Es motivo de gran gozo saludar a cada uno de nuestros amables oyentes. Bienvenidos al estudio bíblico de hoy. Continuando con la serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana, David Logacho nos hablará acerca de una práctica que está diezmando a la humanidad. Esta práctica se llama aborto.

En el libro titulado “El Derecho a Vivir” escrito por Charles R. Swindoll, aparece esta espeluznante estadística acerca de la práctica del aborto en Estados Unidos: Cada año se abortan 1,600,000 bebés. Esto equivale a 4383 por día, 183 por hora y 3 por minuto. Cada minuto que pasa, mueren tres bebés a causa del aborto.

¿Puede imaginarlo? En las principales guerras, desde la revolución contra Inglaterra, hasta la guerra de Vietnam, pasando por la guerra civil, la primera guerra mundial, la segunda guerra mundial y la guerra de Corea, Estados Unidos ha tenido 1,160,000 bajas en total.

Esta cifra es mucho menor que la cantidad de bebés que mueren en un solo año a causa del aborto,1,600,000. Nos estremece pensar en todos los que han ofrendado su vida por defender a su país, pero ¿por qué no nos produce la misma sensación cuando pensamos en la cantidad de bebés que son asesinados cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, cada año?

Lo que pasa es que, quizá inconscientemente, pensamos que no es lo mismo la muerte de una persona después de que nace, que la muerte de una persona antes de que nazca. Pero no hay diferencia, porque en ambos casos se ha acabado con la vida de un ser humano.

El nacimiento no es lo que hace que un feto se transforme en una persona. El feto, sin importar el tiempo de gestación, es simplemente una persona que vive en el vientre de su madre. El aborto acaba con esa persona. El aborto es asesinato, con el agravante que el asesino es su propia madre, en muchos casos con la complicidad del padre. Esta es la cara fea del aborto que muchos se resisten a ver.

¿Para mirar el aborto como Dios lo ve es necesario tomar en cuenta algunas cosas importantes?.

Primero, la definición del aborto. La mejor definición que yo he encontrado, apareció en un artículo escrito por Robert Adams, titulado “El Problema del Aborto” Dice así: El aborto consiste en que lo que fue concebido en el vientre de la mujer, salga de éste muerto. La definición dada con esta amplitud permite cubrir todos los casos, desde el aborto inducido, hasta el aborto espontáneo, en el cual, sin intervención humana alguna, la naturaleza se encarga de expulsar el feto del vientre de la madre. El enfoque que nos interesa es el aborto provocado por alguna clase de intervención humana y con el propósito específico de que lo concebido no nazca vivo.

En segundo lugar, para mirar el aborto como Dios lo ve, es necesario considerar que la vida del ser humano comienza no cuando nace sino cuando es concebido.

La Biblia contiene abundante evidencia para apoyar este hecho. David, el salmista, lo reconoce en Salmo 139:13-16 donde dice: “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas, son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”

Algo parecido a esto dijo Dios al profeta Jeremías. Jeremías 1:5 dice: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”

Así que no hay tal en cuanto a que el feto es un ser inferior, o simplemente un objeto contra el cual se puede hacer lo que se quiera sin que pase nada.

En el libro titulado: “El Aborto”, escrito por Caio Fabio D’Araujo, aparece una secuencia del desarrollo de un embrión. Dice así: En la primera semana de gestación el huevo fecundado ya ha entrado en el útero de la madre y comienza a desarrollarse una nueva vida. En la segunda semana de gestación, la nueva vida comienza a recibir el alimento materno. Entre la primera y la cuarta semana de gestación, están en formación los ojos, la columna vertebral, el cerebro, los pulmones, el estómago, el hígado, los riñones, e inclusive, el corazón comienza a palpitar. En la cuarta semana de gestación, la cabeza está en formación, el cráneo ya está completo, la espina dorsal también está completa. Los brazos y las piernas se están formando. El corazón está palpitando. En la quinta semana de gestación, el tórax y el abdomen se han formado separadamente. Los ojos ya tienen retina y visión. Los oídos ya se han formado. Los brazos y las piernas están completos, inclusive con dedos en las manos y en los pies. Entre la sexta y octava semana de gestación, todos los órganos están presentes. La cabeza está competa, la cara, la boca y la lengua ya están formadas. El cerebro está completo. En la octava semana de gestación, el bebé ya tiene todos los dedos de las manos y de los pies, inclusive sus huellas digitales, las cuales seguirán siendo las mismas de por vida. Entre la undécima y la duodécima semana, todos los sistemas del cuerpo están en funcionamiento. Los nervios y los músculos están sincronizados. Los brazos y las piernas se mueven. Las uñas comienzan a aparecer. El bebé ya posee un peso considerable. A los tres meses de gestación, el bebé ya está formado. De aquí en adelante sólo tiene que crecer hasta el día del alumbramiento.

