Reciba cordiales saludos amable oyente. Es motivo de sumo gozo para mí, poder acompañarle en el estudio del libro de Jonás. Este es el último estudio bíblico acerca de este libro de la Biblia. Gracias desde ya por su atención. Se dice que por cada persona contenta en el mundo existen 1000 personas descontentas. Lo curioso es que las personas contentas casi siempre son personas que no tienen una gran capacidad económica. Parece que el contentamiento no tiene mucho que ver con las posesiones materiales. Una vez un rey contrajo una enfermedad que lo tenía postrado en cama en medio de intensos dolores. El rey consultó a su astrólogo de confianza y el consejo que recibió fue que si quería sanarse tenía que usar día y noche la camisa de un hombre contento. Así que, el rey ordenó a sus súbditos que salieran por todo el reino a buscar a un hombre contento para quitarle la camisa. Los meses pasaron, y luego de una búsqueda por demás minuciosa, los siervos del rey retornaron al palacio, pero sin traer la tan esperada camisa. El rey preguntó entonces: ¿Habéis encontrado a algún hombre contento en todo mi reino? Sí, oh rey, fue la respuesta, pero sólo hay uno en todo vuestro dominio. ¿Y por qué no me habéis traído su camisa? Preguntó el rey. Su excelencia, respondieron los siervos. Lo que pasa es que el único hombre contento en vuestro reino no ha usado nunca una camisa. Así es amable oyente, el contentamiento no siempre está asociado con la opulencia. En el libro de Jonás nos encontramos con un hombre descontento. La fuente de su descontento tenía que ver con que Dios no hizo las cosas como este hombre quería. En su descontento, este hombre se enojó contra Dios, pero Dios en su misericordia no lo consumió ese mismo instante sino que arregló las circunstancias para dar una lección importante a este hombre. Veamos lo que podemos aprender del descontento Jonás.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el libro de Jonás, capítulo 4 versículos 4 a 11. Primeramente note la exhortación de Jehová. Jonás 4:4 dice: Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?
Qué grandioso es nuestro Dios, que no nos paga conforme a nuestra maldad. Jonás se atrevió a cuestionar a Dios ante su misma cara, pero en lugar de castigo, Dios le trató con amor y misericordia. Casi con un tono paternal Jehová exhortó a Jonás diciendo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? La respuesta debió haber sido un No rotundo. Jonás no estaba haciendo nada bien al estar descontento y enojado en extremo contra Dios. Jonás sin embargo no dio marcha atrás y persistió en su estado de descontento y enojo. Quizá Dios nos está haciendo la misma exhortación a muchos de nosotros hoy en día. ¿Haces bien en estar descontento? ¿Haces bien en estar enojado? ¿Haces bien en estar desanimando? ¿Haces bien en sentirte herido? ¿Haces bien en estar tan amargado? ¿Haces bien en estar tan frustrado? La respuesta a estas preguntas siempre será la misma: No. No hacemos bien estando tan descontentos, tan enojados, tan desanimados, tan heridos, tan amargados, tan frustrados. Ojalá que con la ayuda de Dios, no persistamos como Jonás, sino que nos humillemos delante de Él y corrijamos el rumbo en nuestras vidas. Jonás por tanto, persistiendo en su estado de descontento y enojo, está esperando para ver si tal vez Dios decide destruir a Nínive. Jonás 4:5 dice: Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad.
Ciego de descontento y enojo, Jonás fue a un lugar desierto a esperar. Esperar ¿qué? Pues esperar que Dios revea su decisión de retener el castigo a Nínive y tal vez enviar un terremoto o hacer descender fuego del cielo para consumir a Nínive, al estilo de Sodoma y Gomorra. Jonás se construyó una precaria enramada para mitigar en algo el ardiente sol del desierto en el día y el penetrante frío de la noche. En estas condiciones Dios va a dar una gran lección objetiva a Jonás. Dios prepara su material didáctico. Prepara tres elementos importantes, todos ellos tomados de la naturaleza. Una calabacera, un gusano y un viento solano. Con ellos va a enseñar a Jonás. Primero, prepara la calabacera. Jonás 4:6 dice: Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.
La calabacera es una planta de rápido crecimiento, que arroja unas enormes hojas y es ideal para producir sombra. Lo milagroso radica en que creció de la noche a la mañana y en el desierto. Cuando Jonás se acostó, no estaba allí, cuando se levantó, ya estaba allí, entregando su reconfortante sombra. Jonás se alegró sobremanera por la sombra que le daba la calabacera. Así actúa el descontento. Se alegra por momentos, por cosas intrascendentes, para luego volver a caer en el profundo abismo de descontento. Segundo, Dios prepara su segundo elemento didáctico. Prepara un gusano. Jonás 4:7 dice: Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó.
La naturaleza en acción a las órdenes de Dios. La naturaleza obedece fielmente las órdenes de Dios. El gusano ataca a la calabacera y para cuando llegó el alba, la calabacera estaba marchita. Tercero, Dios prepara su tercer elemento didáctico, un viento solano. Jonás 4:8 dice: Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida.
El calor era tal que Jonás no tardó mucho en ponerse descontento y nuevamente enojado. En este estado, nuevamente pensó que la muerte sería lo mejor que le podría pasar. Siempre que estaba descontento buscaba la muerte, señal inequívoca de alguien que padece descontento. Una vez que Dios utilizó sus tres elementos didácticos, viene la aplicación. Jonás 4:9 dice: Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.
Otra vez Dios trata con mucha simpatía a Jonás. Por su enojo, Jonás con altivez lanza un improperio a Dios: Sí, mucho me enojo. Estoy tan enojado que la muerte no es nada en comparación con mi enojo. Ahora le toca el turno a Dios para clavar su aplicación y así mostrar que Jonás estuvo realmente mal al enojarse porque Dios no destruyó a Nínive. Primero, Jonás tuvo lástima de una calabacera que no era suya, en la cual no trabajó ni la hizo crecer. Cuánta más lástima debería tener Dios con la gente de Nínive quienes eran suyos porque Él mismo los creó a su imagen y semejanza. Jonás tuvo lástima de lo que no era suyo. Dios tuvo lástima de lo que es suyo. Jonás 4:10 en su primera parte dice: Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer;
Segundo, Jonás tuvo lástima de una calabacera que creció de pronto. Note lo que dice la segunda parte de Jonás 4:10: que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció.
Cuanta más lástima debería tener Dios por Nínive que tiene siglos de existencia. Tercero, Jonás tuvo lástima de una sola calabacera, cuanta más lástima debería tener Dios de Nínive donde había cientos de miles de personas. Jonás 4:11 dice: ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?
Cuarto, Jonás tuvo lástima de una planta. Cuanta más lástima debería tener Dios de personas con trascendencia eterna. A la luz de todo esto, Dios demostró a Jonás que había hecho mal con su descontento y enojo. La Biblia no nos dice qué es lo que hizo Jonás después de recibir esta impactante lección objetiva. No se sabe si abandonó su descontento y enojo o no. Pero déjeme decirle algo. Es peligroso cuestionar a Dios. Él sabe lo que hace y por qué lo hace. Siempre sus motivos son justos y rectos. Siempre actúa con justicia y equidad. Él nunca se equivoca. Para salir del descontento es necesario confiar en sus propósitos, en sus métodos y en los medios que él escoja. Reclamar a Dios, quejarse contra él, solamente traerá descontento a nuestro corazón y nos pondrá ante el grave riesgo de ser disciplinados como Jonás. Hemos terminado el estudio bíblico del libro de Jonás. Espero que haya sido de bendición para su vida. La honra y la gloria sea para el Señor a quien servimos.

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