Mira, el propósito de nuestra salvación es mostrar la gracia y la misericordia de Cristo a todas las personas que nos rodean para reproducir eso en las vidas de las personas en todo el mundo. Él es nuestra motivación. Él es nuestro objetivo. Toda gira en torno a Él. No verás en el Nuevo Testamento, a las personas satisfechas de recibir el perdón a expensas de Jesús y seguir viviendo conociéndolo casualmente. No esa no es una imagen bíblica.   

Debemos tener una dependencia radical de la gracia de Cristo. Ahora aquí es donde todo se pone realmente bueno. Toma tu Biblia y acompáñame a Mateo capítulo 4 versículo 18, este es un verso que hemos visto en los últimos programas y dice: “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.” 

Lo que estamos viendo es que hay un proceso, un proceso que está a punto de llevar a estos muchachos por el resto de sus vidas; en un viaje que está a punto de realizarse y el proceso que se inició aquí, tiene mucho que enseñarnos sobre el proceso que Él hace en nuestras vidas. Quiero que pienses en tres niveles. Antes que nada, Él toma la iniciativa de elegirnos. Ahora esto es muy diferente de la forma en que las cosas funcionaban en ese tiempo. Lo que tenían era un rabino que era muy respetado y posibles discípulos vendrían a él y pedirían que les enseñara, le pedirían estar bajo su tutela, su aprendizaje. Entonces, si fueras un estudiante, irías y buscarías a un rabino que te ayude a avanzar, tú lo buscarías. 

Pero lo que estamos viendo aquí no es que estos tipos vengan a Jesús. Estamos viendo a Jesús yendo a ellos. El maestro está iniciando una relación. Es lo que vemos a lo largo de la Escritura, Dios escogiendo a Sus compañeros: Abraham, Noé, Moisés, David, los profetas, incluso Israel, la nación del pueblo de Dios escogido para ser un real sacerdocio, un reino de sacerdotes, y los discípulos no son la excepción. Ves esto en Juan capítulo 4. Y lo que estamos viendo aquí es una imagen radical de la gracia de Jesucristo al iniciar la relación con estos muchachos. Y quiero recordarte que ninguno de nosotros puede ser un seguidor de Cristo, apartado de la iniciativa y la gracia de un Dios misericordioso que extendió su mano en tu vida y en mi vida. Ninguno de nosotros merece estar aquí. Estamos aquí porque Él ha elegido derramar Su gracia sobre nosotros.  

Ahora, antes de que dejemos que esas palabras “Él te eligió” se apoderen de tu cabeza, voy a pedirte que te quedes conmigo por un segundo. Mira, en este punto se dicen muchos comentarios sobre cómo Jesús escogió a estos pescadores para ser sus discípulos debido a todas las cualidades que tenían. Pero si vamos allí, entonces perderemos todo el punto de este pasaje. Jesús no inició esta conversación con estos muchachos por todo lo que tenían. Él realmente inició la conversación porque no tenían absolutamente nada. No eran los hombres más apropiados. Estos son plebeyos, ciertamente no eran la élite. Incluso espiritualmente estos muchachos no son tan astutos. Son bastante arrogantes, de mente bastante estrecha para una misión mundial, estos tipos son bastante egocéntricos y se centran en el pueblo judío que constantemente se debate entre sí. Así que Jesús no los llamó por lo que trajeron a la mesa. Él tomó a los más débiles y humildes, tomo a aquellos que nadie hubiera esperado y los eligió y su plan no ha cambiado, ¿cómo te hace sentir eso? ¿Es eso alentador para ti?  

En 1 Corintios 1, Pablo dice que Dios te escogió a ti, lo necio del mundo. Él ha elegido las cosas débiles del mundo. Él dice literalmente que el escogió las cosas que no son como si lo fueran. Estás aquí por tu debilidad, ninguno de nosotros está aquí por lo que traemos a la mesa, estamos aquí por nuestra debilidad y eso nos pone a todos en el mismo plano y tenemos un Dios que se deleita en mostrar su poder en nuestra debilidad; su fuerza cuando somos débiles y esas son buenas noticias. Eso nos hace completamente dependientes de su gracia. Ninguno de nosotros está calificado. Ninguno de estos tipos estaba calificado. Entonces, ¿qué les dice a ellos? “Sígueme y yo los haré” ¿qué? “pescadores de hombres.” Estos chicos eran todo menos apasionados por el reino de Dios hasta ese momento. No tenían ni idea de qué era el reino, pero Jesús pasaría por un proceso con ellos y con nosotros, en el que no solo toma la iniciativa de elegirnos, sino que nos proporciona el poder de usarnos y Él imparte compasión, gentileza y humildad. Él nos da estas cosas. Él nos capacitaría para proclamar el reino.  

Cuando miras las vidas de los discípulos desde Mateo capítulo 4 hasta Hechos capítulo 1 y 2 en el comienzo de la iglesia del Nuevo Testamento, hay un proceso por el cual estos muchachos pasan de ser completamente no aptos para el reino, a ser poderosos en el reino de Dios; proclamando el Evangelio con gran poder.  

Pedro, en Hechos capítulo 2 aparece y predica el primer sermón cristiano y 3.000 personas más se salvan. La iglesia creció más de 2500% en un día por medio de ese hombre. Juan, siempre queriendo debatir quién iba a ser el mejor. Jesús lo toma y escribe estos libros que tenemos en el Nuevo Testamento que lleva a las personas a Cristo 2.000 años después. Y todos los otros: Felipe, Tomas, Bartolomeo, Andrés, Santiago y cómo se dispersaron para literalmente poner su mundo al revés. En Hechos capítulo 17 versículo 6 se los conoce como: “Estos que trastornan el mundo entero Eso es lo que hicieron durante toda su vida, trasformar el mundo. 

