Cordiales saludos amable oyente. Es motivo de gran gozo compartir este tiempo con usted. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Colosenses, en la serie titulada: La supremacía de Cristo. La oración es uno de los bienes más preciados de todo creyente. El gran científico creyente, Isaac Newton dijo lo siguiente con relación a la oración: Puedo tomar mi telescopio y contemplar objetos a millones y millones de kilómetros en el firmamento, pero también puedo retirarme a la tranquilidad de mi dormitorio, cerrar la puerta, arrodillarme en oración ferviente y contemplar el cielo y a Dios mucho más que con todos los telescopios y aparatos del mundo. Qué gloriosa verdad, ¿no le parece? Oh, cuánto más deberíamos apreciar a la oración. Cuán poco oramos diariamente. Cuánto más pudiera hacer Dios con nosotros si pasáramos más tiempo en oración ferviente. El apóstol Pablo fue un hombre que confiaba en el poder de la oración y por eso, en sus escritos, constantemente habla de estar orando. En el estudio bíblico de hoy, veremos su manera de orar y los motivos que tenía para orar.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en la carta del apóstol Pablo a los Colosenses, capítulo 2, versículos 1 a 3. En este pasaje bíblico tenemos al apóstol Pablo orando. Pablo utiliza un término muy especial para oración. Dice que es una lucha. Consideremos por tanto, la magnitud de la lucha, los móviles de la lucha y los motivos de la lucha. En cuanto a la magnitud de la lucha, Colosenses 2:1 en su primera parte dice: Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros,
La lucha que Pablo sostenía no era una lucha común y corriente. Era una gran lucha. La palabra lucha, es la palabra “agona” en griego, justamente de la cual proviene nuestra palabra agonía. Pablo entonces experimentaba una gran agonía delante de Dios en oración. Ciertamente las oraciones de Pablo no eran superficiales y vacías como muchas de nuestras oraciones. Pablo ponía todo su esfuerzo, toda su mente, y toda su energía para agonizar en oración por lo que Dios había puesto en su corazón. Al hablar de lucha, quizá erróneamente podíamos pensar que Pablo se trabó en una tenaz y desigual lucha con Dios para conseguir de Dios lo que Pablo quería. Pero no es así. La oración no es una lucha con Dios para que haga nuestra voluntad, la oración es una lucha contra nosotros mismos para no hacer nuestra voluntad sino la voluntad de Dios. Cuando oramos, no estamos obligando a Dios a amoldarse a nuestra conveniencia, cuando oramos estamos rogando que nosotros nos amoldemos a la conveniencia de Dios. El mismo Señor Jesucristo nos enseñó a orar no para que nuestra voluntad se haga en el cielo, sino para que la voluntad de Dios se haga en la tierra. La gran lucha de Pablo también tenía que ver con vencer su propia tendencia carnal a no orar. La oración es un ejercicio espiritual que no es bienvenido por nuestra naturaleza carnal. Usted habrá notado que le cuesta mucho salir de la cama una hora antes para dedicar esa hora a la oración. Si logra salir de la cama, tendrá que batallar contra el sueño. Si vence al sueño, su mente comenzará a divagar y no podrá concentrarse. Así como estos, hay muchos otros  obstáculos más que vencer para tener una vida de oración vibrante como Pablo. Añada a todo esto la oposición del mundo espiritual de maldad gobernado por Satanás y estará muy de acuerdo con Pablo en describir a la oración como una gran lucha, una gran agonía. Muy bien. Vayamos ahora a los móviles de la lucha de Pablo. Recordemos que Pablo estaba en prisión, rodeado de toda la adversidad que supone estar tras las rejas. Sería de esperarse entonces que el móvil de la lucha de Pablo en oración sería por pedir su liberación, pero no es así. Colosenses 2:1 continúa diciendo: por vosotros,  y por los que están en Laodicea,  y por todos los que nunca han visto mi rostro;
Los móviles de la lucha de Pablo no eran sus propias necesidades. Eran las necesidades de tres grupos de personas. Primero por los Colosenses, segundo por los de Laodicea y tercero por todos los que nunca han visto a Pablo personalmente. Pablo ora en agonía por gente que no conocía. Qué pasión que tenía por el bienestar de los demás, aún sin conocerles. Si usted es como yo, notará que mucho de nuestra oración se centra en nosotros mismos. Poco oramos por otros y nada, o casi nada, por los que no conocemos. Cómo debemos imitar a Pablo orando por las necesidades de los demás más que por nuestras propias necesidades. Habiendo visto la magnitud de la lucha de Pablo y los móviles de la lucha de Pablo veamos los motivos de la lucha de Pablo. En los versículos 2 y 3 podemos distinguir cuatro motivos de oración, todos ellos motivos de tipo espiritual. Pablo estaba interesado en el bienestar espiritual antes que en el bienestar material de los creyentes. El primer motivo, según Colosenses 2:2 es: para que sean consolados sus corazones,
