Es motivo de mucho gozo compartir este tiempo con usted amable oyente. Soy David Logacho dándole la bienvenida al estudio bíblico de hoy en el evangelio según Lucas. En esta oportunidad, vamos a estudiar sobre las primeras personas, aparte de José y María, que supieron sobre el nacimiento del niño Jesús.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Lucas 2:8-20. Cronológicamente hablando, lo que relata Lucas en este pasaje bíblico, sucedió la noche del día que nació el niño Jesús, y su madre María lo envolvió en pañales y le puso en un pesebre. En primer lugar tenemos la experiencia sobrenatural de los pastores. Lucas 2: 8-9 dice: Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
Luk 2:9  Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
La escena tuvo lugar en los campos cercanos a Belén. Estos campos eran aptos para la crianza de ovejas. Muchas de las ovejas que allí se criaban, se utilizaban en los sacrificios en el templo de Jerusalén. Al caer la noche, los pastores guiaban a las ovejas a su redil y se acostaban a la puerta para asegurarse que ninguna oveja salga y que ningún lobo o ladrón entre. Seguramente a esto se refiere Lucas cuando dice que los pastores velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. La quietud de la noche se alteró bruscamente cuando hizo su aparición un ángel del Señor. Tal vez se trató del mismísimo ángel Gabriel, quien fue el mensajero de Dios para anunciar a la virgen María que iba a ser la madre del niño Jesús. Como si esto fuera poco, también se manifestó la gloria del Señor. Se trata de lo que la tradición judía llama la Shekina, o el resplandor que rodea la presencia de Dios. Se hizo como si fuera medio día, pero en medio de la noche. No es de sorprender la reacción de los pastores. El texto dice que tuvieron gran temor. En segundo lugar, tenemos el anuncio del ángel. Lucas 2: 10-12 dice: Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
Luk 2:11  que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Luk 2:12  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
La presencia del ángel produjo temor al inicio, pero muy pronto ese temor se transformó en dulce paz. Esto fue justamente lo que sintieron los pastores tan pronto oyeron al ángel decir: No temáis. Acto seguido, el ángel procedió a comunicar el mensaje de Dios para los pastores. Lo que estaba por decir eran nuevas de gran gozo, es decir noticias que causan enorme gozo, no sólo para los pastores sino para todo el pueblo. Me imagino que a estas alturas de los eventos, estos pastores habrá estad sobrecogidos por la curiosidad. Imagine, estaban por recibir una primicia que iba a ser motivo de gozo para el mundo entero. Las nuevas de gran gozo eran: Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Los judíos en general, no sólo los pastores, esperaban con ansias la manifestación de su Mesías. Varios profetas se encargaron de anunciar este maravilloso hecho. Pues, había llegado el momento para que se cumpla estas profecías. Por eso el ángel dijo a los pastores: Os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO, el Señor. La ciudad de David se refiere a la ciudad donde nació David, la ciudad de Belén. La palabra Belén significa “casa del pan” nombre apropiado para el nacimiento del Señor Jesús quien es el pan de vida. El ángel utilizó tres palabras diferentes para referirse al santo ser que había acabado de nacer. En primer lugar, la palabra Salvador. Significa uno que tiene la disposición y los recursos necesarios para librar al pueblo del peligro en el que se encuentra. El mayor peligro que se cierne no sólo sobre los judíos sino sobre todo el mundo es la condenación eterna en el infierno a causa del pecado. El niño que había nacido es la solución de Dios para salvar a todos los que en Él creen. Él es el Salvador. En segundo lugar, la palabra CRISTO con mayúsculas. Esta palabra significa el Ungido y es el equivalente exacto de la palabra Hebrea Meshiah, que en el libro de Daniel se traduce como Mesías. Esta palabra denota la persona sobre quien Dios mismo ha derramado su Santo Espíritu. El concepto también se usa para nombrar a quien se lo considera como un enviado de Dios que trae paz al mundo y que busca restaurar el Reino de Dios