Que privilegio es para todos los que hacemos La Biblia Dice… Contar con su compañía en esta oportunidad. Si esta es la primera vez que nos sintoniza le contamos que estamos desarrollando un interesante estudio que se titula: “La obra de Jesucristo después de su ascensión, por medio del Espíritu Santo”. Quédese con nosotros y conozca que es lo que dios quiere que aprenda en esta oportunidad con respecto a este tema.

I. Introducción. Saludos, bienvenida. Estamos estudiando el libro de Hechos en la serie titulada: La obra de Jesucristo después de su ascensión, realizada por medio del Espíritu Santo. En nuestro último estudio bíblico, vimos que José, levita de Chipre, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé, sin ninguna manipulación ni coerción, vendió una propiedad que tenía y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles, para que lo distribuyan entre los creyentes necesitados de la iglesia. Esta ofrenda generosa debió haber despertado mucha admiración de la iglesia hacia Bernabé, aunque ciertamente Bernabé de ninguna manera estaba buscando ser admirado por otros. Satanás va a usar justamente esto para causar problemas a la naciente iglesia de Cristo. Esto será el tema de nuestro estudio bíblico de hoy.

II. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Hechos capítulo 5 versículos 1-11. Satanás fracasó en su intento de frenar el ímpetu de la iglesia por medio de la oposición externa del Sanedrín. Esto motivó a Satanás a desarrollar otra estrategia. Esta vez va a utilizar ya no a gente de fuera de la iglesia sin de dentro de la iglesia. Lo primero que notamos es la naturaleza del pecado. Hechos 5:1-2 dice: Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.
De esta pareja no se sabe mayor cosa, aparte que eran creyentes y se congregaban en la iglesia local en Jerusalén. El nombre Ananías significa: Gracia o Misericordia, o Regalo del Señor, o Jehová ha dado. Un hermoso nombre para alguien que no estaba viviendo de acuerdo a su nombre. El nombre Safira significa una que relata o una que cuenta. Significa también hermosa. Satanás está por usar a esta pareja de creyentes para cumplir con sus fines. Es muy posible que Ananías y Safira hayan visto la reacción de admiración de la iglesia hacia Bernabé cuando vendió su propiedad y trajo el precio a los pies de los apóstoles para que lo repartan entre los creyentes necesitados. Ananías y Safira querían también la misma admiración, pero sin hacer el sacrificio que hizo Bernabé. Esto es propio de nuestra muy humana y caída naturaleza. Nos atrae tanto el elogio de la gente aunque íntimamente sabemos que no lo merecemos. Por eso es que Ananías y Safira, sin que nadie les obligue o manipule, vendieron su propiedad, y de común acuerdo, tomaron una parte del precio y lo guardaron para ellos mismos. Acto seguido, Ananías llevó el resto a la iglesia en Jerusalén y lo puso a los pies de los apóstoles para que sea repartido entre los pobres. Hipócritamente estaba pretendiendo que había entregado todo el producto de la venta, cuando en realidad era sólo una parte. Quería la admiración sin merecerlo. Pero, en segundo lugar, notamos que en lugar de los aplausos de admiración, Ananías fue confrontado por su pecado.

