Cordiales saludos amigos oyentes. Bienvenidos al estudio bíblico de hoy. En el estudio bíblico pasado en la epístola del apóstol Pablo a los Filipenses, vimos que algo que podemos hacer para poder experimentar gozo en medio de la tribulación es amar a los demás. Amor no tiene nada que ver con emoción en esta declaración, amor es acción sacrificial en beneficio de otros. Si Ud. quiere manifestar su amor a alguien, la mejor manera es haciendo algo que a Ud. le cueste y que el beneficiario de esa acción suya sea ese alguien. Esto es amor. Note que visto así el amor, es un acto de la voluntad. Pablo amaba de esta manera a los filipenses y estaba tan interesado en el bienestar de ellos que prácticamente se olvidó de sí mismo y de las circunstancias difíciles que estaba afrontando. Esto trajo gozo a su corazón, el gozo que destila su carta a los filipenses. Muy bien, en el estudio bíblico de hoy, vamos a considerar un elemento adicional que contribuyó al gozo que experimentó Pablo a pesar que estaba recluido en una celda de la cárcel en Roma.

La oración produce resultados increíbles, tanto en las personas que oran como en las circunstancias que son el motivo de la oración. Alguien me contaba que un pastor de una iglesia se había propuesto no tomar el púlpito para predicar si no habla pasado al menos dos horas en oración antes de su mensaje. La gente que se congregaba en esa iglesia decía que cuando el pastor caminaba hacia el púlpito, parecía como si su rostro estuviera iluminado. No era extraño que su iglesia estuviera causando un gran impacto en la comunidad. En el caso de Pablo, el autor de la carta a los Filipenses estaba sucediendo algo parecido. Su oración estaba obrando algo increíble en él mismo y en otros. Recordemos que Pablo se encontraba prisionero en Roma mientras escribía la carta a los Filipenses. Su situación no era muy placentera que digamos. Pero lejos de quejarse y mover a otros a que tuvieran lástima de él, vemos que estaba gozoso. ¿Por qué? La oración es una de las varias razones. La oración es capaz de muchas cosas. Qué tal si abre su Biblia en Filipenses 1:9-10. En este pasaje encontramos el pedido de oración de Pablo. Dice así: «Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis, lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles piara el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios» Lo primero que notarnos en el pedido de oración de Pablo es que no tiene nada que ver con sus propias necesidades. Pablo estaba rodeado de pruebas difíciles. Habla sido acusado falsamente, estaba privado de su libertad, algunos de sus colaboradores le habían vuelto las espaldas y quien sabe que más. Pero a pesar de todo esto, al orar. Pablo no pide nada para sí mismo. Su mente está totalmente ocupada con Dios y con los creyentes de Filipos. Aquí encontramos amigo oyente, un gran secreto para experimentar gozo en medio de la tribulación. Cuando Ud. esté en medio del fuego de la aflicción no ponga su mirada sobre Ud. mismo, póngala sobre la persona de Dios, sobre los hijos de Dios y sobre la obra de Dios, como veíamos en un estudio bíblico hace poco tiempo atrás. El pedido en concreto es que el amor de los Filipenses abunde más y más en ciencia y en todo conocimiento. ¿Qué significa esto? No olvide que el amor es acción de sacrificio en favor de otros. Pablo está pidiendo a Dios que los Filipenses crezcan en su accionar de beneficio a sus semejantes. A veces nos conformamos con el nivel de compromiso hacia Dios y hacia otros que hemos alcanzado, pero es necesario crecer y madurar. Para ello nos hace falta ciencia, que es una percepción precisa de las cosas y también todo conocimiento que significa un discernimiento profundo cae las cosas. ¿Para qué necesitamos un amor basado en conocimiento preciso y profundo discernimiento? Pablo dice: Para que aprobéis lo mejor. Note que Pablo no está diciendo para que no hagáis lo que es malo. Tampoco está diciendo para que hagáis lo que es bueno. No. Pablo ya no está pensando en lo malo y lo bueno. Los creyentes inmaduros son los que