Qué gozo es estar nuevamente con Ud en el estudio bíblico del día de hoy. En nuestro ultimo estudio bíblico en la epístola de Judas, vimos que los creyentes debemos contender ardientemente por la fe que ha sido una vez y para siempre dada a los santos. La fe se refiere al cuerpo de doctrina tal cual como lo tenemos en la Biblia. Este cuerpo de doctrina está completo. No le falta nada. Fue dado una vez y para siempre a los creyentes en el pasado. Sin embargo de ello, han habido y seguirán habiendo personas que atacarán la fe que ha sido una vez y para siempre dada a los santos. Ante este ataque, los verdaderos creyentes debemos contender ardientemente, lo cual significa que debemos luchar denodadamente para preservar la integridad de la Palabra de Dios. ¿Pero quienes son los que atacan esta fe una vez y para siempre dada a los santos? De ello tratará justamente nuestro tema de hoy.

Le ruego abrir su Biblia en Judas 4. La Biblia dice “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo” ¿Por qué debemos los creyentes contender ardientemente por la fe una vez y para siempre dada a los santos? Pues porque a la Iglesia del Señor han entrado los apóstatas que no perdonan el rebaño. ¿Cómo poder identificarlos? Esta es la gran pregunta. La manera de hacerlo es por medio de observar su carácter y su comportamiento resultante. ¿Cómo es el carácter de un apóstata para poder identificarlo? En este texto encontramos cinco características de los apóstatas. La primera característica es que han entrado encubiertamente a las iglesias. Son como los agentes secretos detrás de las líneas enemigas. Los apóstatas no llevan un letrero en su pecho que les identifican como tales. No, de ninguna manera, más bien visten como creyentes, hablan como creyentes, se bautizan como creyentes, oran como creyentes y predican como creyentes, pero no son verdaderos creyentes. De ellos habló el Señor Jesucristo en Mateo 7:15 cuando dijo “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” Esta característica de los apóstatas es lo que les permite pasar desapercibidos entre los hermanos de la congregación. El apóstol Pablo en Gálatas 2:4 los llama falsos hermanos introducidos a escondidas. La segunda característica es que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios. ¿Para qué entran los apóstatas a las Iglesias? Para contaminar la doctrina y para convertir en libertinaje la gracia de nuestro Dios. La palabra libertinaje significa desenfreno moral, indecencia, lascivia. Los apóstatas convierten en desenfreno moral la gracia de nuestro Dios. Los apóstatas dicen: Ya tenemos la salvación por gracia, nadie nos puede quitar esa salvación, entonces podemos hacer lo que nos plazca. La gracia de nuestro Dios nos trajo la salvación, y esa salvación es nuestra por la eternidad, pero junto a ella nos trajo la libertad para servirnos unos a otros. Gálatas 5:13 dice “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros” Los apóstatas tuercen la palabra de Dios diciendo que la libertad que tenemos en Cristo nos permite hacer lo que queramos mientras que Dios dice que la libertad que tenemos en Cristo no es para hacer lo que queramos sino para servir por amor a los demás. Fieles a su errada doctrina, los apóstatas afirman ser salvos, cumplen con todo lo que hace un creyente, aunque es un cumplimiento externo solamente, pero viven en la bajeza del pecado. Hace poco tiempo atrás, visité una iglesia en una populosa metrópoli latinoamericana. La iglesia estaba apenas saliendo de un grave conflicto interno. El conflicto se originó cuando uno de los líderes de la iglesia empezó a enseñar que no hay problema con que los jóvenes de la iglesia experimenten con algo de droga, algo de alcohol, algo de sexo prematrimonial, y quien sabe qué más, porque según él, solo así podrían saber si es malo o bueno drogarse, emborracharse y ser activo sexualmente sin haberse casado. ¿Puede Ud imaginar tamaña insensatez? Pero es la realidad, no es un invento mió. Los apóstatas convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios. Debemos tener nuestros ojos bien abiertos para detectar a los falsos hermanos. El hecho que profesan ser creyentes y hacen las cosas que hacen los creyentes pero viven una vida de libertinaje es un indicio de la posible presencia de un apóstata. La tercera característica de los apóstatas es que son hombres impíos. Profesan conocer a Dios pero no tienen ninguna relación personal con Dios. Su manera de pensar es impía, su manera de vivir es impía. Pablo el apóstol escribiendo a Timoteo en 2ª Timoteo 3:5 dijo que los apóstatas tendrán apariencia de piedad pero negarán la eficacia de ella. En otras palabras, por fuera, por sus costumbres religiosas, parecen que fueran creyentes, pero su estilo de vida de pecado, demuestra que no son creyentes porque no tienen ningún poder para decir no al pecado. Ser un verdadero creyente no es cuestión de decirlo con los labios solamente. El verdadero creyente manifiesta su verdadero carácter por medio de su vida de victoria sobre el pecado. Vez tras ves me preguntan: ¿Será tal persona un creyente verdadero? Porque mira el pecado que está cometiendo. Yo les respondo: Yo no soy Dios para saber quien es o quien no es creyente, pero la falta de poder sobre el pecado en muchas personas que afirman ser creyentes, lo menos que produce en mí es duda acerca de la veracidad de su afirmación de ser creyentes. Note lo que escribió el apóstol Pedro sobre los apóstatas en 2ª Pedro 2:1-2 “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado” No hay duda, la impiedad de los apóstatas queda al descubierto por su estilo de vida disoluta y alejada totalmente de toda norma piadosa. La cuarta característica de los aposta tas es que niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. Judas no está refiriéndose a dos personas cuando escribió Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. La construcción gramatical en el griego demanda que estos dos nombres se refieran a una sola persona. En otras palabras Judas esta afirmando enfáticamente la deidad de Jesucristo. Jesucristo es Dios. Pero los apóstatas niegan esta verdad. Los apóstatas estarían de acuerdo en afirmar que Jesucristo fue un gran hombre o un gran maestro, pero no el Dios eterno encarnado. La primera pregunta que deberíamos hacer a cualquier líder religioso es: ¿Qué piensa sobre Jesucristo? ¿Cree Ud que es Dios? Cualquiera que niegue esta doctrina cardinal es un falso maestro, sin importar si está de acuerdo en todas las demás doctrinas bíblicas. Un fin de semana necesitaba que un mecánico me hiciera un trabajo en su torno. Fui donde uno y mientras hacía mi trabajo me empezó a hablar acerca de su religión. Antes de proseguir le pregunté: ¿Cree Ud que Jesucristo es Dios? Me dijo que no. El creía que Jesucristo es una creación de Dios. Inmediatamente supe yo que estaba ante un falso maestro. La quinta característica de los apóstatas es que su condenación fue determinada de antemano. Judas no está diciendo que Dios predestinó a algunos para que sean apóstatas, porque Dios no predestina a nadie a condenación. Lo que Judas está diciendo es que la condenación para todo aquel que voluntariamente elige ser un apóstata fue predestinada. El lago de fuego es el destino eterno de todos los que voluntariamente escogen hacer a un lado a Dios y negar al Único Dios Soberano el Señor Jesucristo. ¿Cual es el perfil del apostata? Uno que entra encubiertamente a la iglesia. Uno que convierte en libertinaje la gracia de nuestro Dios. Uno que es impío. Uno que niega la deidad de Jesucristo y uno cuya condenación fue determinada de antemano. Conociendo estas características podemos identificar aunque con algo de dificultad quizá a los apóstatas. Que Dios nos ayude a contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos y que los apóstatas tratan de corromperla.