El Salmo 37 fue escrito por David y no solo en el versículo 11, sino en cinco versículos más, David habla en términos de que los justos habitarán en la tierra o que los que esperan en Jehová heredarán la tierra o que los benditos de él heredarán la tierra o que los justos vivirán para siempre sobre la tierra o que Jehová los exaltará para heredar la tierra. Esto, no significa que al cielo entrarán solamente 144.000 y que los demás, es decir los que no lograron ser parte de los afortunados 144.000, tendrán que conformarse con morar en la tierra por la eternidad, conforme enseña alguna de las muchas sectas que andan rodando por el mundo.

Cuando David escribió el salmo 37 tenía en mente principalmente al pueblo de Israel, no a la iglesia. La iglesia no existía, ni siquiera se sabía de su futura existencia, en la época cuando David escribió este salmo. Todas las referencias de este salmo a habitar la tierra, o heredar la tierra o vivir para siempre sobre la tierra, se deben entender dentro del pacto que Dios hizo con su pueblo escogido Israel. Dios prometió a Israel un basto territorio que Israel siempre lo añoró pero nunca logró tenerlo por completo.

Génesis 15:18-21 dice: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos” Esta es la tierra que Dios prometió al pueblo de Israel. Es un territorio enorme que va desde el río Nilo en Egipto al Sur hasta el río Eufrates, al Norte. Israel jamás ha poseído esta tierra, pero la promesa de Dios no puede fallar. Israel poseerá esta tierra algún día. Acontecerá en el reino milenial cuando Cristo venga a reinar con su iglesia en este mundo. Durante los mil años que dura el reino milenial, Israel poseerá todo lo que Dios le prometió en el pasado. A eso es a lo que se están refiriendo los pasajes del salmo 37 que hablan de habitar en la tierra o heredar la tierra o vivir en la tierra por siempre.