lo padecen, a sus hogares, a la iglesia, inclusive a la economía de algún país. Otra vez, en los Estados Unidos solamente, se estima que las pérdidas ocasionadas por problemas relacionados con la depresión ascienden a 6,000 millones de dólares al año. Esto es lo que las industrias pierden por año por trabajadores que faltan a sus labores por estar deprimidos o por los gastos en que incurren los trabajadores pagando a médicos, sicólogos y siquiatras para buscar una salida a la depresión. El asunto es serio, amable oyente. Para ayudar a una persona a salir del valle de la depresión es indispensable investigar las razones por las cuales esa persona ha entrado en el valle de la depresión. Hablemos por tanto de lo que normalmente arrastra a una persona al valle de la depresión. Algunas personas se ponen deprimidas a causa de recordar y pensar constantemente en alguna situación dolorosa de su pasado. A lo mejor piensan que fue por su culpa que sucediera esto o aquello, y ese sentimiento de culpa les arrastra al valle de la depresión. Esta causa de depresión fue particularmente notoria en una madre quien en cierto momento estaba jugando con su tierna hija en el patio de su casa, donde había una piscina, o pileta, o alberca como dicen en algunos países. En todo caso, timbró el teléfono y la madre sin pensarlo entró a su casa a contestar el teléfono. Pero mientras estaba hablando por teléfono, de una manera inexplicable, la niña se dio modos para atravesar la barrera de protección que rodeaba a la piscina y accidentalmente cayó al agua. Cuando la madre retornó al patio y no encontró a su hija temió lo peor. Su hija estaba en el fondo de la piscina. Llamó al 911 pero a pesar de todo lo que hicieron los paramédicos, la niña murió por ahogamiento. Este incidente en extremo doloroso, estaba constantemente presente en la memoria de esta mujer y se sentía culpable de la muerte de su hija. Constantemente vivía atormentada por el pensamiento del “si hubiera”, o del “si no hubiera” Usted sabe, si hubiera llevado conmigo a mi hija a la casa cuando sonó el teléfono, si no hubiera construido esta piscina en el patio de la casa, si no me hubieran llamado por teléfono cuando estaba jugando con mi hija en el patio, si no hubiera decidido jugar con mi hija en el patio ese día. El resultado final es que esta madre cayó en el profundo valle de la depresión. Pero otras veces la depresión puede ser el resultado de desórdenes orgánicos en el cuerpo de una persona. Los médicos saben que un desequilibrio metabólico puede llevar a una persona a serios estados depresivos. Una mala alimentación, o un exceso o falta de glucosa en el torrente sanguíneo pueden ser la causa de depresión en algunas personas. Un desequilibrio hormonal suele ser fuente de problemas de depresión en muchas mujeres principalmente. Además, la depresión puede tener sus orígenes en el manejo de las emociones en una persona. Por ejemplo, cuando una persona explota en ira y hace cosas o dice cosas que después se avergüenza. Esto puede perfectamente derivar en problemas de depresión, pero no vaya a pensar que la solución al problema de la ira está solamente en no explotar y lastimar a todos alrededor. No hay tal, porque la depresión también puede ocurrir cuando la ira ha sido reprimida. Es decir que no ha habido un despliegue de furia violenta, sino un guardar de la ira. Esto también puede producir problemas de depresión. La depresión también puede ser el resultado de la auto compasión, del cansancio, de los cambios, como de trabajo, de casa, de residencia. Puede ser por un divorcio, una ruptura de un noviazgo. La depresión puede surgir de no haber alcanzado las metas propuestas e inclusive por haber alcanzado las metas propuestas. Esto es sorprendente, pero es la realidad. En una agenda con dichos famosos encontré un dicho atribuido a G. Bernard Show. Decía así: Dos tragedias hay en la vida. Una es no lograr aquello que el corazón ansía, la otra es lograrlo. Lo que le faltó decir es que ambas tragedias pueden conducir a una persona a la depresión. Pero más importante para nosotros, amable oyente, la depresión puede ser el resultado de algún problema espiritual en nuestras vidas. Esto es digno de notarse. Cuando un creyente hace algo contrario a lo que dice la Biblia, inmediatamente entra en operación el Espíritu Santo para mostrar que ese creyente está mal. Si el creyente persiste en ese pecado, a pesar de la obra del Espíritu Santo en su vida, es muy probable que ese creyente sufra depresión. En este caso, la depresión es una especie de disciplina de parte de Dios para que el creyente tome acción sobre algo que está mal en su vida. Hablando sobre esto, un maestro bíblico decía: Qué contradicción, mientras Dios quiere hacer sentir miserable a un creyente que ha pecado para que así reconozca su pecado y lo arregle, los sicólogos y siquiatras, inclusive cristianos, quieren hacer sentir confortable a un creyente que ha pecado para que pueda seguir viviendo con su problema de pecado. Esto tiene mucho sentido. La falta de un espíritu de perdón puede ser fuente de depresión. La falta de humildad, puede ser fuente de depresión. La falta de santidad puede ser fuente de depresión. La falta de comunión con Dios puede ser fuente de depresión. No debemos de ninguna manera minimizar el impacto que los problemas espirituales pueden tener sobre los estados depresivos de los creyentes. En nuestro próximo estudio bíblico hablaremos sobre las características y la cura de la depresión. Pero hasta tanto, ¿Está usted deprimido? Si es así, debe saber que existe una salida amable oyente. Usted no está solo en esto. Si todavía no reconoce a Cristo como su Salvador, este debe ser el primer paso para abandonar el valle de la depresión, y si ya conoce a Cristo como su Salvador y a pesar de esto está deprimido, lo cual no es extraño, es necesario que comience a pensar que la voluntad de Dios no es que sus hijos vivan en depresión permanente. Por tanto Dios quiere darle una oportunidad para que viva la vida abundante que sólo Cristo sabe darnos. Le desafío a estar con nosotros en nuestra próxima entrega para saber más detalles sobre como salir del valle de la depresión.