La porción bíblica para el estudio de hoy se encuentra en el salmo 139. El autor de este salmo es David. En el salmo encontramos una maravillosa exposición de algunos atributos de la persona de Dios.

En la primera parte del salmo, el autor se ocupa de la omnisciencia de Dios. La omnisciencia es un atributo exclusivo de Dios, por el cual, nada escapa de su total conocimiento. Dios conoce en forma personal a cada ser humano. Conoce sus acciones, sus pensamientos, sus planes, sus palabras y sus limitaciones. Con un conocimiento así, es inútil pretender engañar a Dios.

La segunda parte del salmo 139, entre los versículos 7 a 12 se dedica a otro atributo de Dios. Se trata de la omnipresencia. Esta palabra tiene su origen en el idioma Latín de “Omnis” que significa todo y “praesentia” que significa presencia. Omnipresencia es entonces la capacidad de estar presente a la vez en todas partes y en realidad es una condición o atributo exclusivo de Dios.

Al tratar la omnipresencia de Dios, el salmista lo hace por medio de una inquietante pregunta y una impactante respuesta. Consideremos lo primero; la inquietante pregunta. Salmo 139:7 dice: “¿Adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”

El salmista está poniendo sobre la mesa dos asuntos sumamente importantes. El primero: ¿Existe algún lugar en algún punto del basto universo donde yo pueda ir y donde no esté el Espíritu de Dios?

El segundo: ¿Existe algún lugar en algún punto del basto universo donde yo pueda huir de la presencia de Dios? ¿Qué piensas tú, amigo oyente? Pues dejemos que la Biblia mismo responda estas interrogantes. Consideremos por tanto la impactante respuesta. En la respuesta, el salmista nos va a presentar varias alternativas y va a concluir que no existe lugar en el basto universo donde Dios no esté presente.

La primera alternativa es los cielos. La primera parte del versículo 8 dice: “Si subiere a los cielos, allí estás tú” Nota que el salmista está hablando de los cielos, no del cielo. Es decir que está pensando en el primer cielo, que es la atmósfera de la tierra, en el segundo cielo que es todo el espacio exterior que rodea al planeta tierra y el tercer cielo que es la morada de Dios. En todos estos cielos está la presencia de Dios. “Si subiere a los cielos, allí estás tú”, dice el salmista.

La segunda alternativa es la profundidad de la tierra. La segunda parte del versículo 8 dice: “Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tu estás.” Recuerda que el salmista está pensando sobre algún lugar donde podría escapar del Espíritu de Dios o donde podría huir de la presencia de Dios. A lo mejor, un hoyo en la tierra tan profundo como la imaginación permita, podría ser ese lugar. Pero ¿qué dice la palabra de Dios? “Y si en el Seol, o en las profundidades de la tierra, hiciere mi estrado, o pusiere mi dominio, he aquí, allí tú estás.” No importa cuán profundo sea el hoyo en la tierra, allí está Dios amigo oyente. Es decir que, en el sentido vertical hacia arriba, no existe lugar donde no esté Dios. Hacia abajo, tampoco existe lugar donde no esté Dios.

Nota lo que dice el profeta Jeremías sobre este asunto. Se encuentra en Jeremías 23:24 donde dice: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” Otro profeta, cuyo nombre es Amós, hablando de lo inevitable del juicio de Dios que estaba por venir sobre los impíos dijo lo siguiente, según Amós 9: 2-4: “Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los tomará mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender. Si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; y aunque se escondieren de delante de mis ojos en lo profundo del mar, allí mandaré a la serpiente y los morderá. Y si fueren en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré la espada, y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien.”

Es inútil pretender escapar de Dios amigo oyente. No existe lugar en los cielos ni en la tierra donde no esté presente. Luego de reconocer que en el sentido vertical no existe lugar donde no esté Dios, el salmista presenta las alternativas en el sentido horizontal. ¿Qué tal en aquel punto tan lejano para el salmista donde aparecen las primeras luces del alba? O ¿qué tal en ese otro punto tan lejano para el salmista donde el sol se oculta al anochecer? La respuesta está en Salmo 139: 9-10 dice: “Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.” ¡Ah!, amigo oyente. En el sentido horizontal tampoco existe un lugar donde no esté presente Dios. Dios está donde nace el sol, donde se pone el sol y en cada punto de la tierra donde lleguen sus rayos. En el sentido vertical no existe lugar donde no esté Dios. En el sentido horizontal, no existe lugar donde no esté Dios.

¿Cuál sería otra alternativa? Bueno, la oscuridad. De esto es lo que nos hablan los versículos 11-12 donde leemos: “Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.”

Un juego muy popular entre los niños ecuatorianos se llama, “las escondidas” En otros países puede ser que tenga un nombre diferente. El juego consiste en lo siguiente: mientras un niño cuenta hasta diez, los demás se esconden lo mejor que pueden. El primero en ser hallado es quien tiene que buscar en la siguiente ronda. Es un juego muy divertido. Los sitios preferidos para esconderse, son los lugares obscuros. Es difícil encontrar a alguien en un cuarto oscuro. Pero, amigo oyente, los niños no pueden invitar a Dios a jugar con ellos a las escondidas, porque Dios está en todas partes, inclusive en los lugares más obscuros que podamos imaginar.

El salmista dice: “Si pensara esconderme en la oscuridad, o que se convierta en noche la luz que me rodea, la oscuridad no me ocultaría de ti, y la noche sería tan brillante como el día. ¡La oscuridad y la luz son lo mismo para ti!” ¡Asombroso!, ¿No te parece? Job 34:22 dice: “No hay tinieblas ni sombra de muerte donde se escondan los que hacen maldad”

Esto deberían tomar en cuenta los ladrones amigo oyente. Muchos de ellos esperan que caigan las sombras de la noche para cometer sus fechorías. Pero todo lo que hacen, por más que lo hagan en tinieblas, es de conocimiento total de Dios, porque Dios está presente y para Dios, las tinieblas son lo mismo que la luz.

Esto también deberían tomar en cuenta los maridos o las esposas infieles. Pensando que la oscuridad es capaz de esconder cualquier cosa, cometen hechos inmorales bajo el manto de las tinieblas. Pero Dios está en el rincón oscuro o apartado donde se cometen hechos vergonzosos y también está en la lujosa habitación de hotel donde también se cometen hechos vergonzosos.

No existe forma de escapar de la presencia de Dios. Dios percibe lo que pasa ya sea en tinieblas o en luz. Dios es omnipresente amigo oyente. Jesucristo, el Hijo de Dios, también es omnipresente. Nota lo que nos dijo según Mateo 28:20: “y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” Jesucristo está en mí y está donde yo estoy y lo mismo hace con todos aquellos que son suyos. Es la omnipresencia de Dios.

 Lejos de perturbarnos al saber que Dios está en todo lugar, debemos alegrarnos por ello. Si Dios está en todo lugar, entonces Él está allí donde hago algo impropio a escondidas, de modo que no debo hacerlo. Si Dios está en todo lugar, entonces él está allí, cuando me siento solo. No hay motivo para desalentarme. Si Dios está en todo lugar, entonces Él está allí cuando le sirvo y sin embargo nadie lo reconoce. No hay motivo entonces para pensar que lo que hice nadie lo supo. Dios lo supo y Dios me va a premiar algún día. Dios es omnipresente.

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