tienen problema en discernir lo malo de lo bueno. Los creyentes maduros van más allá que eso, los creyentes maduros deben aprender a discernir la diferencia entre lo bueno y lo mejor. El enemigo de lo mejor es lo bueno, no lo malo. Pablo quería por tanto que los creyentes de Filipos pudieran apreciar las diferencias entre varías cosas buenas y escogieran la mejor. Oh, amigo oyente, no se imagina Ud. cuanta falta nos hace saber distinguir lo mejor de entre lo bueno. Una vez un joven con un gran potencial, para el servicio del Señor vino a mí y me dijo: No sé qué hacer con mi vida, tengo varias opciones, una es estudiar medicina, otra es estudiar ingeniería civil, otra es estudiar en un seminario Bíblico. Todas las opciones eran buenas, ¿quién podría decir que estudiar medicina es algo malo? Nadie. ¿Quién podría, decir que estudiar Ingeniería civil es algo malo? Nadie. ¿Quién podría decir que estudiar en un Seminario Bíblico es algo malo? Nadie. Las tres alternativas eran buenas. Pero de entre las tres una era la mejor. La tarea de este joven era discernir cuál de ellas era la mejor. Para eso necesitaba conocimiento preciso y discernimiento profundo para ver las cosas como Dios las ve y actuar conforme a ello. Luego de hablar por un buen tiempo acordamos que él y yo íbamos a estar orando para que Dios permita que el amor de este joven abunde más y más en ciencia y en todo conocimiento para que apruebe lo mejor. Muy bien. ¿Qué conseguimos cuando aprobamos lo mejor? Pablo dice: a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo. La palabra griega que se ha traducido como sincero significa algo que deja pasar la luz sin impedimento, algo transparente. Aplicado a la vida de una persona se refiere a pureza moral y ética. Cuan necesario es hoy en día que seamos puros e íntegros. La clave está en ocuparnos en lo mejor y para ello necesitamos que nuestro amor abunde más y más en ciencia y en todo conocimiento. La palabra griega que se ha traducido como irreprensible significa literalmente que no hace tropezar a nadie. Qué interesante, el no ser piedra de tropiezo para nadie es el resultado de aprobar lo mejor para lo cual es necesario que el amor abunde más y más en ciencia y en todo conocimiento. Si vemos cómo está la cristiandad en la actualidad, rápidamente podremos identificar personas que afirman ser creyentes y aun son líderes espirituales, pero que sus vidas no son sinceras o transparentes porque tienen que ocultar la podredumbre que llevan dentro, y peor aun cuando su bajeza moral sale a la luz, porque todo lo que está oculto saldrá a la luz algún día, estas personas llegan a ser una piedra de; tropiezo para otros. Pablo está orando para que los creyentes de Filipos sean sinceros e irreprensibles y que en el día de Cristo, cuando todo sea revelado, no tengan nada de qué avergonzarse. El aprobar lo mejor, entonces hace que seamos sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, además de esto hace que seamos llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo. Esto se refiere a las buenas obras que inevitablemente resultan de la morada de Cristo en nuestras vidas. Cuando nos ocupamos en lo mejor, en lo que verdaderamente tiene valor, Cristo obrará en nosotros para que produzcamos esas obras de justicia que por un lado garantizarán nuestra comunión con él y por otro lado traerán gloria y alabanza a Dios. En ocasiones, nuestras obras no son frutos de justicia sino frutos de nuestra carne. ¿No será porque nos hemos ocupado en muchas cosas que sin ser necesariamente malas, no son lo mejor? Pablo está orando a Dios y en su oración pide que el amor de los creyentes de Filipos abunde más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que puedan aprobar lo mejor, con lo cual serán sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que Cristo producirá en ellos con el inevitable resultado que el nombre de Dios será alabado y glorificado. Que por la gracia de Dios Ud. y yo seamos también una respuesta de la oración de Pablo.

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