Este proceso fue un testimonio de su gloria. Jesús lo diseñó para que al final solo su poder pudiera ser la respuesta de por qué fueron usados. Y esta es una buena noticia para nosotros. Estoy convencido que hay hombres y mujeres, estudiantes a los que el adversario les ha convencido de que tienen demasiados defectos y demasiadas debilidades, demasiados fallos para utilizarlos poderosamente para el reino de Dios y que son inútiles. Tal vez no seas inútil, pero al menos no tan útil como otras personas en la iglesia y quiero recordarte que si eso es lo que crees, es una mentira directamente del diablo porque la belleza de la verdad de la Palabra de Dios es que, en nuestras deficiencias y nuestras debilidades, las cosas en las que no somos buenos son en realidad la herramienta exacta que Dios usa para mostrar su poder, su gloria y su fuerza más claramente a través de ti. 

¿Y así nos regocijamos en nuestras debilidades como dice el Nuevo Testamento? Eso es raro. ¿Por qué deberíamos regocijamos en nuestra debilidad? Porque cuando soy débil, Él es fuerte y entonces Dios nos toma y nos usa para mostrar su gloria a través de nosotros. Lo que esto significa es que partir de este punto, no está permitido que nadie diga alguna vez no puedo impactar a las naciones por la gloria de Cristo. No podemos decir más, no puedo impactar a las naciones por la gloria de Cristo porque, esa declaración suena humilde y suena modesta, pero en el fondo es una declaración orgullosa porque lo que has dicho es que niegas el poder de Cristo en ti para cumplir su propósito. Debemos dejar de negar el poder de Cristo y comenzar a experimentar Su poder para Su propósito. 

Vamos a decir que ha tomado la iniciativa de elegirnos, proporcionar el poder para usarnos y que Dios obtenga la gloria a través de nosotros. Cuando las personas miran mi vida, yo digo que solo Dios puede tomarme y producir eso, y quiero que seamos un trofeo de Su gracia para que no haya dudas dentro de unos años cuando la gente diga: “si Dios puede tomar esa vida y hacer algo a través de esa vida, porque no hacerlo con mi vida para que su gloria se extienda.” Eso implica un abandono radical para la gloria de Cristo y la dependencia radical de la gracia de Cristo.  

Entonces, seguir a Jesús implica una adhesión radical a la persona de Cristo. Jesús dice: “sígueme” A la luz del contexto de ese día, lo que harías con un rabino o un maestro es que irías, te sentarías y aprenderías. Aprenderías reglas, procedimientos, regulaciones, enseñanzas y luego seguirías esas enseñanzas. Pero eso no es lo que Jesús está haciendo aquí. Lo que quiero que veas, es la esencia del método de Jesús. Antes que nada, Jesús va a entrenar a todos estos muchachos. ¿Cómo va a hacerlo? Primero que nada, no va a haber una escuela formal para entrenarlos. Segundo, no hay seminarios, no ves seminarios en ninguna parte del Nuevo Testamento, así que eso significa que no puedes decir: “bien si tuve una educación en el seminario, entonces podría hacer más cosas.” Absolutamente no. En tercer lugar, no hay clases de membresía, y tampoco hay un tiempo para inscribirte como miembro en este grupo de discipulado. No hay procedimientos o fórmulas altamente organizadas. No vemos eso en ningún lado.  

Jesús era su propia escuela y tenía su plan de estudios. Y como seguidor suyo, no solo escuchas Sus enseñanzas, no solo vas y escuchas las leyes y los dogmas que debes seguir y la ley rabínica. En cambio, te entregas a ti mismo a una relación con Él y te apegas a Su persona. Te adhieres a Él, te asocias con Él, Jesús invirtiendo su vida en las vidas de los demás. 

No es una lista de reglas que debes seguir. Es una imagen de caminar con Cristo y esto es enorme porque incluso en la forma en que pensamos en el aprendizaje y el discipulado, a menudo pensamos en un aula y aprendemos enseñanzas; pero en el fondo eso no es lo que Jesús está modelando para nosotros aquí y no es de lo que se trata la formación de discípulos. Los discípulos no hacen pecadores alrededor de un salón de clases o un seminario con reglas y procedimientos religiosos que seguimos. La toma de discípulos gira en torno a la persona de Jesucristo y nuestras relaciones entre nosotros.  

Hay dos implicaciones en medio de esto: Primero que nada, somos libres. Damas y caballeros, estamos libres del ritualismo legalista. No venimos y obtenemos un montón de reglas y leyes para seguir. Caminamos con Cristo, pero eso no significa que ignoremos Sus mandamientos. Lo que hacemos es deleitarnos, elevamos nuestros corazones a la persona de Cristo. Vivimos nuestras vidas para Él y decimos: “Dios, camino contigo; permíteme obedecer tus mandamientos” Cuando hacemos eso, su mensaje “guarda mis mandamientos” comienza a tener sentido. No ganas su amor, sino que experimentas su amor mientras caminas con Él. Estamos libres del legalismo ritualista y todos sabemos cuán fácil es para nuestro cristianismo deteriorarse rápidamente en el legalismo. 

Segundo, estamos enfocados en construir individuos, no una institución. Jesús entra en escena y dice: “no estoy formando una organización aquí.” Jesús siempre se enfoca en nosotros, en nuestra vida, para que producto de su gracia, impactemos el mundo con nuestra dependencia a Dios.  

Así que, en ese sentido, hoy quero hacerte una invitación para que nos acompañes a nuestro próximo programa y juntos aprender más sobre la importancia del discipulado. Que Dios te bendiga.