Es muy grato para mí saludarle amable oyente. Le habla David Logacho, dándole la bienvenida al estudio bíblico de hoy en el evangelio según Lucas. En nuestro último estudio bíblico, examinamos la genealogía del Señor Jesús a través de su madre María. Esta genealogía del Señor Jesús muestra que el Señor Jesús es totalmente humano, descendiente de Adán. Muestra también que el Señor Jesús es descendiente de David a través de uno de sus hijos, el cual se llamaba Natán. Interesante notar que la genealogía del Señor Jesús en el evangelio según Mateo muestra que por el lado de José, el Señor Jesús también fue descendiente de David, a través de su hijo Salomón, pero pasando por un rey muy perverso quien se llamó Jeconías, o Conías, y sobre quien Dios pronunció una terrible maldición, según la cual ninguno de sus descendientes sería prosperado ni se sentaría en el trono de David. Si el Señor Jesús hubiese sido hijo natural de José, el esposo de María, no habría podido sentarse en el trono de David, a causa de esta maldición. Pero puesto que el Señor Jesús también desciende de David por la línea de María, esta maldición no le afecta en absoluto. En esta ocasión, vamos a estudiar la tentación del Hijo del Hombre.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Lucas 4:1-13. Este pasaje bíblico relata la tentación del Señor Jesucristo, el Hijo del Hombre. Lo que primero encontramos son las circunstancias de la tentación del Hijo del Hombre. Lucas 4:1-2 dice: Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto
Luk 4:2  por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.
El Señor Jesús siembre estuvo lleno del Espíritu Santo, esto es, controlado por el Espíritu Santo. Lucas hace referencia a este hecho, para mostrar que quien estaba detrás de todo este evento en la vida del Señor Jesús, era su Padre por medio del Espíritu Santo. Después de ser bautizado en agua por Juan el Bautista en el río Jordán, el Señor Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto, en donde no comió nada por cuarenta días. Durante este tiempo de ayuno, el Señor Jesús era tentado por el diablo. El diablo es muy paciente esperando el momento preciso para atacar a su víctima. En el caso del Señor Jesús, esperó cuarenta días, hasta cuando el Señor Jesús estuvo con hambre. El diablo pensó que este era el mejor momento para tentar al Hijo del Hombre. ¿Por qué el Padre permitió que el diablo tiente a su Hijo?. En primer lugar para demostrar que tuvo toda la razón al haber afirmado que el Señor Jesús es su Hijo amado en quien tiene complacencia. Al vencer la tentación del diablo, el Señor Jesús demostró que es puro, perfecto y santo, y por tanto su Padre tuvo toda la razón al decir que es su Hijo amado, en quien tiene complacencia. En segundo lugar, el Padre permitió que su Hijo sea tentado, para que nosotros, los creyentes podamos saber cuál es la táctica del diablo para tentarnos también a nosotros y de esta manera, estar siempre en guardia para no caer en la tentación. Con esto en mente consideremos la primera tentación. Se encuentra en Lucas 4:3-4 dice: Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan.
Luk 4:4  Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre,(A) sino de toda palabra de Dios.
En la primera tentación que registra Lucas, el diablo sugirió que debe haber algo mal con el amor que el Padre tenía hacia el Señor Jesús, porque estaba permitiendo que su amado Hijo sufra de hambre. En la antigüedad, cuando Israel tuvo hambre en el desierto, Dios les envió pan del cielo. Dios debería hacer lo mismo con su Hijo si en verdad le amara. Pero como no lo está haciendo, el diablo susurró algo como esto al oído del Señor Jesús: Sabiendo que tú eres Dios ¿qué tal si usas un poco de tu poder para convertir unas cuantas piedras en pan, para que no te mueras de hambre? El diablo hizo lo mismo que hizo con Eva en el jardín del Edén. Usted sabe: ¿Conque Dios les ha dicho que no coman de todo árbol del huerto? ¿No se dan cuenta que Dios se está guardando algo que no quiere compartir con ustedes? Si realmente Dios les amara, debería permitirles comer de todo árbol de huerto. Así que, Eva, ayúdate a ti misma, toma el fruto del árbol prohibido y cómelo. El Señor Jesús hizo frente a esta tentación citando el texto en Deuteronomio 8:3 no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.(A)
El énfasis está en la palabra hombre. Como el eterno Hijo de Dios, Él tenía el poder para hacer todo lo que quisiera conforme a su carácter, pero como humilde Hijo del Hombre, Él tenía autoridad para hacer solamente lo que el Padre quería. Como Siervo, el Señor Jesús no usó sus atributos divinos para fines egoístas. Por el hecho que era hombre, tuvo hambre, pero confiaba en el Padre para satisfacer sus necesidades en su tiempo y a su manera. no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.(A)
Ahora consideremos la segunda tentación. Se encuentra en Lucas 4:5-8. La Biblia dice: Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.
