Reciba cordiales saludos amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Colosenses en la serie titulada: La supremacía de Cristo. Que la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, fue la exhortación del apóstol Pablo a cada uno de nosotros los creyentes. Cuando esta exhortación halla cabida en las vidas de los creyentes, se producen ciertos resultados externos que son muy evidentes. Esos resultados son por ejemplo, que todo lo que hagamos, sea de palabra o de hecho, lo hagamos en el nombre del Señor Jesús. Esto pone límites a las actividades que son permitidas para los creyentes, porque ciertamente existen actividades que de ninguna manera pueden ser hechas en el nombre del Señor Jesús. Otro resultado de la palabra de Cristo morando en abundancia en nosotros es una vida de agradecimiento a Dios el Padre, por medio de Jesucristo. Para el creyente, todas las cosas están en control de Dios, y él jamás va a hacer algo que vaya en contra del creyente, por tanto el creyente mantiene constantemente una actitud de agradecimiento a Dios. ¿Aun cuando vengan pruebas? Pregunta alguien. Sí. Aun cuando vengan pruebas, porque 1 Tesalonicenses 5:18 dice: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” Es relativamente fácil agradecer a Dios cuando todo va bien, cuando tenemos holgura económica, cuando estamos sanos, pero cuando nos cubre el negro manto de la adversidad no es tan sencillo mirar al Señor y decir de corazón: Gracias Señor. Otro resultado de la palabra de Cristo morando en los creyentes es cuando las esposas se someten a sus esposos como conviene al Señor. La naturaleza caída de las esposas, heredada de nuestros primeros padres Adán y Eva, impulsa a las esposas creyentes a rebelarse contra sus maridos, intentando ser ellas quienes llevan los pantalones en el hogar. Pero Dios ha diseñado la estructura del hogar con el esposo como cabeza o líder de la relación y la esposa sometiéndose al liderazgo del esposo. Una esposa en quien la palabra de Cristo mora en abundancia, se somete voluntariamente y gustosamente al liderazgo de su esposo. Otro resultado de la palabra de Cristo morando en nuestras vidas es cuando los maridos amamos a nuestras esposas y no somos ásperos con ellas. El apóstol Pedro nos dice que nuestras esposas deben ser tratadas como un vaso más frágil. Un esposo agresivo o áspero no es un buen ejemplo de un esposo cristiano. En el estudio bíblico de hoy veremos el resultado de la palabra de Cristo morando en las vidas de los hijos en el hogar.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el libro de Colosenses capítulo 3 versículo 20. La Biblia dice: Hijos,  obedeced a vuestros padres en todo,  porque esto agrada al Señor.
Esta es la manera como se manifiesta la llenura de la palabra de Cristo en la vida de los hijos creyentes. En el texto leído tenemos un mandato. Veremos, los sujetos del mandato, el contenido del mandato, el alcance del mandato y la motivación del mandato. En cuanto a los sujetos del mandato, el texto dice simplemente: hijos. La palabra griega que ha sido traducida por hijos, no significa solamente bebés, tampoco significa solamente niños. Significa la prole que está bajo el control de los padres, sin distinguir sexo, preparación académica o edad. Es necesario mencionar esto, porque para muchos, cuando ven la palabra hijos en la Biblia, automáticamente piensan en bebés o niños y se auto excluyen de esta enseñanza bíblica. Pero la enseñanza de Pablo está dirigida tanto a los bebés como a los niños, a los adolescentes, a los jóvenes y a los adultos, con tal que estén viviendo bajo el mismo techo que sus padres. Cuando los hijos crecen y se casan y salen del paraguas de sus padres, entonces se cambia la relación de los hijos con los padres, pero mientras ello no acontezca están en la obligación de obedecer a sus padres, sin importar su edad, o su ocupación. Algunos adultos que trabajan pero viven todavía con sus padres, piensan que por cuanto ya ganan dinero, no tienen la obligación de obedecer a sus padres, pero no es así. El mandato de obedecer a los padres también es para ellos, porque son la prole que vive bajo el control de sus padres. Esto en cuanto a los sujetos del mandato. En cuanto al contenido del mandato,  