Es una bendición saludarle amable oyente y darle la bienvenida al estudio bíblico de hoy. En la continuación de nuestro estudio sobre Daniel, proseguiremos lo que Dios comunicó a Daniel con cientos de años de anterioridad, en relación con la obra de un perverso ser, rey de Siria, el cual a su tiempo, en cumplimiento de la profecía, se identificó como Antíoco IV Epífanes. En nuestro último estudio bíblico, dejamos al rey del norte, o Siria, Antíoco IV Epífanes en una osada campaña de engaño e intriga tendiente a usurpar el trono del rey del sur o Egipto. Veamos qué más hubo en aquel tiempo.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Daniel 11 a partir del versículo 27. Lo primero que notaremos es el mutuo intento de engañar por parte del rey del norte y el rey del sur. Daniel 11:27-28 dice: El corazón de estos dos reyes será para hacer mal, y en una misma mesa hablarán mentira; mas no servirá de nada, porque el plazo aún no habrá llegado.
Dan 11:28 Y volverá a su tierra con gran riqueza, y su corazón será contra el pacto santo; hará su voluntad, y volverá a su tierra.
Los dos reyes son Antíoco IV Epífanes y posiblemente Tolomeo VI Filometor, aunque sobre este último no se puede saber con certeza. Según la profecía, cuando estos dos reyes se sienten a la mesa de negociación, ninguno de los dos tendrá motivaciones correctas ni métodos correctos. Hablarán mentira el uno al otro, pero nada de esto les rendirá provecho, porque simplemente el tiempo de Dios para que se cumpla su voluntad todavía no habrá llegado. Por este motivo, Antíoco IV Epífanes volverá a su tierra, Siria, cargado de preciosos despojos, y pasará por territorio de Israel, manifestando su odio y desprecio a los judíos por medio de atentar contra el templo en Jerusalén y contra el sacerdocio del templo. En segundo lugar, tenemos otro intento de Antíoco IV Epífanes por conquistar Egipto. Daniel 11:29-30 dice: Al tiempo señalado volverá al sur; mas no será la postrera venida como la primera.
Dan 11:30 Porque vendrán contra él naves de Quitim, y él se contristará, y volverá, y se enojará contra el pacto santo, y hará según su voluntad; volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto.
Cuando Antíoco IV Epífanes se sintió lo suficientemente confiado, lanzó otra campaña militar contra Egipto. Esto sucedió, según la profecía, al tiempo señalado, esto significa en el tiempo de Dios. Había llegado el momento para que Dios use, aún a personas impías para cumplir con sus soberanos propósitos. La profecía dice que esta campaña militar del rey del norte no será como la primera. Lo que sucedió fue que cuando Antíoco IV Epífanes y sus fuerzas llegaron a las puertas mismas de Alejandría, se encontró con la inesperada oposición de uno de los líderes del imperio romano quien le obligó a salir de Egipto. Inicialmente Antíoco IV Epífanes esperó un poco antes de irse, pero fue presionado por los romanos para salir inmediatamente. Sabiendo del poderío militar de los romanos, a Antíoco Epífanes no le quedó más remedio que recoger sus cosas y salir de Egipto desilusionado y lleno de ira. Era el inicio de la presencia del imperio romano, el imperio de hierro que Daniel vio en la visión relatada en el capítulo 2. Cuando en la profecía se habla de las naves de Quitim, significa la flota marítima del imperio romano. Habiendo sido humillado por los romanos, Antíoco IV Epífanes buscó la manera de desahogar su furia, y lo hizo contra los judíos en el territorio de Israel. Fue así como atentó contra el santo pacto. Es decir que se fue contra la ley de Moisés. Hubo varios judíos que traicionaron a su pueblo y a su pacto y se unieron a Antíoco IV Epífanes. A estos se refiere la profecía cuando dice: Y se entenderá con los que abandonen el santo pacto. Con el apoyo de estos judíos traidores, Antíoco IV Epífanes causará mayor daño a Israel. En tercer lugar note el clímax de impiedad de este perverso rey. Daniel 11:31-32 dice: Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.
Dan 11:32 Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.
