Reciba cordiales saludos amigo oyente, al inicio de un nuevo estudio bíblico sobre el Espíritu Santo. Hemos entrado al tema de la obra del Espíritu Santo. En nuestro estudio bíblico último consideramos la obra del Espíritu Santo en la época del Antiguo Testamento. En esta ocasión, David Logacho nos hablará sobre la obra del Espíritu Santo en la vida de Cristo.

El Espíritu Santo tuvo una parte muy activa en la vida y obra del Señor Jesucristo. Aún antes de que Jesucristo estuviera en persona en este mundo, la Biblia nos habla del ministerio que el Espíritu Santo iba a tener sobre su vida. Hablando de Cristo, el profeta Isaías escribió las siguientes palabras unos 700 años antes de la venida de Cristo: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mi, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel” Note amigo oyente, como el Espíritu Santo iba a tener una participación muy activa sobre la vida de Jesucristo, al punto que el profeta Isaías dijo que el Espíritu Santo estará sobre Jesucristo, dando a entender que todo lo que Jesucristo iba a hacer como el Ungido de Jehová iba a ser bajo el poder y total dependencia del Espíritu Santo. En cumplimiento de esta profecía veamos rápidamente cómo actuó el Espíritu Santo en la vida y obra de Jesús. Primero, en su nacimiento. El Espíritu Santo fue la persona de la Trinidad encargada de realizar el milagro de la concepción virginal en Maria la madre de Jesús. Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo. Ponga atención a lo que dice Lucas 1:35: “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo de cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” María fue el objeto de esta sobrenatural obra del Espíritu Santo. Resultado de lo cual Maria concibió y dio a luz a Jesús, el Dios hombre, 100% Dios y 100% hombre. Segundo, en su vida misma. Tenemos varias cosas aquí. Número uno, Jesús fue ungido por el Espíritu Santo. Hechos 10:37-38 dice: “Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” El ungimiento de Jesús marcó el inicio de su ministerio fructífero sobre esta tierra. Una vez ungido con el Espíritu Santo el poder del Espíritu Santo se hizo públicamente manifiesto a través de él. Número dos, El Espíritu Santo llenó la vida de Jesús. Lucas 4:1 dice: “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto” Todo lo que hizo y dijo Jesús fue el resultado de estar totalmente controlado por el Espíritu Santo, esto es lo que se llama la llenura del Espíritu Santo. Número tres, Jesús se regocijo en el Espíritu Santo. Lucas 10:21 dice: “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Si, Padre, porque así te agradó”. El gozo es fruto del Espíritu Santo, por eso este texto dice que Jesús se regocijó en el Espíritu. Número cuatro, Jesús recibió poder por el Espíritu Santo. Mateo 12:28 dice: “Pero si yo, por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” Todas las obras maravillosas que hizo Jesús, cuando mostró su poder sobre las fuerzas del mal, sobre la naturaleza, sobre la enfermedad, sobre la muerte, etc. fueron hechas en total dependencia del poder del Espíritu Santo. Número cinco, Jesús enseñó en el poder del Espíritu Santo. Lucas 4:14-15 dice: “Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor, y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos” Lo que Jesús enseñó fue lo que él mismo recibió por el Espíritu Santo. Por eso Marcos 1:22 dice: “Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” El impacto de la enseñanza de Jesús se debía a que enseñaba en el poder del Espíritu Santo. Como podemos ver amigo oyente, el Espíritu Santo tuvo una participación muy activa en la vida del Señor Jesucristo. Hemos considerado hasta aquí la obra del Espíritu Santo en el nacimiento de Jesús y en su vida. Ahora nos corresponde considerar la obra del Espíritu Santo en su muerte. Qué interesante que aún en su muerte, Jesús no dejó de depender del Espíritu Santo. Hebreos 9:13-14 dice: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabrios, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne. ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” Jesucristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio por el pecado del hombre y lo hizo mediante sí Espíritu Santo. Todos los eventos que acontecieron cuando Cristo murió, fueron supervisados por el Padre y el Hijo tuvo el poder para soportarlos dependiendo del poder del Espíritu Santo. Por último, consideremos la obra del Espíritu Santo en la resurrección de Jesús. Romanos 8:11 dice: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” Jesús resucitó de los muertos. Su resurrección ocurrió en el poder del Espíritu Santo. El Espíritu Santo mora en nosotros y algún día también nosotros resucitaremos en el poder del Espíritu Santo. De modo que, amigo oyente, la Biblia profetizó que el Espíritu Santo iba a estar sobre el Señor Jesucristo. En cumplimiento de esta profecía, el Espíritu Santo engendró el cuerpo humano de Jesucristo en el seno virginal de Maria. El Espíritu Santo se manifestó también en la vida de Jesucristo. Ungiéndolo, llenándolo, trayéndole gozo y otorgándole poder sobre Satanás y sus demonios, sobre la naturaleza, sobre la enfermedad y sobre la muerte. Además el Espíritu Santo, estuvo en cada acción de la muerte de Cristo, por eso la Biblia dice que Jesús se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios mediante el Espíritu eterno. Finalmente, el Espíritu Santo participó en la resurrección de Cristo. Con sobrada razón podemos afirmar entonces que desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección, Jesucristo fue controlado por el Espíritu Santo. Por eso, Ud. y yo tenemos en Cristo Jesús un perfecto Salvador. ¿Y sabe una cosa amigo oyente? El mismo Espíritu Santo que trajo tanto éxito a la vida de Jesús, quiere también traer éxito a su vida. Para ello, Ud. necesita primeramente haber recibido a Cristo como Salvador y luego necesita rendirse totalmente al control del Espíritu Santo. La decisión es suya, amigo oyente.

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