hemos señalado ya que es obedecer a los padres. La mejor definición de obediencia que he escuchado es la del Dr. Woodrow Kroll quien define así a la obediencia. Obediencia es hacer lo que se te pide hacer, en el momento que se te pide hacer y con la actitud correcta. Esta definición tiene tres partes. Cumplimiento, puntualidad y actitud. Cumplimiento significa hacer lo que se nos pide, sin desviarnos ni a derecha ni a izquierda. Una obediencia a medias es igual que desobediencia. Puntualidad significa hacer lo que se nos pide el momento que se nos pide. Más vale tarde que nunca es un dicho muy difundido cuando se habla de puntualidad en algo, pero para Dios, hacer mañana lo que se nos pide hacer hoy es desobediencia. La actitud significa hacer lo que se nos pide hacer con gozo en el corazón. Muchos hijos obedecen a sus padres pero con una mala actitud. Esto no es obediencia. Lavar la vajilla mientras se murmura entre dientes: Ah… yo soy el único que hace algo en casa. ¿Por qué no hace esto mi hermana? Qué injustos que son mis papás conmigo… Esto no es una actitud correcta para la obediencia. Una vez un misionero estaba tratando de traducir el Nuevo Testamento al idioma nativo de una tribu. En esa tribu no se consideraba importante que los hijos obedezcan a los padres y por tanto no tenían en su vocabulario una palabra para obediencia. Por algunos días el misionero estuvo pensando en qué palabra o frase podría usar en ese idioma para traducir la palabra obediencia. Mientras estaba en eso, cierto día estaba caminando junto a un indígena de la tribu. Cuando el misionero llegó a su casa, lanzó un silbido para llamar a su perro. El perro vino inmediatamente meneando su cola por lo contento que estaba. Mirando eso, el indígena dijo: Su perro es todo oído. Entonces le vino como un rayo la idea. Las palabras que significan obediencia en el lenguaje de esa tribu eran: Todo oído. Fue así como tradujo el texto de Colosenses 3:20 de la siguiente manera: Hijos, sean todo oído hacia sus padres en todo, porque esto agrada al Señor. El verbo griego que se ha traducido como obedecer, el verbo Hupoacoúo, significa justamente poner el oído por debajo de. En cuanto al alcance del mandato, la obediencia que Dios demanda de los hijos es en todo. Obedeced a vuestros padres en todo, dice el texto. En todo significa en cualquier cosa que los padres pidan, excepto, por supuesto, si los padres piden que los hijos hagan algo expresamente prohibido por Dios en las Escrituras. Si un padre pidiera a un hijo que robe un banco, el hijo tendría que pleno derecho para desobedecer a su padre, apoyándose en una autoridad superior a la autoridad de los padres, la persona de Dios, quien ha prohibido robar. Cuando el Concilio o el Sanedrín judío ordenó a Pedro y Juan que dejen de predicar a Cristo, Pedro y Juan dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios. Finalmente, tenemos la motivación del mandato. El texto dice simplemente: Porque esto agrada al Señor. No importa lo que digan los psicólogos sobre la obediencia, no importa lo que digan los expertos en la crianza de los hijos sobre la obediencia. Lo que importa es que la obediencia de los hijos es algo agradable a Dios. El creyente maduro debe vivir para agradar a Dios. Su mayor motivación es agradar a Dios. Cuando los hijos obedecen a los padres, están agradando a Dios. Los hijos que viven bajo el control de sus padres deben recordar constantemente su obligación de obedecer a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor. No importa amable oyente si usted es un niño pre escolar o ya va a la escuela o al colegio o a la universidad, o ya trabaja, si está viviendo con sus padres, usted necesita obedecer a sus padres. La obediencia no es natural al ser humano. Yo no tuve que enseñar a mis hijos a desobedecer pero me costó mucho trabajo enseñarles a obedecer. Usted necesita aprender a obedecer. Para que usted sea un hijo obediente a sus padres, primero necesita que la palabra de Cristo more en abundancia en usted. Para esto, oiga la palabra de Dios, lea la palabra de Dios, estudie la palabra de Dios, medite en la palabra de Dios, memorice la palabra de Dios y sobre todo aplique a su vida la palabra de Dios. Que el Señor le bendiga ricamente.