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Bendiciones en el desierto

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”. Juan 6:35

La mayoría de las personas dicen creer en Dios. Y es en los momentos más críticos cuando buscan su ayuda, intervención y milagros.

Suelen exclamar: “¡Dios ayúdame!”, cuando las cosas se ponen difíciles. Esta manera de creer es solo un diminuto acercamiento a la Fe y al conocimiento que Jesús quiere enseñarle a toda la humanidad. Conocer a Dios nos amplía la visión de nosotros mismos, del mundo y de su Persona.

Muchas escenas de la Biblia se enfocan en transmitirnos esta lección. Una de ellas es la que ocurrió con el pueblo de Israel después de haber sido liberados poderosamente de la tiranía del faraón de Egipto, bajo el cual habían sido explotados, esclavizados y privados de sus derechos.

Dios, los había sacado de ese imperio con mano fuerte. Diez plagas y un mar separado en dos habían sido la antesala de otras manifestaciones de Su poder y de Su protección.

Pero el desierto los llenó de temor e inseguridad. Creían en Dios, pero con una fe muy débil, tal es así que se quejaron porque tenían miedo de morir de hambre antes de llegar a esa tierra prometida donde habría abundancia de comida. Con Su paciencia de Padre, Dios usó un milagro más y les proveyó de maná desde el cielo.

Una porción cada día y para cada uno. Ese “Pan del cielo” fue justo lo que necesitaba cada familia.

Todos los desiertos que la vida nos presenta: días difíciles, días de ansiedad, días de soledad y de crisis, pueden convertirse en la mejor oportunidad para que conozcamos a Dios de una manera más personal y profunda.

Indudablemente, ese sentido de individualidad que usó al dar una porción para cada uno, era la manera de enseñarle al pueblo en ese lugar hostil y amenazante, que Él tenía cuidado personal en medio de sus miedos. Así también, Jesús hoy es el Pan de vida eterno para cada uno de nosotros.

¿Cómo has transitado durante este año los días de desiertos?… Lo ideal sería que, después de haberlos caminado, tu conocimiento de Dios haya crecido y te encuentres más seguros en Él.

Pensamiento del día:

La ansiedad es el vértigo de la libertad. Søren Kierkegaard.

Pablo Martini