Luk 4:6  Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.
Luk 4:7  Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.
Luk 4:8  Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.(B)
En Salmo 2:7-8, el Padre ya había prometido entregar a su Hijo todos los reinos de este mundo, pero primero el Hijo tenía que sufrir y morir. El sufrimiento antecede a la gloria. El diablo ofreció al Señor Jesús esos mismos reinos si postrado le adoraba. Esto implica que se eliminaría la necesidad del sufrimiento en la cruz. El diablo siempre ha codiciado ocupar el lugar de Dios y recibir adoración. Como príncipe de este mundo, el diablo tiene cierta autoridad delegada por parte de Dios. Un día futuro, el diablo compartirá esta autoridad con el Anticristo, el hombre de pecado, quien gobernará este mundo por un breve tiempo, según Apocalipsis 13. La oferta del diablo era válida pero las condiciones eran inaceptables y el Señor Jesús lo rechazó citando las Escrituras. Le dijo: Vete de mí Satanás y esta vez le citó Deuteronomio 6:13  A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás.
Sin importar lo que el diablo pueda ofrecer a cambio de recibir adoración de parte del Señor Jesús, era imposible, porque la palabra de Dios es enfática en cuando a que el único que merece adoración es Dios. Que iluso es el diablo. Pensó comprar adoración a cambio de cosas que en su debido tiempo, de todos modos van a ser del Señor Jesús. Ahora tenemos la tercera tentación. Lucas 4: 9-12 dice: Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;
Luk 4:10  porque escrito está:
A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;(C)
Luk 4:11  y,
En las manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra.(D)
Luk 4:12  Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.(E)
Satanás llevó al Señor Jesús a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, la parte más elevada, y en esa alta posición le desafió a que se lance al vacío, para ver si Dios le protege y no se estrella contra el suelo. El diablo ofreció al Señor Jesús, la fama que resultaría de un acto circense. Satanás inclusive le citó una promesa de protección que recoge el Antiguo Testamento. Le dijo: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden y en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Esto es una parte de Salmo 91. Pero, a propósito, el diablo omitió la parte que dice: En todos tus caminos. Dios protege siempre y cuando estemos en sus caminos, haciendo su voluntad, pero si no estamos en sus caminos o haciendo su voluntad, no podemos esperar que Dios nos proteja. Otra vez, el Señor Jesús enfrentó esta tentación citando la palabra de Dios. Le citó Deuteronomio 6:16 No tentaréis a Jehová vuestro Dios,(
Esto puso fin a las intenciones del diablo por descalificar al Señor Jesús. Lucas 4: 13 dice: Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.
El Señor Jesús volvió victorioso del desierto, pero el diablo no se daba por vencido. Tenía otras cartas en la manga, pero las guardó para más tarde. La táctica del diablo para tentar es siempre la misma. Apela a los deseos de la carne, di a estas piedras que se conviertan en pan. Apela a los deseos de los ojos: Todo esto te daré si postrado me adorareis. Apela a la vanagloria de la vida, échate de aquí abajo. El diablo es viejo, pero no ha cambiado su forma de atacar. La única defensa es vestirnos de toda la armadura de Dios, como aconseja el apóstol Pablo en el libro de Efesios capítulo 6.