Saludos cordiales amigo oyente. Es un gozo darle la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Nuestro tema de estudio en esta serie, es la primera carta de Pedro. Lo último que tratamos fue el saludo de la carta y allí pudimos ver una faceta interesante de la verdadera gracia de Dios. En el estudio bíblico de hoy, David Logacho proseguirá con el estudio de esta hermosa carta y apreciaremos una nueva faceta de la verdadera gracia de Dios.

La esperanza es lo último que se pierde reza el refranero popular. Mucho de lo que recogen los dichos populares tiene mucho sentido. Y este es uno de esos casos. Se dice que el hombre puede vivir cierto tiempo sin comer, bastante menos tiempo sin beber agua, pero ni un solo instante sin esperanza. Dios sabe esto muy bien, porque Dios creó al hombre y es así como la verdadera gracia de Dios se manifiesta justamente en una esperanza viva. Recuerde amigo oyente que el tema central de la primera carta de Pedro es testificar de la verdadera gracia de Dios. En nuestro estudio bíblico último vimos que la verdadera gracia de Dios nos trae la salvación. Pedro dice que por gracia fuimos elegidos por el Dios Padre en la eternidad pasada según su presciencia, por gracia fuimos santificados por el Espíritu Santo y todo eso resultó en que por gracia obedezcamos a la fe y seamos rociados por la preciosa sangre de Jesucristo. En consecuencia llegamos a ser salvos. Pero la verdadera gracia de Dios no se manifiesta solamente en salvación amigo oyente. Hoy vamos a ver que la verdadera gracia de Dios se manifiesta también en una esperanza viva. Para ello, abramos nuestras Biblia en la primera epístola de Pedro, capítulo 1 versículos 3 al 5. En este pasaje, Pedro nos habla de la esperanza viva. ¿Qué significa esto? Pues lo contrario a la esperanza muerta. En un sentido muy real todo ser humano viene a este mundo no sin esperanza sino con una esperanza muerta. Mucha gente confía en su estirpe, esto es una esperanza muerta. Otros confían en su poder económico, esto es una esperanza muerta. Otros confían en su erudición, esto es una esperanza muerta. Otros confían en su religión, cualquiera que sea, esto también es una esperanza muerta. Otros confían en su calidad moral, esto también es una esperanza muerta. Todo esto y más es esperanza muerta porque termina con la muerte del individuo. Pedro nos habla de algo diferente. Pedro nos habla de una esperanza viva, esto significa una esperanza que sirve mientras estamos en el valle de lágrimas que es este mundo, en calidad de expatriados de la dispersión como dijo Pedro en capítulo 1 versículo 1, y sobre todo una esperanza que sirve para la vida después de la muerte. Esto es lo que todo ser humano necesita y eso es justamente lo que trae la verdadera gracia de Dios a los que somos creyentes. Veamos pues que es lo que nos dice Pedro sobre esta esperanza viva. En primer lugar tenemos al dador de la esperanza viva. La primera parte de 1ª Pedro 1:3 dice “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” La esperanza es tan firme como firme es quien la otorga. Si yo, que no soy millonario ofreciera a Ud. un regalo de un millón de dólares, y si Ud. pusiera su esperanza en ese ofrecimiento mío, Ud. tendría una esperanza que no es firme, porque yo no estoy en capacidad de cumplir con lo ofrecido. Pero la esperanza viva de la cual estamos hablando es dada por el todo poderoso Dios, el Omnipotente Jehová, quien es Padre de nuestro Señor Jesucristo. El cumple todo lo que ofrece porque está en capacidad de hacerlo. Por tanto es una esperanza firme. Al reconocer esto, Pedro dice: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. En realidad faltan palabras para expresar la adoración, la alabanza, la exaltación a quien está en capacidad de darnos esta esperanza viva. En segundo lugar tenemos la motivación para otorgar la esperanza viva. Ninguno de los que tenemos esta esperanza viva la hemos recibido por nuestro propio mérito. Observe lo que dice Pedro en 1ª Pedro 1:3 “que según su grande misericordia” Pedro tiene en mente a Dios el Padre. Ha sido por la gran misericordia de Dios que los creyentes hemos recibido esta esperanza viva. La palabra misericordia