Cordiales saludos amigo oyente. Es un privilegio para nosotros contar con su sintonía. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos tratando el tema de los eventos futuros. Hemos estudiado ya el arrebatamiento de la iglesia, el tribunal de Cristo, las Bodas del Cordero y la Tribulación. En el estudio bíblico de hoy, David Logacho nos introducirá a un nuevo y fascinante evento futuro, la segunda venida de Cristo.

La segunda venida de Cristo es el evento subsiguiente a la tribulación. La segunda venida de Cristo no debe ser confundida de ninguna manera con el arrebatamiento de la Iglesia.

Existen varias razones por las cuales segunda venida de Cristo y arrebatamiento son dos eventos totalmente diferentes. Entre las múltiples razones permítame señalar solamente tres.

Primero, en la segunda venida de Cristo, él pondrá sus pies sobre la tierra, como veremos más adelante, mientras que en el arrebatamiento, él vendrá solamente hasta las nubes, desde donde llamará a sus escogidos, la iglesia.

Segundo, en la segunda venida él vendrá con los suyos, mientras que en el arrebatamiento él vendrá por los suyos. Espero no confundirlo. Lo que estoy diciendo es que en la segunda venida, él Señor vendrá acompañado de la iglesia, mientras que en el arrebatamiento, el Señor vendrá solo, para llevar a la iglesia.

Tercero, la segunda venida de Cristo sucederá justo después que termina la tribulación, mientras que el arrebatamiento sucederá justo antes que comience la tribulación.

Para ser más exactos, la segunda venida de Cristo es el evento que marca el fin de la tribulación. Existen otras razones que sería extenso mencionarlas, pero estas tres son las que sobresalen y si Ud. las toma en cuenta le ayudarán a distinguir la segunda venida de Cristo del arrebatamiento.

Muy bien, hecha esta aclaración ocupémonos de los detalles de la segunda venida. La segunda venida de Cristo fue profetizada en el Antiguo Testamento. Zacarías 14:1-9 dice: “He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está enfrente de Jerusalén al Oriente, y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzias, rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz. Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno y uno su nombre”

Interesante profecía. Comienza afirmando que está por venir el día de Jehová. El día de Jehová se refiere a los eventos futuros, algunos de los cuales ya hemos estudiado. Uno de esos eventos es la tribulación y otro, la segunda venida de Cristo.

Luego notamos que antes de la segunda venida de Cristo habrá un despliegue militar sobre Israel y sobre su capital, Jerusalén. Se refiere a la campaña militar cuya última batalla es Armagedón. Para cuando esta batalla acontezca, se tendrá sobre Israel y más precisamente sobre Jerusalén a todos los ejércitos de las naciones del mundo. La ciudad de Jerusalén será tomada, sus casas serán maqueadas, sus mujeres serán violadas y la mitad de la población de Jerusalén irá en cautiverio, pero la otra mitad de la población permanecerá en la ciudad.

En medio de esta desolación entrará en la lucha Jehová y peleará contra aquellas naciones. Interesante que si hacemos una comparación de este texto con lo que encontramos en el libro de Apocalipsis 19:11-16 encontramos que Jehová es nada más y nada menos que Jesucristo, el Hijo del Hombre, aquel Dios hombre que vino por primera vez a esta tierra a morir en la cruz por el pecador, quien luego de ser sepultado resucitó al tercer día y fue ascendido a la gloria, en donde está este momento con su cuerpo glorificado esperando que su Padre ponga a sus enemigos por estrado de sus pies.

Zacarías está profetizando el momento de su retorno a la tierra. Dice que se afirmarán sus pies en aquel día sobre el Monte de los Olivos. Este es el monte desde donde partió el Señor en su primera venida. Mientras los discípulos le veían perderse entre las nubes, los ángeles que aparecieron dijeron: ¿Varones galileos, por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Por eso, su venida tiene que ser al Monte de los Olivos, y la profecía del Antiguo Testamento así lo confirma. El monte de los Olivos entonces se partirá por en medio haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Esto por supuesto significa una convulsión total en la corteza terrestre. Esto lo vimos cuando estudiamos la batalla de Armagedón. Apocalipsis 16:18 dice: “Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra”

Los testigos de estos eventos estarán tan asustados que huirán hacia el valle de los montes. Es Jehová o Jesucristo viniendo con todos los que son suyos. Será un día conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero al caer la tarde habrá luz porque Aquel que es la luz ya estará sobre la tierra. Jerusalén será transformada, de ella saldrán aguas vivas, porque allí estará reinando Jesucristo, el agua viva.

La mitad de esas aguas fluirá hacia el mar oriental ó el mar Muerto y la otra mitad al mar occidental o el mar Mediterráneo, tanto en verano como en invierno. Lo cual indica que la naturaleza toda habrá de ser transformada. Lo que pasa es que ahora Jesucristo esta controlándola. Jehová o Jesucristo será entonces rey sobre toda la tierra.

Todo esto amigo oyente, ha sido profetizado por Zacarías, un profeta del Antiguo Testamento, en el año 520 AC aproximadamente. Pues Jehová vino en la persona de Jesús, nació de una virgen en un lugar por demás humilde, no hubo una guerra, ni se oscureció el día, ni se partió el Monte de los Olivos. Nada de estas cosas profetizadas acontecieron.

¿Será que la profecía de Zacarías falló? No amigo oyente, lo que pasa es que la profecía de Zacarías no fue para la primera venida de Jehová sino para su segunda venida.

Todo lo que Zacarías profetizó espera todavía un cumplimiento y ocurrirá cuando el Señor Jesucristo venga por segunda vez.

Tenemos entonces que el Antiguo Testamento profetiza una segunda venida de Jehová o Jesucristo. Este pensamiento, amigo oyente, debe llamar poderosamente su atención. Si Ud. ya es del Señor por haber recibido a Cristo como su Salvador, Ud. vendrá con Jesucristo en su segunda venida a reinar juntamente con él, pero si por desgracia, Ud. no es del Señor, de igual manera Ud. tendrá un encuentro personal con Jesucristo no importa si usted este vivo o no. Allí, de pie ante él, Ud. oirá las fatídicas palabras: Apartaos de mí, al fuego eterno.

No ponga en peligro su destino eterno amigo oyente. Si todavía no ha recibido a Cristo como su Salvador, hágalo este mismo instante y así, de una vez por todo deje reservado un lugar para Ud. junto a Jesucristo por la eternidad.