Saludos cordiales amigo oyente al inicio de una nueva entrega de nuestro programa de estudio bíblico. El estudio bíblico de hoy es el último sobre el arrebatamiento y en el David Logacho responderá a la pregunta: ¿Pasara la iglesia por la tribulación?

Antes de responder a la pregunta planteada es necesario definir correctamente los términos que vamos a manejar.

Primeramente, iglesia. ¿Que es la iglesia? Pues no es un edificio, aunque erróneamente se designa a algunos edificios con esta palabra iglesia significa: Los llamados y se refiere al conjunto de personas que han depositado su fe en Cristo y le han recibido como su Salvador y desde Pentecostés, hasta el arrebatamiento, no importa si estos llamados hayan muerto o estén vivos.

En segundo lugar, el arrebatamiento o rapto, es el evento en el cual el Señor Jesucristo aparecerá en las nubes, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios para tomar o arrebatar o raptar a los miembros de la iglesia.

Los miembros que hayan muerto antes de este episodio serán resucitados y recibirán cuerpos incorruptibles, incontaminados e inmortales. Los miembros que estén vivos cuando ocurra este episodio serán transformados en un abrir y cerrar de ojos. Sus cuerpos contaminados, corruptibles y mortales serán transformados en cuerpos incontaminados, incorruptibles, e inmortales.

Con cuerpos así, también llamados cuerpos glorificados, todos los creyentes seremos tomados de este mundo para recibir al Señor en el aire y así estaremos siempre con el Señor. Sobre el arrebatamiento hemos dicho mucho en nuestros estudios bíblicos últimos.

En tercer lugar, la tribulación. Sobre esto abundaremos en estudios bíblicos futuros, pero por el momento, bástenos saber que es un periodo de siete años en el cual Dios derramara el ardor de su ira sobre la nación incrédula de Israel y sobre el mundo incrédulo en general.

Muy bien, ahora que hemos definido correctamente estos términos, hagámonos la pregunta. ¿Pasara la iglesia por la tribulación? Básicamente existen tres posiciones y cada una de estas posiciones tiene sus adherentes.

Numero uno, que la iglesia si pasara por la tribulación.

Numero dos, que la iglesia no pasará por la tribulación y.

Número tres que la iglesia pasara solamente por la mitad de la tribulación.

Nuestra posición es que la iglesia no pasara en absoluto por la tribulación, por las razones que vamos a compartir a continuación. Respetamos y amamos a los hermanos que defienden una posición distinta a la nuestra, por tanto, lo que vamos a exponer, de ninguna manera debe ser entendido como un ataque a los que entienden este asunto en diferente forma. Hecha esta aclaración, pasaremos a enunciar lo que nos ha llevado a la conclusión que la iglesia no pasara por la tribulación.

De entre los varios motivos permítanos citar solamente cuatro.

Primero, el carácter de la tribulación. La tribulación debe ser encendida en términos de juicio de Dios sobre dos grupos de seres humanos. Veamos cuales son estos dos grupos. Por un lado, tenemos a la nación incrédula de Israel. Jeremías 30:7 dice: “¡Ah, cuan grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a el; tiempo de angustia para Jacob, pero de ella será librado”

La tribulación es descrita como un tiempo de angustia para Jacob o para Israel, mas no para la iglesia. Por otro lado, tenemos a los moradores del mundo en general. Hablando de la tribulación Isaías 24:6 dice: “Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra y disminuyeron los hombres”

Observe que la maldición consumirá la tierra en general, no solo a Israel. Los moradores del mundo serán asolados sin distingo de nacionalidad. La iglesia sin embargo, no será parte de este juicio porque la iglesia es vista en la Biblia como un organismo que no pertenece al mundo. Hablando de los creyentes, que forman la iglesia, Cristo dijo: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece”.

La iglesia no pertenece al mundo, por eso es aborrecida por el mundo, y también por no pertenecer al mundo no será asolada con el mundo en la tribulación.

