Reciba saludos cordiales amigo oyente, al inicio del estudio bíblico de hoy. Proseguirnos con nuestro estudio del Espíritu Santo y dentro de ello su obra o su función, Aunque el Espíritu Santo nunca ha cambiado desde la eternidad pasada, y no cambiará en la eternidad futura, sin embargo, no siempre se ha relacionado de la misma manera con el hombre a lo largo de La existencia de la humanidad. En el estudio bíblico de hoy, David Logacho nos mostrará cómo fue esa relación con el hombre durante la época del Antiguo Testamento.

El Espíritu Santo es el mismo ayer, hoy y por los siglos, simplemente porque él es Dios, pero eso no significa que su relación con el hombre tiene que ser siempre la misma. El Espíritu Santo va modificando su relación con el hombre, amoldándola a los planes supremos y soberanos de Dios. Es así como el Espíritu Santo obró de una manera muy particular en los hombres del Antiguo Testamento. El Espíritu Santo estaba presente fuera de toda duda, pero su participación no fue tan visible como lo es hoy en día. Veamos algunos detalles de las acciones en las cuales estuvo involucrado. Primero, el Espíritu Santo estuvo conteniendo el pecado. Génesis 6:3 dice: “Y dijo Jehová: No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años” Dios había creado al hombre y a la mujer, pero en algún momento fatídico, los dos cayeron en pecado y sumieron a la humanidad en el trágico abismo del pecado. Génesis 6:5 dice: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” Ante esta situación, Dios toma prácticamente dos medidas para controlar el efecto pernicioso del pecado. Primero, la acción del Espíritu Santo para frenar el pecado. Segundo, la limitación de la vida de los hombres a ciento veinte años. Después de 120 años de este anuncio, toda la humanidad pereció en el diluvio excepto Noé y su familia. El Espíritu Santo se constituyó así en un contendor del pecado, evitando que el pecado llegue a límites intolerables. Si no fuera por esta obra del Espíritu Santo, tiempo ha que la maldad hubiera desterrado para siempre a la bondad de este mundo. Segundo, el Espíritu Santo estaba capacitando a personas especiales para trabajos especiales. Tal es el caso de la obra del Espíritu Santo en un hombre de Israel llamado Bezaleel. De él, Éxodo 31:2-5 dice lo siguiente: “Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Urí, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor” El Espíritu Santo capacitó a Bezaleel para que pueda construir lo que llegó a ser el Tabernáculo con todo su mobiliario. Algo similar aconteció con Gedeón, uno de los jueces de Israel. Jueces 6:33-34 dice: “Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron a una, y pasando acamparon en el valle de Jezreel. Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él” El Espíritu Santo capacitó a Gedeón para hacer frente a un poderoso ejército y ganó la batalla. Tercero, el Espíritu Santo también moró selectiva y temporalmente en algunas personas. ¿Qué queremos decir con esto? Pues que el Espíritu Santo no moró indiscriminadamente en cualquier persona sino en algunas personas especiales. Génesis 41:38 dice que moró en José. Números 27:18 dice que moró en Josué. Daniel 4:8 dice que moró en Daniel. Fue una morada selectiva, en personas especiales, no en todas las personas. Además fue una morada temporal. Cuando las personas cometieron alguna falta, el Espíritu Santo dejó de morar en esas personas. Tal es el caso de Saúl. 1ª Samuel 10:10 relata que el Espíritu santo vino a morar en él. Dice así: “Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venia a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos” Tiempo después, Saúl desobedeció reiteradamente y fue desechado por Dios como rey de Israel. Veamos qué es lo que pasó con el Espíritu Santo. 1ª Samuel 16:14 dice: “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová” Como consecuencia de su desobediencia, Saúl dejo de ser morada del Espíritu Santo. Por eso dijimos que la morada era temporal. Hoy en día, viviendo en lo que se llama la época del Nuevo Testamento, esto no podría suceder, porque el Espíritu Santo mora permanentemente en cada verdadero creyente aunque su vida no sea del todo íntegra. En la época del Antiguo Testamento fue diferente, el pecado en la vida de alguien que tenía el Espíritu Santo podía perfectamente ocasionar que el Espíritu Santo salga, de esa persona. David tenía ese temor a raíz de su pecado con Betsabé y mire lo que escribió en Salmo 51:11 “No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu” Una oración en este sentido no tiene aplicación para un creyente de la actualidad, porque no existe la posibilidad de que el Espíritu Santo se vaya de una persona que ha confiado en Cristo como Salvador. El Espíritu Santo vino a quedarse para siempre en la vida del creyente. Juan 14:16 dice: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” El consolador es el Espíritu Santo y ha sido dado a los creyentes para siempre, no temporalmente. Cuarto. El Espíritu Santo llenó a algunas personas del Antiguo Testamento. La llenura del Espíritu Santo significa el control del Espíritu Santo en la vida de una persona y de eso hablaremos en detalle en una próxima oportunidad. Una persona llena del Espíritu Santo hace la voluntad de Dios expresada en su Palabra. Hablando de Bezaleel, quien iba a dirigir la construcción del Tabernáculo de Israel, Éxodo 35:31 dice: “y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte” Bezaleel estuvo controlado o lleno del Espíritu Santo para ejecutar tan importante trabajo. Quinto, el Espíritu Santo intervino en la revelación, inspiración iluminación de la palabra de Dios. Recordemos que revelación significa poner un pensamiento de la mente de Dios en la mente de un hombre. Fue la forma como Dios dio a conocer su voluntad al hombre, inspiración es la obra del Espíritu Santo por la cual el pensamiento que Dios puso en la mente del hombre por revelación es registrado por escrito sin error. Iluminación es la obra del Espíritu Santo por la cual ese registro escrito de la voluntad de Dios es asimilado o comprendido por una persona que lo lee. Así que, amigo oyente, el Espíritu Santo estuvo relacionándose con los hombres en la época del Antiguo Testamento. Su función fue contener el pecado, capacitar a algunas personas para alguna tarea especial, morar en personas especiales y con la posibilidad de dejar de morar en esas personas si había pecado de por medio, llenar a algunas personas, y revelar, inspirar e iluminar la palabra de Dios. Quizá Ud. dirá: Para qué saber todo esto, cómo me ayuda a mí en la actualidad. Bueno, la ayuda surge de saber que el Espíritu Santo ha estado muy atento a la necesidad espiritual del hombre del Antiguo Testamento y eso es garantía de que está también muy atento a su necesidad espiritual amigo oyente. Si Ud. quiere que el Espíritu Santo satisfaga su necesidad espiritual, lo único que tiene que hacer es rendirse a él y dejar que él controle su vida.