significa no dar a alguien lo que merece. A causa del pecado, todo ser humano merece la condenación eterna en el infierno, pero Dios que es grande en misericordia, no nos da conforme a lo que merecemos, esto es misericordia y en lugar de ello nos da la esperanza viva, esto es gracia. En tercer lugar tenemos el método para otorgar la esperanza viva. Prosigue 1ª Pedro 1:3 diciendo “nos hizo renacer para una esperanza viva” Ah, amigo oyente, esto es grandioso. Nuestra vieja naturaleza como pecadores que somos está condenada al fracaso total. No se puede hacer nada con ella. Dios no refaccionó la vieja naturaleza para componerla lo mejor posible y otorgarla la esperanza viva. Lo que Dios hizo fue algo muy diferente. Dios nos hizo renacer Ud. y yo que somos creyentes, somos nuevas criaturas, conforme a lo que dice 2ª Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” Siendo renacidos, ahora pertenecemos a quien nos hizo renacer, a nuestro Padre celestial. Somos nada más y nada menos que sus hijos, con todos los derechos de un hijo mayor en la familia. Un examen minucioso de esto de renacer nos mostrará que fue una obra en la cual el Espíritu Santo tuvo un papel preponderante. Siendo renacidos entonces podemos recibir la esperanza viva que nos trae la verdadera gracia de Dios. En cuarto lugar, tenemos el fundamento de la esperanza viva. La esperanza que tenemos los creyentes, no es simple persuasión de que a lo mejor hay algo bueno en el más allá. La esperanza que tenemos se fundamenta sobre el hecho irrefutable que Jesucristo resucitó dé los muertos. Al final de 1ª Pedro 1:3 leemos “por la resurrección de Jesucristo de los muertos” La resurrección de Cristo es como una firme ancla que nos dice: Siendo que Cristo se levantó de los muertos conforme a la palabra de Dios, entonces todo lo que Dios ha prometido es la pura verdad. Si no hubiera resurrección de Cristo, entonces nuestra fe sería vana, nuestra esperanza no sería viva. En quinto lugar tenemos el contenido de la esperanza viva. 1ª Pedro 1:4 dice “para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” Como hijos que somos de Dios, por haber sido renacidos por Dios, tenemos pleno derecho a ser herederos de Dios nuestro Padre. ¿Cuál es esa heredad? Bueno es algo que no se puede cuantificar con cosas materiales. Es algo tan excelente que Pedro nos da cuatro calificativos. Número 1 es incorruptible. Esto significa que no se deteriora. Número dos, es incontaminada. Esto significa que no tiene la más mínima vinculación con algo que sea pecaminoso. Número tres, es inmarcesible. Esto significa que es eterna, el paso del tiempo no altera su esplendor. No se marchita jamás. Número cuatro, está reservada en los cielos para nosotros. Esto significa que no está en la tierra sino en los cielos y además está reservada, esto significa en espera de ser obtenida por quien le pertenece. En sexto lugar, tenemos la garantía de la esperanza viva. ¿Quien garantiza todo esto? Mire lo que dice 1ª Pedro 1:5 en su primera parte “que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe” ¿Quien garantiza que algún día vamos a recibir lo que por ahora es una esperanza viva? Pues Dios mismo con todo su poder. Dios garantiza que nuestra herencia está en realidad esperándonos en el cielo y Dios garantiza que nosotros llegaremos allá para recibirla. Por eso dice el texto que somos guardados por el poder de Dios mediante la fe. No hay la menor sombra de duda en cuanto a que vamos a ser defraudados. En séptimo y último lugar, tenemos la manifestación de la esperanza viva. ¿Cuándo se hará realidad lo que por ahora es una esperanza viva? La última parte de 1ª Pedro 1:5 dice “para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” No hay fecha determinada. Simplemente dice que se hará manifiesta en el tiempo postrero. Lejos de desanimarnos, esto más bien debería animamos. ¿Sabe por qué? Porque bien podría se hoy mismo. De todos modos, en realidad no importa el cuándo. Lo importante es que está seguro, es la esperanza viva. La verdadera gracia de Dios además de la salvación, nos trae una esperanza viva. Tiene Ud. esta esperanza. Si no la tiene hoy mismo debe recibir a Cristo como Salvador para obtenerla.