Antes de recibir a Cristo como mi Salvador estaba totalmente entregado a la pornografía y a la masturbación. A raíz que el Señor me salvó, experimenté victoria sobre estos vicios y por un buen tiempo viví libre de ellos, pero nuevamente he vuelto a caer en lo mismo por lo cual me siento perturbado. He perdido perdón a Dios, pero a pesar de eso, sigo cayendo. Necesito su consejo.

Para apartarnos del pecado de la pornografía y la masturbación es necesario tomar medidas drásticas. Por eso, la Biblia recomienda huir de las tentaciones de índoles sexual.

2ª Timoteo 2:22 dice: «Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.»

Ante una tentación de índole sexual, la responsabilidad de todo creyente es huir. Huir significa irse lo más lejos posible y lo más pronto posible de algo que reviste algún peligro. Parte del huir es destruir todas las revistas pornográficas que tenga escondidas en algún lado. Es alejarse de los amigos que le incitan a la pornografía. Es dejar de frecuentar lugares en los cuales sabe que sus ojos van a ser expuestos a la pornografía. Es cambiar de canal o apagar el televisor o el teléfono celular o la computadora cuando aparece una escena escabrosa. Es abstenerse de ir al cine. Es dejar de oír chistes obscenos que son comunes en la rueda de amigos.

Pero por otro lado, además de huir en el sentido de alejarse de la tentación sexual es necesario huir hacia el refugio que ofrece la palabra de Dios, la Biblia.

Ponga atención a lo que dice Salmo 119: 9-11 «¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.»

¿Cómo puedo vencer la tentación a la pornografía y a la masturbación? La respuesta es con guardar la palabra de Dios. Guardar la palabra de Dios significa conocer la palabra de Dios, entender la palabra de Dios, meditar en la palabra de Dios, memorizar la palabra de Dios y practicar la palabra de Dios.

Por eso dice el texto: En mi corazón, o en mi proceso de pensamiento, he atesorado la palabra de Dios y eso me ha permitido no pecar contra Dios. Esto le permitirá pensar como Dios piensa, amar lo que Dios ama, odiar lo que Dios odia y vivir como Cristo vivió cuando estuvo en la tierra.

Por experiencia propia ya sabe que es posible vivir en pureza sexual mediante el poder del Espíritu Santo. Por algún tiempo ya ha vivido libre de caer en la pornografía y la masturbación. Si ha caído nuevamente es porque seguramente ha debilitado sus defensas y se ha expuesto a las tentaciones. Examine su vida. ¿Se está acercando demasiado al fuego del pecado sexual? No vale la pena que lo haga, porque de seguro caerá en él. ¿Está invirtiendo tiempo en la palabra de Dios? No es suficiente oír la palabra de Dios, necesita también leer por usted mismo la palabra de Dios, necesita estudiar la palabra de Dios, necesita meditar la palabra de Dios y necesita memorizar la palabra de Dios. ¿Está invirtiendo tiempo en la oración? Si no está orando es muy difícil que logre tener el poder para vivir en santidad. ¿Está ocupando su tiempo en servir a Dios? No olvide el viejo dicho: Mente desocupada es el mejor taller para Satanás. Ocupe su mente en algo que tenga que ver con el Señor.

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