Nuevamente llegamos hasta usted para compartir algo mas del interesante tema que estamos desarrollando “La obra de Jesucristo después de su ascensión, por medio del Espíritu Santo” en contados instantes David Logacho estará frente a este micrófono para seguir compartiendo con nosotros este estudio.

Introducción. Saludos y despedida. Estudio de Hechos en la serie: La obra de Jesucristo después de su ascensión realizada por medio del Espíritu Santo. En nuestro último estudio bíblico, comenzamos a analizar la defensa de Pablo ante Agripa y Berenice. Pablo habló de su vida antes de conocer a Cristo y también habló de la manera como conoció a Cristo. En el estudio bíblico de hoy, Pablo hablará de los cambios que se produjeron en su vida una vez que conoció a Cristo. En esto existe un práctico modelo para dar nuestro testimonio. Simplemente tenemos que hablar de cómo era nuestra vida antes de conocer al Señor, luego tenemos que hablar sobre cómo conocimos al Señor como Salvador, y finalmente tenemos que hablar de los cambios que ha hecho el Señor en nuestra vida una vez que lo hemos conocido. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Hechos 26 a partir del versículo 19.

Hablando de los cambios que se produjeron en su vida una vez que conoció a Cristo, Pablo habla de su obediencia incondicional al Señor. Hechos 26:19-20 dice: Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

Pablo hace alusión al llamado que le hizo el Señor en el sentido de ser su instrumento para que tanto judíos como gentiles abran sus ojos para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban por la fe que es en Cristo, perdón de pecados y herencia entre los santificados. Pablo no fue rebelde a esta visión celestial. Esto significa que obedeció inmediatamente sin ningún cuestionamiento. La obediencia a la voluntad del Señor es uno de las primeras evidencias de alguien que genuinamente ha recibido a Cristo como Salvador. Pablo da testimonio que habló de Cristo primeramente a los judíos en Damasco, en Jerusalén y por toda la tierra de Judea y posteriormente a los gentiles. El desafío de Pablo era que se arrepientan y se conviertan a Dios.

Arrepentirse significa cambiar la forma de pensar con respecto a Dios y el pecado y cuando este arrepentimiento es genuino, se produce la conversión a Dios. Conversión significa dar un giro de 180 grados. Antes de la conversión, la persona estaba alejándose de Dios, después de la conversión, la persona está acercándose a Dios. Por eso Pablo exhortaba a los convertidos a hacer obras dignas de arrepentimiento, esto significa en esencia hacer la voluntad de Dios en obediencia a su palabra, la Biblia. Además de la obediencia, Pablo testificó sobre otro cambio que el Señor hizo en su vida una vez que conoció a Cristo. Es el poner al Señor en el primer lugar, aún al riesgo de perder su vida. Hechos 26:21-23 dice: Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.

Este es un punto contundente en el testimonio de Pablo. Nadie pone en riesgo su vida por una causa que no vale la pena, pero Pablo puso en riesgo su vida al cumplir con la misión que el Señor Jesús le había encomendado. Pablo relató como fue apresado por los judíos incrédulos en el templo de Jerusalén, y como por poco casi lo matan. Sin embargo, Dios fue fiel con Pablo protegiéndolo del ataque de los judíos incrédulos y le preservó la vida hasta ese momento cuando estaba dando su testimonio. Lejos de sentirse desanimado por la persecución, Pablo comunica que está perseverando en el testimonio a pequeños y grandes. Esto no significa a niños y adultos, significa a personas comunes y a personas importantes. Pablo hablaba de Cristo a todo el que se le cruzaba en su camino, sin importar que fuera un esclavo iletrado, o un soldado, o un gobernador o un rey, como en el caso de Agripa. Esto es maravilloso. A pesar de estar preso, Pablo no desperdiciaba ninguna oportunidad para testificar de Cristo. En su testimonio, tal vez enfocando principalmente a los judíos, Pablo se esforzaba por no decir ninguna otra cosa sino lo que dijeron los profetas y Moisés. Cuando se refirió a Moisés estaba dando a entender los escritos de Moisés, básicamente el Pentateuco. Las Sagradas Escrituras hablan de lo que había de acontecer al Cristo, el Mesías. Las Escrituras que tanto apreciaban y respetaban los judíos incrédulos, profetizaban que el Cristo, o el Mesías, había de padecer, morir y ser el primero de la resurrección de los muertos para no morir jamás. Pablo justamente tuvo un encuentro personal con él. El Cristo o el Mesías está vivo para arrojar luz sobre los judíos y gentiles por igual. Esto se refiere a todo lo que fue hecho por Cristo en la cruz, de modo que cualquier pecador pueda ser perdonado de su pecado. Pues, hasta aquí llegó la paciencia del gobernador romano Porcio Festo. Note lo que hizo. Hechos 26:24 dice: Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco.