Hasta aquí la cita de este libro. Es decir que, desde el mismo momento que fue concebido, es un ser humano que posee espíritu y alma. Por tanto está en capacidad de pensar, de sentir y de decidir, dentro de los limitantes que le imponen las circunstancias, por supuesto.

Si Usted se dejó arrastrar por la corriente de pensamiento que estima que el feto no es persona hasta los tres meses de gestación o hasta que nace, es necesario que cambie su forma de pensar, sólo así logrará ver el aborto como Dios lo ve.

En tercer lugar, si quiere ver el aborto como Dios lo ve es necesario que tome conciencia en lo que está implicado en el aborto. Hay varias formas de aborto, todas crueles e inhumanas.

Nuevamente cito lo que aparece en el libro: El Aborto, de Caio Fabio D’Araujo. Está el método de succión. Se utiliza un aparato de metal que funciona basándose en succión y que es introducido en el útero, dándole vueltas para extraer completamente al embrión. Pero cuando el feto es mayor de tres meses y ya está grande, la operación es muy difícil, con mucho dolor y derrame de sangre.

Luego está el método de curetaje. Se dilata el útero y se introduce después un instrumento parecido a una tenaza muy fina y alargada. Con este instrumento se arrancan los pedazos del feto, el cual muere por la pérdida de sangre. Se le desprenden los brazos, las piernas, y la enfermera, tiene que examinar cada pedazo para comprobar que se ha extraído todo.

Está también el método quirúrgico, por el cual el médico extrae al bebé a través de una cirugía del abdomen. Después de extraído, el bebé es utilizado para experimentos, o quemado o ahogado en agua.

Está también el método por envenenamiento salino, mediante el cual se llena la bolsa amniótica con una solución salina. El bebé prácticamente muere quemado en este compuesto químico. Hasta aquí lo que dice este autor.

Todos estos métodos son letales para el bebé y no necesariamente son inofensivos para la salud de la madre. De una u otra manera, la vida de la madre también corre peligro, pero todo vale a la hora de acabar con la vida de una criatura indefensa.

En cuarto lugar, si quiere ver el aborto como Dios lo ve, debe saber que el aborto podrá librarle de traer un bebé al mundo, pero a cambio, tendrá que vivir para siempre con el peso de su conciencia acusadora.

Mucho más se podría decir sobre el aborto, pero lo que se ha dicho es suficiente para saber que otra característica de la vida auténticamente cristiana es una oposición al aborto voluntario. Si Usted nunca ha pasado por la terrible experiencia de un aborto, comprométase delante de Dios a nunca jamás considerar al aborto como una opción para interrumpir un embarazo.

En el libro: El Aborto, de Caio Fabio D’Araujo aparece esta interesante anécdota. Cierto profesor, queriendo demostrar a sus alumnos cuán equivocado puede ser el razonamiento humano, propuso a su clase la siguiente situación: Basados en las circunstancias que mencionaré a continuación, ¿qué consejo darían a cierta señora, embarazada por quinta vez, el marido sufre de sífilis y ella de tuberculosis. Su primer hijo nació ciego, el segundo murió, el tercero nació sordo, y el cuarto es tuberculoso? La señora está pensando seriamente en la posibilidad de abortar.¿Qué decisión aconsejarían? Basados en los datos presentados, la mayoría de los alumnos estuvo de acuerdo en que el aborto sería la mejor opción. El profesor entonces dijo a los alumnos: Al decir Ustedes sí a la idea del aborto, firmaron la sentencia de muerte del gran compositor Ludwig von Beethoven.

El aborto puede parecer como la única salida sensata a alguna situación desesperada, pero en realidad no lo es jamás. Pero si para Usted ya es tarde para prevenir un aborto porque ya anduvo por ese tortuoso sendero, aún así hay esperanza. Seguramente su vida estará hecha pedazos al reconocer la magnitud de lo que ha hecho. Pero Dios es experto en tomar esos pedazos y juntarlos otra vez. Confíe en él. Confiese su pecado, reciba por fe su perdón y mire hacia delante con optimismo, segura de que nunca jamás volverá a atentar contra la vida de un ser indefenso.