III. Hechos 5:3-4 dice: Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
Por medio de su Espíritu, Dios debe haber hecho conocer al apóstol Pedro lo que había cometido Ananías. Tal vez mirando fijamente a los ojos dijo a Ananías: ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Por voluntad propia, Ananías permitió que Satanás llene su corazón. Una forma de decir que teniendo la capacidad para hacer la voluntad de Dios, Ananías por voluntad propia decidió hacer la voluntad de Satanás. Satanás es el padre de la mentira y es natural que tiente a todo creyente a mentir. Por eso es que Ananías mintió al Espíritu Santo y sustrajo del precio de la heredad, para hacer creer que lo que entregó era todo el producto de la venta de la heredad. Pedro llama a la reflexión a Ananías, mostrando que nadie le pidió que venda la propiedad, pero aún vendiéndola, nadie le obligó a dar todo el producto de la venta al Señor. El problema es que Ananías y Safira trataron de engañar haciendo creer que estaban entregando todo, cuando en realidad estaban entregando sólo una parte. Cuidado amable oyente con pretender engañar a Dios. Tal vez podamos engañar a los hombres pero es imposible engañar a Dios. Pedro lo puso muy en claro cuando dijo a Ananías: No has mentido a los hombres, sino a Dios. Esta es una fuerte evidencia a favor de la deidad del Espíritu Santo. Al mentir al Espíritu Santo, Ananías en realidad mintió a Dios. Esto demuestra que el Espíritu Santo es Dios. Ahora bien, todo pecado tiene su consecuencia, y a veces esa consecuencia puede ser la muerte física. Eso es lo que sucede a continuación. En tercer lugar notamos el castigo por el pecado de Ananías. Hechos 5:5-6 dice: Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.
No fue necesario que Pedro haga absolutamente nada, aparte de lo que ya dijo. Tan pronto terminó de hablar, se debe haber oído un golpe seco. Era Ananías quien cayó pesadamente y expiró. Era Dios castigando con la muerte a un creyente por el pecado que había cometido. En su primera Epístola, el apóstol Juan habla del pecado de muerte. Se refiere a determinado pecado cometido por un creyente, el cual Dios ha decidido castigarlo con la muerte física. En el caso de Ananías, fue la mentira al Espíritu Santo. En el caso de los creyentes en Corinto fue el tomar con ligereza la cena del Señor. En otros casos puede ser otro pecado. Sólo Dios sabe que pecado y a que persona. Esto por supuesto no implica la pérdida de la salvación. La salvación es algo que no se puede perder. Implica que el creyente es sacado de este mundo para que no siga causando mayores males a la iglesia por su mal testimonio. Los jóvenes de la iglesia se levantaron, envolvieron el cadáver y se lo llevaron para ser sepultado. En cuarto lugar, tenemos la confrontación del pecado a Safira. Hechos 5:7-9 dice: Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.
Por alguna razón no revelada, Safira no estaba presente cuando su esposo fue castigado con la muerte física por su pecado. Como tres horas después llegó al lugar donde se reunían la iglesia, seguramente con el deseo de recibir los aplausos de admiración de la congregación. En lugar de eso, Pedro le dijo: ¿Vendiste en tal cantidad de dinero la propiedad? La mentira hizo su ingreso al escenario y ella dijo: Si, en eso vendimos la propiedad con mi esposo. Pedro entonces, revestido de poder de lo alto dijo a Safira ¿Por qué te pusiste de acuerdo con tu esposo para tentar al Espíritu del Señor? Safira debe haberse quedado fría. Luego Pedro hizo saber a Safira que su esposo había muerto como medida de disciplina por su pecado y que ella también recibiría el mismo castigo. En quinto lugar tenemos el castigo por el pecado a Safira. Hechos 5:10 dice: Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.
Ni bien Pedro terminó de hablar, Safira se desplomó sin vida a sus pies. Los jóvenes que retornaban de sepultar a Ananías se encontraron que ahora tenían que sepultar a Safira. Sacaron el cadáver y lo sepultaron junto a la tumba de su marido. Finalmente, en sexto lugar, tenemos la reacción de la iglesia ante lo sucedido con Ananías y Safira. Hechos 5:11 dice: Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.
La drástica disciplina de Dios a Ananías y Safira produjo una sensación de temor en toda la iglesia. Incidentalmente, esta es la primera vez que se usa la palabra iglesia en el libro de los Hechos. Con Dios no se puede jugar. Dios demanda santidad de los que somos de él. El temor se extendió a todos los que oyeron el triste final de la vida en ese mundo de Ananías y Safira.

IV. Conclusión. De todo esto aprendemos que a Dios no se le puede engañar y si un creyente pretende hacerlo va a recibir las consecuencias. Aprendemos también que cuando Satanás falla en destruir la iglesia desde afuera, lo hará desde adentro por medio de incitar a los creyentes a pecar.

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