Pablo había dicho todo lo que tenía que decir en su defensa, pero todavía no había concluido, porque fue interrumpido por Festo, quien levantando la voz todo lo que pudo dijo a Pablo: Estás loco, Pablo, las muchas letras te vuelven loco. Festo no podía entender como un hombre tan ilustrado, tan versado en todo como Pablo, podía creer que alguien hubiera resucitado de entre los muertos. Esto es algo que no cabía en la mentalidad romana. Por eso Festo sinceramente pensaba que Pablo se había vuelto loco por estudiar demasiado. Hoy en día también, muchos ven como una locura que alguien crea que Jesucristo murió y resucitó y esté vivo ofreciendo perdón de pecados a todos los que en él creen. Fue el mismo Pablo quien dijo: El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura. Veamos como respondió Pablo a este cuestionamiento de Festo. Hechos 26:25-27 dice: Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón. ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.

Admiro la sagacidad de Pablo en beneficio del reino de Dios. Luego de negar la acusación de Festo en el sentido que estaba loco, Pablo reafirma que lo dicho no son sino palabras de verdad y de cordura. Luego viene su movida genial. Usa al rey Agripa para confirmar lo que estaba diciendo. Agripa no era un ignorante de lo que lo decían los profetas y Moisés. Que no lo aceptaba, ya es otra cosa. Agripa debe haber sabido que todo lo que Pablo acabó de decir era de conocimiento público en Jerusalén, porque nada se hizo en oculto, en algún rincón. Acto seguido, como se dice, Pablo pone la papa caliente en las manos del rey Agripa, cuando le preguntó con todo respeto: ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Esto puso en un dilema al rey Agripa. Si decía que sí creía, entonces tenía que aceptar todo lo que Pablo había dicho en cuanto a la muerte y resurrección de Jesús, el Cristo, ganándose el calificativo de loco por parte de sus buenos amigos los romanos, pero si decía que no creía, hubiera ofendido grandemente a los judíos. Agripa se salió por la tangente al adoptar una posición neutra. Note lo que dice Hechos 26:28: Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.

Lo que en esencia estaba diciendo Agripa es: ¿Piensas que me vas a convencer a hacerme cristiano en tan poco tiempo? Otro más que pierde su oportunidad de salvación. ¿habrá tenido otra oportunidad? No se sabe. Probablemente no. ¿Cuál fue la respuesta de Pablo? La tenemos en Hechos 26:29 Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!
Pablo termina su exposición desafiando no solo a Agripa y a Festo, sino a todos, a recibir a Cristo como Salvador. A la vez denuncia la injusticia que se estaba cometiendo contra él al mantenerle preso sin ninguna razón justificada. De esta manera terminó la audiencia en el tribunal. Veamos cuál fue el epílogo. Hechos 26:30-32 dice: Cuando había dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; y cuando se retiraron aparte, hablaban entre sí, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte ni de prisión ha hecho este hombre. Y Agripa dijo a Festo: Podía este hombre ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César.

Una vez que se levantó el tribunal. Agripa, Berenice y Festo conferenciaron entre ellos y llegaron a la única conclusión posible. No había ninguna cosa digna de muerte o de prisión en Pablo. Más aún, Agripa se pronunció en el sentido que Pablo pudo haber sido dejado en libertad a no ser porque apeló a Cesar. Parecería como si Pablo fuera culpable por seguir siendo prisionero sin causa justificable, pero no hay tal. Era Dios quien estaba detrás de todo para que se cumpla su propósito.