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Vergüenza pública.

El mensaje primordial del Antiguo Testamento, es claro en lo que respecta a la necesidad imperiosa de que una víctima inocente, pura y sin defecto alguno, pague la deuda por el pecado del hombre y la mujer, infractores de las justas demandas de la ley divina. El antiguo régimen mosaico proponía la muerte de un cordero elegido y ofrecido en expiación del pecador. Cristo, el Hijo eterno de Dios, irrumpe en la historia de nuestra raza caída y el velo que ocultaba la verdad fundamental se rompe dejando al descubierto el corazón amoroso de Dios que enviaba a su único Hijo, puro, sin defecto, culpa, ni pecado, a morir en lugar nuestro. Pero ¿por qué tuvo que ser, la muerte de Cristo, frente a miles de personas que observaban aquel Monte Calvario? ¿Por qué tan expuesto, tan avergonzado y humillado en público?…Al fin y al cabo, la ley de Dios sólo exigía la muerte, no decía qué tipo de muerte, ni ante cuántos espectadores. En verdad el “Nuevo Pacto” de la redención  fue un asunto privado entre el Dios y su santidad ofendida y el Hijo dispuesto que decía: “He aquí vengo, el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado.” Al fin y al cabo, si pretendemos que la muerte de Cristo se asemeje en detalles a la de los corderos del Antiguo Testamento, debería haber sido degollado, tal vez en la soledad de un frío calabozo romano, con un verdugo como único espectador, al estilo de Juan el Bautista. ¿Qué? ¿No hubiese sido igualmente suficiente ese tipo muerte como paga por el pecado tuyo y mío? Lo que nos redimió no fue la vergüenza que sufrió sino su muerte… ¿No encuentras respuestas?… Creo que este Jesús, Dios hecho hombre, pensó en cada detalle de la experiencia humana para identificarse contigo y para que tú te identifiques con Él. Cuando te acusan injustamente, cuando te humillan en público, cuando das amor y a cambio te devuelven heridas, sabe que camina a tu lado Aquel que no sólo sufrió la cruz, sino también el oprobio y que sufrió tal contradicción de pecadores para que no te desanimes en la carrera de la vida. (Hebreos 12:2-3)

Pensamiento del día: Podría haber elegido una muerte más digna. Pero eligió la más cruel para que no te quede duda alguna de cuánto te ama.

Pablo Martini