s un gozo saludarle, amiga, amigo oyente. La Biblia Dice…le da la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con el estudio bíblico del libro de Hebreos, en la serie titulada: La preeminencia de Cristo, en esta ocasión, David Logacho nos hablará acerca de la razón por la cual Noé forma parte de la lista de héroes de la fe en Hebreos capítulo 11.

En cierta ocasión, en medio de una terrible sequía, la congregación de una iglesia decidió organizar una reunión especial de oración con el solo objetivo de pedir a Dios por lluvia. En el día y a la hora señalada, el pastor pasó al púlpito. La congregación estaba expectante. Sin decir palabra, el pastor observó detenidamente a la congregación. Luego dijo: Todos vosotros sabéis el motivo por el que estamos reunidos aquí. Pero hay una cosa que yo quiero saber. ¿Dónde están vuestros paraguas? Lamentablemente, nadie había llevado paraguas.

A veces decimos que tenemos fe, pero en la práctica, actuamos como si no la tuviéramos. Cuan diferente era Noé. ¿Qué tal si examinamos algo de su vida de fe? Abramos nuestras Biblias en el libro de Hebreos capítulo 11, el gran capítulo de los héroes de la fe. El autor del libro de Hebreos introdujo el asunto de la fe para mostrar a sus lectores que desde que existe el ser humano sobre la faz de la tierra, Dios ha mirado con agrado a los hombres de fe.

Lo hizo con Abel, aquel que demostró su fe ofreciendo un más excelente sacrificio que Caín, y lo hizo con Enoc, aquel que por fe caminó con Dios y fue tan especial para Dios que se lo llevó para estar con él antes de que muera. En el versículo 7 del capítulo 11 tenemos a Noé, quien nos ilustra las acciones de la fe. Veamos tres acciones que realiza la fe. Hebreos 11:7 en su primera parte dice: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase.” Detengámonos aquí, porque ya tenemos la primera acción de la fe.

Por fe, Noé respondió a la palabra de Dios. La vida de Noé es fascinante, su relato lo tenemos a partir de Génesis 6:8. Todo comenzó con una obra de gracia de parte de Dios. Génesis 6:8 dice: “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.” No había mérito alguno en Noé para ser escogido por Dios para un propósito especial. Todo fue un favor no merecido de parte de Dios. Igual sucede con usted y yo, quienes somos creyentes, no tenemos mérito alguno para ser salvos.

Génesis 6:9 dice: “Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones, con Dios caminó Noé” La gracia de Dios manifestada a Noé, permitió que Noé sea justo. ¿Será acaso que Noé nunca pecó? No. Pero por su fe, fue objeto de la gracia de Dios, y de esta manera fue justificado delante de Dios. Igual cosa pasa con un creyente. Por la gracia de Dios el creyente, por su fe, en la obra de Cristo en la cruz es declarado justo o justificado delante de Dios.

Después dice el texto que Noé era perfecto en sus generaciones. Esto significa que su justicia se manifestó en buenas obras delante de su familia. Qué hermosa es la manera como termina este versículo: Con Dios caminó Noé. Notemos que para caminar con Dios necesitamos primero ser justos. Esta justicia viene por la fe en Cristo.
Demos ahora un salto a Génesis 6:14-17 donde encontramos la menara como Noé fue advertido por Dios acerca de cosas que aun no se veían. El texto dice así: “Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás; de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le hará piso bajo, segundo y tercero. Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.”

Lo que Dios estaba pidiendo a Noé era algo que desafía totalmente a lo convencional. Recuerde que Noé vivía en Mesopotamia, un lugar desértico, el mar más cercano estaba a cientos de kilómetros de distancia. Allí tuvo que empezar a construir una embarcación, en pleno desierto, y con dimensiones comparables a las de un trasatlántico de la actualidad. Note las dimensiones del arca eran 137 metros de largo, 22 metros de ancho y 13 metros de alto. Lo que es más, nunca antes había llovido sobre la tierra.

Noé no sabía lo que significaba un diluvio de aguas. La idea de que agua descienda del cielo era algo totalmente ilógico para Noé en ese tiempo. Dios iba a exterminar con agua a los impíos, pero por su gracia iba a preservar la vida de Noé y su familia. Génesis 6:28-21 dice: “Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida. Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos.” Así que Dios pidió a Noé hacer algo que parece fuera de foco, un desafío a la razón.

¿qué hizo Noé? Hebreos 11:7 en su segunda parte dice: “con temor preparó el arca en que su casa se salvase” Esto significa que con un cuidado reverente, Noé obedeció paso a paso todas las instrucciones dadas por Dios. Génesis 6:22 dice: “Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.” Note el adjetivo “todo” Noé obedeció totalmente. Obediencia parcial es desobediencia total ante Dios. Durante 120 años, Noé trabajó en este proyecto, durante este tiempo fue el objeto de la burla y el desprecio de su contemporáneos, pero a pesar de ello, Noé siguió adelante. La fe que agrada a Dios es aquella que responde en obediencia a la palabra de Dios.

Además de esto, la segunda acción que realiza la fe está en la tercera parte de Hebreos 11:7. Dice así: “y por esa fe condenó al mundo” La fe reprende al mundo. Dios nunca ejecuta un juicio sin antes advertir. Génesis 6:3 dice: “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.” Por 120 años, Dios esperó un arrepentimiento de la gente. Noé predicaba este mensaje de arrepentimiento por medio de construir el arca. ¿Cuál fue el resultado del mensaje? ¿Cuántos se arrepintieron? Nadie, aparte de Noé y su familia cercana.

Sin embargo Noé fue fiel construyendo el arca durante estos 120 años. Cada golpe de martillo comunicaba un mensaje: Arrepiéntanse, Dios va a traer su juicio sobre la tierra. Cuando expire el plazo dado por Dios, Génesis 6:5-7 nos relata lo que iba a pasar: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.” Dios decide así el fin de todos aquellos que por 120 años escucharon la advertencia de un juicio, pero hicieron caso omiso de ella. El diluvio vino y Dios destruyó a los impíos. La fe de Noé condenó así a un mundo falto de fe.

La fe de Noé respondió en obediencia a la palabra de Dios y reprendió al mundo, pero no sólo eso, la tercera acción de la fe de Noé está al final de Hebreos 11:7 “y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.” Por al fe, Noé recibió la justicia de Dios. Hebreos 11:6 dice: “pero sin fe es imposible agradar a Dios” Noé demostró su fe obedeciendo la palabra de Dios y condenando a un mundo falto de fe. Esta fe en Noé agradó a Dios y en respuesta, Noé fue hecho heredero de la única justicia que sirve delante de Dios, la justicia que viene por la fe.

Romanos 3:20-22 dice: “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia” Así es amigo oyente, Noé fue un hombre de fe, por esa fe respondió en obediencia a la palabra de Dios, por esa fe reprendió al mundo incrédulo y por esa fe recibió la justicia de Dios.

¿Es usted una mujer de fe? ¿Es usted un hombre de fe? Si lo es, ya ha recibido la justicia de Dios y seguramente está respondiendo en obediencia a la palabra de Dios y reprendiendo a este mundo de impiedad. Si usted todavía no ha respondido con fe al llamado de salvación en Jesucristo, recuerde el ejemplo de los contemporáneos de Noé. Ellos fueron advertidos, no hicieron caso de la advertencia y fueron destruidos. Usted ha sido advertido, no espere más, puede ser que se termine su plazo y vaya a una eterna condenación en el infierno. Reciba hoy mismo por la fe a Jesucristo como su Salvador.