Cordiales saludos amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Colosenses en la serie titulada: La supremacía de Cristo. Lo que pensamos determina lo que somos. Así rezaba un anuncio en una revista ampliamente difundida. La imagen presentaba a un niño de corta edad meditando en su futuro. En el fondo se distinguía un planeta distante y un cohete impulsándose por el espacio. Luego en letras más pequeñas se podía leer lo siguiente: Solamente un niño. Pero su pensamiento ya está en el futuro. En su imaginación, su mente puede ver más allá de lo que sus ojos ven. Que esa sea la actitud de todo niño. El tener visión, el mirar más allá de lo que el común de la gente puede ver, traerá nuevas cosas para hacer, nuevos campos para explorar, nuevas metas para alcanzar. Interesante, ¿no le parece? Bueno, en el plano espiritual también encontramos algo parecido. Nuestra mente determina lo que somos y hacemos. Llenemos nuestra mente de la basura que el mundo ofrece y nuestra forma de pensar y nuestra forma de actuar también será basura. En el estudio bíblico de hoy veremos la manera de tener una mente sana que garantice acciones sanas.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Colosenses 3, versículos 16-17. En este pasaje bíblico tenemos las medidas a tomar para tener una mente sana y la menara como se manifiesta una mente sana. Las medidas a tomar para tener una mente sana aparecen en Colosenses 3:16. La Biblia dice: La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,  enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría,  cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
La mente sana es el resultado de permitir que la palabra de Cristo more en abundancia en nosotros. La palabra de Cristo se refiere a la Biblia. Notemos que el mandato tiene que ver con que la Biblia tome residencia permanente en nuestras mentes. Morar significa eso. La Biblia tiene que residir en nuestras mentes. En algunos creyentes, la Biblia ocupa sus mentes sólo cuando están en los cultos de la iglesia. El resto del tiempo sus mentes están ocupadas en sus múltiples responsabilidades, sus preocupaciones, sus propios intereses, y la Biblia es desplazada de la mente. Un creyente era dueño de un gran negocio de confección de ropa. Sin embargo, pagaba una miseria a sus empleados. Era prácticamente un explotador de sus trabajadores. Un día uno de los trabajadores, quien también era creyente lo confrontó bíblicamente, como hermano, para que tratara mejor a los empleados. La respuesta del dueño de la fábrica fue: No metamos la Biblia en el negocio. Una cosa son los negocios, otra muy diferente la iglesia. Para este creyente, la mente debía ocuparse de la Biblia sólo mientras se está en la iglesia, el resto del tiempo, la Biblia debía salir de la mente. Algo totalmente absurdo. La Biblia dice: La palabra de Cristo resida permanentemente en vuestras mentes, controlando cada uno de vuestros pensamientos, cada una de vuestras actitudes, cada una de vuestras acciones. Para que la palabra de Cristo more en abundancia en nosotros, primero tiene que entrar a nuestras mentes. Para ello, tenemos que oír la palabra de Dios, leer la palabra de Dios, estudiar la palabra de Dios, meditar en la palabra de Dios y memorizar la palabra de Dios. Además de esto, como dice en Colosenses 3:16 tenemos que enseñarnos y exhortarnos unos a otros con la palabra de Dios. La enseñanza tiene que ver con impartir doctrina, la exhortación tiene que ver con el deber. Es responsabilidad de cada uno de nosotros los creyentes compartir con otros creyentes nuestro conocimiento y práctica de la palabra de Dios. Esta enseñanza y exhortación se debe hacer con toda sabiduría, es decir con todo tino y amor para evitar ofender a aquellos a quienes compartimos. Otra manera de permitir que la palabra de Cristo more en abundancia en nosotros es por medio de la música. La música en iglesia no sirve solamente para entretener a la congregación. La música tiene un fin mucho más noble que ese. Sirve para comunicar un mensaje, la palabra de Cristo justamente. De aquí que, deberíamos tener más cuidado con lo que cantamos en la iglesia. Hay ocasiones cuando por mantener cierto ritmo, hasta repetimos herejías. Lo que cantamos debe ser bíblico y debe salir de lo profundo del corazón, como un reconocimiento de la gracia de Dios y debe estar dirigido siempre al Señor. Pablo dice: Pueden cantar tres tipos de alabanzas. Salmos, es decir lo que encontramos en el libro de Salmos. Pueden cantar también himnos, es decir canciones de adoración y alabanza dirigidas a Dios el Padre y al Señor Jesucristo. Pueden cantar también cánticos espirituales, es decir poesía cristiana que describe alguna faceta de la experiencia cristiana. La mente sana, amable oyente, se logra entonces cuando la palabra de Cristo mora en abundancia en nosotros. Esto se consigue por medio de la enseñanza y exhortación unos a otros y por medio de los cánticos de salmos, himnos y cánticos espirituales. Una pregunta que surge entonces es: ¿Cómo actúa una persona en quien la palabra de Cristo mora en abundancia? Veamos entonces la manera como se manifiesta una mente sana. Colosenses 3:17 en su primera parte dice: Y todo lo que hacéis,  sea de palabra o de hecho,  hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,
Una mente sana se manifiesta poniendo a Cristo en el centro de todo. En este texto notamos dos aspectos de esto. Primero, haciendo todo, ya sea de palabra o de hecho, en el nombre del Señor Jesús. ¿Qué significa esto? Pues sencillamente que el creyente no hará nada ni dirá nada que no lo hiciera o dijera el Señor Jesucristo. Esta es la regla de oro que gobierna todos los actos y actitudes de los creyentes. Los jóvenes en especial, enfrentan constantemente el dilema de si esto o aquello es bueno o malo. Este texto tiene una respuesta para ellos. Lo que decide si algo es bueno o malo es la respuesta a las siguientes preguntas: Esto que pienso hacer, ¿Puedo hacerlo en el nombre del Señor? Esto que pienso hacer ¿Trae gloria al nombre del Señor? Esto que pienso hacer, ¿Puede ser bendecido por el Señor? Y por último: ¿Cómo me sentiría haciendo esto justo el momento que el Señor regrese en su segunda venida? El resultado de una mente sana es decir todo y hacer todo en el nombre del Señor Jesús. El segundo aspecto de la manera como se manifiesta una mente sana es el agradecimiento. Colosenses 3:17 termina diciendo: dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Un espíritu de agradecimiento es típico de una mente sana. El agradecimiento brota de reconocer que nuestras vidas están en las manos del Señor y que nuestro Padre celestial jamás hará algo para dañarnos. Aun las pruebas más difíciles, los momentos de más intenso dolor, el sufrimiento más profundo, son utilizadas por Dios para nuestro beneficio personal. Santiago dice por tanto: Hermanos míos tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas. 1 Tesalonicenses 5:18 dice: “Dad gracias en todo, porque esto es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” Un espíritu de amargura contra Dios sólo refleja desconfianza en Dios. Es una manera de decir: Dios, te equivocaste o fuiste injusto al someterme a esta prueba o adversidad. Notemos que las gracias van dirigidas directamente a Dios Padre por medio de Cristo. Todo se centra en Cristo. Las cosas se hacen en el nombre de Cristo y las gracias se dan por medio de Cristo. Cristo es así glorificado por el creyente que tiene una mente sana. Nuestra mente determina lo que somos. Dejemos que nuestra mente esté saturada de la palabra de Dios y veremos en nuestras vidas le fruto de ello.

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