Apocalipsis 9:5-6 dice que las langostas atormentarán a los pobladores de la tierra por cinco meses y que los pobladores de la tierra buscarán la muerte, pero no la hallarán. Explíqueme por qué no hallarán la muerte en esos días.

Dando respuesta a su consulta leamos el pasaje bíblico que se encuentra en Apocalipsis 9:1-11 donde dice: “El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder par dañar a los hombres durante cinco meses. Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.”

Este relato espeluznante describe con increíble crudeza uno de los muchos eventos que tendrán lugar durante la tribulación en este mundo. Corresponde al juicio de la quinta trompeta. Juan vio una estrella que cayó del cielo a la tierra. Se trata de un ángel caído, probablemente el mismo Satanás, a quien se le dio la llave del pozo del abismo.

Tan pronto este ángel abrió el pozo del abismo, salió tanto humo que oscureció el sol y la atmósfera. Del humo surgieron seres horripilantes a manera de langostas que tenían la capacidad de causar daño como si fueran escorpiones. El líder o rey de estas criaturas es un demonio cuyo nombre en hebreo es Abadón y en griego Apolión, palabras que significan destructor.

Es lógico pensar entonces que las criaturas que saldrán del abismo serán en realidad demonios que hasta ese momento habían permanecido encerrados en el pozo el abismo a causa de su ferocidad. Estas criaturas recibieron órdenes de no dañar absolutamente nada sino solamente a los hombres incrédulos, quienes no tenían el sello de Dios en sus frentes.

El tormento que causaban era semejante al producido por un escorpión cuando pica a una persona. Las criaturas tenían todo el poder para matar a los hombres pero no se les permitió hacer uso de ese poder. Solamente podían atormentar, no matar.

También se limitó a cinco meses el tiempo que estos siniestros seres podían causar daño. El tormento que causen estos demonios a manera de langostas con poder como de escorpiones, será tan terrible que sus víctimas, los incrédulos, buscarán la muerte con desesperación. Les parecerá que solo en la muerte hallarán alivio al dolor causado por las criaturas demoníacas.

Pero por más que traten de matarse no podrán. Ansiarán morirse, pero la muerte huirá de ellos. Será espantoso. Intentarán suicidarse, pero el lugar de morir quedarán malheridos. El hecho que la muerte huirá de ellos significa que Dios está decidido a hacerles padecer el tormento que ellos merecen por su incredulidad.

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