Segundo. Por la promesa hecha por el Señor en Apocalipsis 3:10. Este versículo es parte del mensaje del Señor a la iglesia en Filadelfia, la cual es símbolo de la verdadera iglesia del Señor. Ponga atención a lo que aquí encontramos. Dice así: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardare de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”

Hermosa promesa. La iglesia de Cristo va a ser guardada o librada de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero. Guardar en este caso no significa protección durante la prueba, guardar significa evitar totalmente entrar en la prueba. Por eso el texto dice que la iglesia será guardada de la mismísima hora cuando la tribulación comience.

La tribulación comenzara tan pronto ocurra el arrebatamiento, por tanto la iglesia será arrebatada justo antes que la ira de Dios se derrame sobre este mundo.

Tercero, por los planes de Dios para la iglesia. 1ª Tesalonicenses 5:9 dice: “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”

El arrebatamiento tiene dos aspectos. Salvación e ira. Para la iglesia significa la consumación de su salvación en el cielo. Para el incrédulo, significa la entrada a un tiempo de ira sobre la tierra. Por cuanto los creyentes somos del día, Dios no nos ha puesto para recibir la ira que él derramara sobre el mundo incrédulo durante la tribulación.

En verdad Díos nos ha puesto para alcanzar la salvación en su más amplio significado, lo cual es la completa liberación de la presencia misma del pecado en el cielo. Este es el plan de Dios para todo creyente. No hemos recibido a Cristo como Salvador para entrar a un periodo de ira de Dios sino para morar eternamente junto a él.

La ira de la cual habla el texto que acabamos de leer no se refiere al infierno en este caso de ello ya hemos sido librados los creyentes, la ira se refiere a la tribulación.

Cuarto, por la esperanza que tenemos todos los creyentes. 1ª Tesalonicenses 1:9-10 dice: “por que ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y como os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, el cual resucitó de los muertos a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”

Los creyentes de Tesalónica escucharon el evangelio predicado por Pablo, recibieron a Cristo como Salvador, y se convirtieron de su mal camino saturado de idolatría. Todo esto en algo interno en cada creyente, pero de alguna forma debe expresarse externamente. La expresión externa de la salvación interna en los tesalonicenses fue el servicio al Dios vivo y verdadero y note lo siguiente. Y esperar de los cielos a su Hijo, quien nos libra de la ira venidera. Estos creyentes de Tesalónica no estaban esperando la tribulación o la ira venidera.

No, de ninguna manera, su esperanza no era de condenación sino de liberación, esperaban el momento sin igual cuando el Hijo de Dios. Jesucristo, con su cuerpo resucitado y glorificado, aparezca del cielo para arrebatar a sus escogidos y por medio de ello por un lado consumar la salvación y por otro lado liberar de la tribulación que sobrevendrá, sobre el mundo. Por lo que hemos expuesto estamos totalmente seguros que la Iglesia no pasara por la tribulación.

El carácter de la tribulación, que es juicio derramado sobre los incrédulos no sobre los creyentes, la promesa del Señor de librar a los creyentes de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo el plan de Dios quien no ha puesto a los creyentes para ira sino para salvación y la esperanza de los creyentes que el Señor aparecerá muy pronto en los cielos, es el fundamento para nuestra creencia de que la iglesia no pasara por la tribulación.

Si Ud. no es parte de la iglesia amigo oyente, Ud. pasara por la tribulación, si llega a estar vivo cuando acontezca el arrebatamiento. Para ser parte de la iglesia de Cristo Ud. debe recibir a Cristo como su Salvador, Ud. puede nacerlo hoy mismo, para ello, simplemente reconozca delante de Dios que Ud. es un pecador condenado por un Dios santo que aborrece el pecado. Reconozca además que Cristo murió en lugar de Ud. para pagar lo que Ud. merece como pecador y en un acto de fe, confié en él y recíbalo como Salvador. Que Dios le guié a hacerlo.