¿Por qué es que Jesús reprendía a los demonios para que no le descubriesen, según se ve en Marcos 3:12?

Vamos a dar lectura al pasaje bíblico que se encuentra en Marcos 3:11-12 donde dice: “Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen.”

Jesús ya había iniciado su ministerio público caracterizado por una demostración de su poder sobre la enfermedad, sobre la muerte, sobre la naturaleza y sobre Satanás y sus demonios.

Esta manifestación de poder era la credencial que demostraba que Jesús es el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios. Las señales que Jesús hacía, en un sentido muy real, eran los mensajeros que testificaban que Jesús es el Hijo de Dios. Jesús no necesitaba en absoluto que los demonios también se constituyan en sus mensajeros para testificar que él es el Hijo de Dios. Por eso es que Jesús les reprendía mucho para que no le descubriesen.

Interesante pensar que los demonios proclamaban el mensaje verdadero. El contenido de su mensaje era muy sencillo y veraz: Tú eres el Hijo de Dios. Pero para Jesucristo no es solo importante comunicar un mensaje veraz. Para Jesucristo es también importante que el mensajero sea veraz.

Los demonios de ninguna manera cumplen con esta condición, porque son espíritus malos que están a servicio de Satanás.

De aquí podemos sacar una lección importante para nuestras vidas. Si queremos verdaderamente agradar a nuestro Señor Jesucristo comunicando su verdad, es necesario que nuestras vidas estén limpias de pecado. Recuerde que a Jesucristo no le gusta que mensajeros sucios anuncien su mensaje, aun cuando sea un buen mensaje. Yo me imagino que un mensajero que no se ha limpiado del pecado en su vida y aún así está comunicando un buen mensaje bíblico es semejante a un mozo o a un mesero en un restaurante que sirve los majares más deliciosos pero con las manos saturadas de todo tipo de inmundicia.

¿Cree Usted que la gente que come en ese restaurante disfrutará de la comida por más buena que sea? Al menos yo jamás regresaría a un restaurante así. ¿Cómo podemos pensar entonces que Jesucristo va a estar conforme con un mensajero que proclama el evangelio pero en su vida está practicando el pecado?

En conclusión entonces, Jesús hizo callar a los demonios que proclamaban que él era el Hijo de Dios, porque no estaba interesado en que seres impuros le hagan propaganda. Es necesario cuidar la calidad del mensaje y la calidad del mensajero.

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