en la tierra. En tercer lugar, Señor. Esta palabra significa dueño o amo, y es la palabra que corresponde exactamente a la palabra Jehová, el nombre de pacto de Dios. Cada vez que aparece esta palabra en el Nuevo Testamento se la debe entender como un título de deidad. Qué maravilloso, aquella frágil criatura acostada en un pesebre, era todo lo que los judíos y todo el mundo en general necesita para ser salvo. En Él se entrelaza la humanidad, nació como todo ser humano y al mismo tiempo es el Señor, Dios Todopoderoso. Los pastores en las colinas de Belén fueron los primeros en saberlo. ¿Se ha preguntado por qué los pastores? Después de todo, los pastores de ovejas en aquella época, eran rechazados por los judíos. Por su trabajo se los consideraba inmundos, ceremonialmente hablando, y por esta razón estaban proscritos de entrar al templo. Pero Dios escogió a estos pastores para darles la primicia sobre el nacimiento de su Hijo. Una manera de mostrar que el Señor Jesús no vino sólo para beneficiar a los ricos e importantes sino también a los pobres, a los rechazados por la sociedad. Pero ¿Cómo sabrían estos pastores, quién era el niño de quien hablaba el ángel? Pues, el ángel les dio una señal. Les dijo: Esta es la señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Con esta señal sería fácil para los pastores encontrar al niño. Aquel que debía estar en un palacio acostado en cura de oro, lo encontrarían, tal vez en una cueva o en un establo, acostado en un pesebre. Una vez que el ángel terminó de entregar su mensaje, tuvo lugar un espectáculo jamás visto por nadie en el mundo. Lucas 2:13-14 dice: Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
Luk 2:14  ¡Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
Mientras los pastores seguían con la boca abierta después de escuchar el mensaje del ángel, no podían dar crédito a lo que veían y oían. Eran tantos los ángeles que aparecieron de la nada. Lucas se refiere a ellos diciendo que era una multitud de las huestes celestiales. Esto significa tantos ángeles que no se podía contar. Todos a una alababan a Dios, no sé si cantando o recitando, el texto no lo especifica. El nacimiento del niño Jesús, era motivo más que suficiente para que en las alturas, o en el cielo se glorifique a Dios. El nacimiento del niño Jesús, era motivo más que suficiente para que en la tierra se tenga esperanza de paz, para con los hombres de buena voluntad, porque esto es lo que significa el texto. Paz para los hombres sobre quienes Dios ha hecho un maravilloso favor inmerecido. Una vez finalizado el espectáculo, era hora para que los pastores hagan algo. Note lo que hicieron. Lucas 2:15-19 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.
Luk 2:16  Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
Luk 2:17  Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.
Luk 2:18  Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
Luk 2:19  Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores jamás dudaron sobre lo que anunció el ángel. Con esa fe que mueve a la acción se dieron prisa para ir a Belén en medio de la noche. Luego de buscar con diligencia utilizando la señal que les dio el ángel, hallaron el lugar donde estaba María, José, y el niño Jesús, acostado en el pesebre. Los sorprendidos padres escucharon con atención todo lo que los pastores les contaron. Todos quedaron maravillados al ver la mano de Dios en todo esto. María por su lado, no sólo oía lo que decían los pastores, sino que lo guardaba, meditándolas en su corazón. Para ella tenía mucho más significado que para cualquier otra persona, por lo que ella vivió desde que le visitó el ángel para anunciar el nacimiento del Hijo de Dios. El relato termina con el regreso de los pastores hacia los campos de Belén. Lucas 2:20 dice: Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.
Saber que el Salvador, el CRISTO, el Señor estaba ya en este mundo era lo que llevó a estos humildes pastores a glorificar y alabar a Dios mientras caminaban gozosos a cuidar de sus rebaños. Usted también, amable oyente, debería llenarse de gozo y debería glorificar y alabar a Dios por el maravilloso regalo que le ha hecho, al enviar a su precioso Hijo a este mundo para que sea su Salvador.