Los Colosenses estaban siendo atacados por los falsos maestros gnósticos. Es probable que muchos de ellos fueron ya arrastrados al error. Esto debió haber causado tristeza en los que quedaron. Pablo está pidiendo que Dios consuele sus corazones. El verbo consolar significa literalmente acercarse al lado para ayudar. Qué más consuelo puede haber, que aquel que es producto de saber que Dios está a nuestro lado. El segundo motivo de la lucha de Pablo según Colosenses 2:2 es para que los creyentes de Colosas estén unidos en amor. La palabra unidos, literalmente significa entretejidos. Pablo agonizaba delante de Dios para que no haya división en la iglesia de Colosas. La falsa doctrina que estaba entrando a la iglesia amenazaba con dividir la iglesia. Pablo oraba para que Dios no lo permita y que al contrario los creyentes estén unidos en amor. Una división en una iglesia local es una vergüenza  para Dios. Es una bofetada a la persona de Cristo. Nadie sale ganando en una división de una iglesia local. Los enemigos de la obra de Dios se ríen cuando ven que una iglesia local se divide y Satanás es el que ríe más alto. El tercer motivo de oración de Pablo, según Colosenses 2:2 es para que los creyentes de Colosas alcancen todas las riquezas de pleno entendimiento. Los falsos maestros gnósticos hablaban mucho del conocimiento pleno y se jactaban de haberlo alcanzado aparte de la revelación de Dios en su palabra. Pablo ora a Dios para que los creyentes de Colosas alcancen todas las riquezas del pleno entendimiento de la fe cristiana. Mientras más conozcan los creyentes la riqueza de la fe cristiana, más seguros se sentirán en ellas. Se dice que un buen porcentaje de los que engrosan las filas de las sectas falsas son personas que conocen algo de la Biblia pero ese conocimiento es superficial. La debilidad en entender la fe cristiana es caldo de cultivo de desvíos doctrinales futuros. Los propagadores de las sectas falsas, no acuden a los que entienden bien la Biblia, van directamente a los que no se han dado tiempo, ni han dedicado esfuerzo a entender la Biblia. Ellos son presa fácil de los engañadores. Como creyentes que somos debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para empaparnos de la Biblia. Solo así estaremos firmes cuando los falsos maestros ataquen. El cuarto motivo de oración de Pablo es el resultado de los tres anteriores. Colosenses 2:2-3 dice: a fin de conocer el misterio de Dios el Padre,  y de Cristo,
Col 2:3  en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
El misterio de Dios el Padre y de Cristo se refiere a lo que anteriormente Pablo mencionó en Colosenses 1:27: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Que Cristo habite permanentemente en una persona, peor en una persona gentil, era algo desconocido por mucho tiempo, por eso era un misterio. Pero en algún momento fue revelado por medio de Pablo y ahora se sabe que Cristo mora permanentemente en todo creyente, no importa si es judío o gentil. Pablo está orando para que conozcamos al máximo esta gloriosa verdad y que nos apropiemos de su riqueza. Los falsos maestros gnósticos andaban buscando el pleno conocimiento aparte de Cristo. Pablo les diría: No sean necios, si una persona tiene a Cristo en su vida y entiende lo que eso significa, ya tiene en sí mismo el tesoro de la sabiduría y del conocimiento. Notemos que este tesoro de sabiduría y conocimiento está escondido en Cristo. Esto no significa que no puede ser hallado, sino que para hallarlo hay que trabajar. Es como el que trabaja en una rica veta de algún mineral precioso. El oro por ejemplo, no está a flor de tierra. Hay que excavar y  trabajar duro para extraerlo. Así es con la sabiduría y el conocimiento en Cristo, necesitamos trabajar con tesón para obtenerlo. La diferencia entre sabiduría y conocimiento es que conocimiento es el entendimiento de la verdad, mientras que sabiduría es la habilidad para aplicar la verdad que ha sido aprendida. Pablo ha estado en agonía orando por cada uno de nosotros. Su pedido ha sido para que seamos consolados, para que estemos unidos en amor, para que alcancemos las riquezas del pleno entendimiento y para que conozcamos el misterio de Dios el Padre y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de conocimiento. ¿Está siendo respondida esta oración en su vida?

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