Esta profecía se cumplió a la perfección cuando en el año 170 AC, Antíoco IV Epífanes tomó la ciudad de Jerusalén, prohibió el sacrificio continuo en el templo y sacrificó un cerdo en el altar del sacrificio. A esto se refiere la profecía cuando habla de la abominación desoladora. Pero no contento con esto, Antíoco Epífanes ganó con lisonjas a judíos que no guardaron el pacto. Sin embargo, Dios guardó un pequeño remanente de judíos que a pesar del peligro estuvieron dispuestos a guardar el pacto y a actuar en defensa del mismo. En cuarto lugar tenemos la severidad de la lucha entre Antíoco IV Epífanes y los que guardaron el pacto. Daniel 11:33 dice: Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo.
Evis Carballosa comenta estos hechos históricos de la siguiente manera en su libro titulado Daniel y el Reino Mesiánico. El insólito ataque de Antíoco IV Epífanes no doblegó el espíritu de los judíos fieles. Al contrario, la persecución hizo que muchos judíos se unan para dar comienzo a lo que se conoce como la guerra de los macabeos. El líder del movimiento contra Antíoco IV Epífanes fue un anciano sacerdote llamado Matatías. El fiel sacerdote no sólo rehusó la orden de ofrecer sacrificios a un dios pagano, sino que dio muerte al emisario real y destruyó el altar. Seguidamente Matatías y sus hijos, Juan, Simón, Judas, Eleazar y Jonatán, organizaron una guerra de guerrillas que comenzó a causar serios estragos entre las fuerzas de Antíoco IV Epífanes. En el año 166 AC, sólo unos meses después de comenzada la guerra, Matatías murió y uno de sus hijos, Judas, le sucedió como líder del movimiento. Antíoco pensaba que su ejército aplastaría la rebelión en un corto tiempo, pero se equivocó. El ejército sirio sufrió derrota tras derrota. En Diciembre del año 164 AC, el ejército de los macabeos marchó triunfante por las calles de Jerusalén. El 25 de Diciembre de ese año el templo fue purificado y reedificado el culto a Jehová. Este hecho se conmemora hasta la actualidad en Israel en la fiesta conocida como Hanukah. Los esfuerzos de Antíoco por conseguir que un número mayor traicionaran el pacto fracasaron ante el empuje y la fidelidad de aquellos descritos como el pueblo que conoce a Dios. Es evidente que hubo un esfuerzo concentrado de parte de los maestros de Israel, llamados los sabios del pueblo. Como el versículo 33 sugiere, muchos pagaron con sus vidas, pero permanecieron fieles a la ley de Dios. En quinto lugar tenemos la victoria del pueblo de Dios. Daniel 11:34-35 dice: Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.
Dan 11:35 También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.
Los que sufrieron persecución en tiempos de Antíoco IV Epífanes ciertamente recibieron el consuelo y la ayuda de los que luchaban de parte de Judas Macabeo. La frase: muchos se juntarán a ellos con lisonjas, es una clara referencia a los apóstatas que solamente buscaban la protección de sus vidas físicas pero carecían de convicciones religiosas. Aquellos sufrimientos y persecuciones redundarían en una depuración y limpiamiento de la nación. La bendición de Dios para con la nación de Israel, aun en el tiempo futuro, está relacionada con le limpiamiento de los inicuos y rebeldes, según Zacarías 13:8-9. Al estudiar estas profecías tocantes a la persona de Antíoco IV Epífanes, a las que la palabra de Dios dedica un total de quince versículos, no es difícil ver por qué este hombre es un prototipo del Anticristo escatológico. Su odio hacia el pueblo judío, su desafío a la misma persona de Dios, sus engaños o iniquidades y su profanación del templo de Jehová. Todo esto presagia lo que aún ha de ocurrir cuando el hijo de perdición, la persona del Anticristo, aparezca en el escenario de la historia. Hasta aquí lo que dice este autor. Más sobre esto trataremos en nuestro próximo estudio bíblico. Por lo pronto debe quedar bien marcado en nuestra mente que Dios tiene el control de todo lo que pasa en el mundo, desde lo mínimo hasta lo máximo. Nada pasa sin su conocimiento ni sin su consentimiento. Todo lo que Dios anunció a Daniel en el año 536 AC se cumplió totalmente con una perfección admirable. Eso implica que las cosas que todavía no se han cumplido, están por cumplirse en su debido tiempo. No es cuestión de si se va cumplir o no, sino de cuándo se van a cumplir. Es bueno saber que nuestra vida está en la mano de alguien que maneja los hilos de todo lo que pasa en este mundo.

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