Reciba cordiales saludos amable oyente, al inicio del estudio bíblico de hoy. A medida que el mundo se vaya acercando a recibir el justo castigo de Dios por sus malas obras, en el cielo ocurrirán eventos importantes que lo preceden. Estos eventos aparecen en el capítulo 15 del libro de Apocalipsis y serán el tema que compartiremos con ustedes en el estudio bíblico de hoy.

Sobre el final de la tribulación tendrá lugar el derramamiento de la ira de Dios sobre este mundo como jamás antes ha acontecido. Es natural que esta acción por parte de Dios venga precedida de eventos importantes. Estos eventos son lo que se nos relata en el capítulo 15 de Apocalipsis. Es el capítulo más corto del libro de Apocalipsis, son solamente 8 versículos pero cargados de información importante. El primer evento es la señal en el cielo. Apocalipsis 15:1 dice: “Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.” Lo que Juan estaba viendo en el cielo es otra señal. Recuerde que Juan había visto anteriormente dos señales en el cielo. La mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas que representa a Israel, y el gran dragón escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas, que representa a Satanás. La señal que tiene ahora Juan ante sus ojos difiere a las anteriores en que es grande y admirable en clara alusión a su importancia. La señal en sí mismo tiene que ver con siete ángeles de Dios que tenían las siete plagas postreras en lo cual se consumaba la ira de Dios. Recuerde que estamos hablando de una señal. Toda señal tiene que apuntar o señalar algo en particular. En este caso, esta señal apunta o señala a siete juicios postreros que Dios está listo a derramar sobre la tierra. Son siete, el número de la perfección, porque en ellos se encierra el clímax de la ira de Dios sobre este mundo incrédulo. Son postreros porque después de estos siete juicios de Dios ya no habrá más juicios de Dios sobre este mundo incrédulo. El segundo evento es la alabanza en el cielo. Apocalipsis 15:2-4 dice: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantaban el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.” Antes de que Dios derrame el clímax de su juicio sobre este mundo incrédulo, Dios es alabado en gran manera. Varias cosas son dignas de considerar. Primero, el lugar donde se realiza la alabanza. Es en el cielo. Segundo, el sitio donde están los que alaban. Dice el texto que están sobre un mar de vidrio mezclado con fuego. Este mar de vidrio es el mismo del que se nos habló en Apocalipsis 4:6 cuando al describir las glorias del cielo, Juan dijo lo siguiente: “Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal” Pero note que además de vidrio, Juan vio fuego. Vidrio mezclado con fuego. Esto significa que la gloria de un Dios airado por el pecado del mundo se está reflejando en el mar de vidrio que está delante del trono. Tercero, los que alaban. Se trata de un coro de vencedores. Son los mártires de la tribulación. Son aquellos que perdieron la vida durante la tribulación, porque se resistieron hasta la muerte a adorar al Anticristo y a su imagen y a recibir el 666, la marca y el número del nombre del Anticristo. Esto es muy interesante. El Anticristo y su aparato represivo pensaban que habían derrotado a los seguidores de Cristo cuando los mataron. Pero para Dios, los que murieron por seguir a Cristo son vencedores. Se cumple la palabra de Dios cuando en Mateo 10:39 dice: “y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” Observe además que Dios ha escogido a los que más han sufrido para que formen este coro especial de alabanza, en momentos tan cruciales. ¿No será porque el sufrimiento que soportaron en la tierra fue la escuela para perfeccionar la alabanza? Cuarto, los instrumentos de los que alaban. Dice el texto leído que tenían las arpas de Dios. Esto significa que Dios mismo se encargó de darles instrumentos de música para que con ellos puedan alabar apropiadamente a Dios. De estas arpas de Dios salía la dulce melodía que agradaba a Dios. Quinto, el cántico de alabanza. Juan dice que cantaban lo que se llama el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero. Existen muchas similitudes entre el cántico de Moisés después que pasó por el Mar Rojo y el cántico del Cordero. Ambos giran en torno a dos maravillosos eventos redentores. Liberación de Israel de la esclavitud Egipcia por medio de la mano de Moisés y liberación de todos los salvados de la esclavitud del pecado por medio de la obra del Cordero. La letra del cántico de alabanza comienza por exaltar la persona y obra de Dios: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso. Luego prosigue exaltando la justicia y fidelidad de Dios. Todo lo que Dios promete se cumple totalmente: Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. Después pasa a exaltar el poder de Dios. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Sigue exaltando la santidad de Dios: Pues solo tú eres santo. Entonces viene la declaración profética que las naciones todas adorarán algún día a Jesucristo: Por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán. Por ahora y también durante la tribulación, muchas naciones del mundo se mofan de Jesucristo. En muchas naciones del mundo, el nombre de Jesucristo es despreciado. Pero no será así para siempre, porque al final de la tribulación, todas las naciones del mundo, absolutamente todas, vendrán a Jesucristo quien estará sentado en su trono en Jerusalén y le rendirán honores. Oh cuán grandioso será aquel día. El cántico termina con una alusión a los juicios de Dios sobre la tierra: Porque tus juicios se han manifestado. Los mártires en el cielo oraron a Dios para que Dios tome venganza en los moradores de la tierra por la crueldad con que trataron a los creyentes durante la tribulación. Pues ha llegado el momento para que Dios ejecute venganza. La oración de los mártires ha sido finalmente contestada. Así termina el segundo evento en el cielo que presagia el inminente juicio de Dios sobre la tierra. Pasemos a examinar el tercer evento. Es la apertura del lugar más santo en el cielo. Apocalipsis 15:5-8 dice: “Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio: y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.” En el primer evento, Juan contempló a los siete ángeles que tenían las siete plagas postreras. Ahora Juan está viendo a estos mismos siete ángeles que tenían las siete plagas postreras, pero los ve saliendo. Saliendo, ¿de dónde? Pues del templo del tabernáculo del testimonio. Esto es otra manera de decir del lugar santísimo en el templo del cielo, donde está el glorioso trono de Dios. Los siete ángeles estaban vestidos de lino limpio y resplandeciente. Esto significa que lo que van a hacer procede de justicia santidad y pureza. Además estaban ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. Esto denota la realeza, gloria y esplendor de los ángeles que están por ejecutar la voluntad de Dios en juicio sobre la tierra. Uno de los cuatro seres vivientes que están alrededor del trono de Dios se acerca a estos siete ángeles y les da siete copas de oro. Estas copas eran similares a las que se usaban en el templo para diversos rituales establecidos en la ley de Moisés. En realidad son tazones de modo que su contenido pueda verterse instantáneamente hasta la última gota. El contenido de estas copas de oro es la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. Cada copa está repleta de este contenido, al punto de derramarse. En nuestros próximos estudios bíblicos examinaremos en detalle lo que sucederá cuando el contenido de cada una de estas copas sea derramado sobre la tierra. Inmediatamente después, el templo en el cielo se llenó de humo por la gloria de Dios y por su poder. Era como si Dios estuviera personalmente encargado de cada detalle de lo que estaba por suceder en la tierra. Absolutamente nadie podía interrumpir el curso de acción de lo que estaba por suceder, por eso nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles. Así de severo será Dios con el mundo al final de la tribulación, amable oyente. Pero antes de derramar su ira en el mundo, Dios en su gracia ofrece perdón a todo aquel que quiera ser perdonado. ¿Querrá Usted ser perdonado? Si lo desea, reciba a Cristo como su Salvador hoy mismo. De esta manera Usted quedará libre de beber de la copa de la ira de Dios.