Reciba cordiales saludos amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Muchas gracias por sus oraciones y por sus ofrendas para este ministerio. Estoy seguro que Dios le recompensará conforme a Sus riquezas en gloria. Estamos estudiando el libro de Santiago. Todos nosotros apreciamos en alto grado la sabiduría. Pero la palabra de Dios nos habla de que existe dos tipos de sabiduría, una verdadera y otra falsa. En el estudio bíblico de hoy vamos a analizar las características de estos dos tipos de sabiduría, de manera que cada uno de nosotros pueda determinar qué tipo de sabiduría posee.

Abramos nuestra Biblia en el libro de Santiago capítulo 3 versículos 13 a 18. En el versículo 13, Santiago introduce el tema con una pregunta. La Biblia dice: ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Mediante esta pregunta, Santiago quiere hacer reflexionar a los lectores de su carta acerca de la necesidad de que un creyente sea sabio y entendido. Varios de los lectores pensaban que eran sabios y entendidos, pero el problema era que ni siquiera comprendían lo que es ser sabio y entendido. Santiago por tanto prosigue diciendo: Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. La sabiduría, amable oyente, no es lo mismo que el conocimiento. Existe una cantidad de creyentes que tienen muchísimo conocimiento bíblico, pero no tienen nada de sabiduría. La sabiduría es la capacidad de aplicar el conocimiento bíblico adquirido para hacer la voluntad de Dios en el diario vivir. De nada le sirve llenar su cabeza de conocimiento bíblico si es incapaz de aplicar lo que sabe a cada situación de su vida. La sabiduría no se mide por versículos o capítulos o libros de la Biblia que se ha memorizado. La sabiduría se mide por acciones de buena conducta. A continuación Santiago nos va a hablar de dos tipos de sabiduría. Una falsa y la otra verdadera. Veamos tres diferencias importantes entre estas dos sabidurías. Primero son diferentes en su procedencia. La sabiduría falsa no proviene de lo alto. Santiago 3:15 dice: porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.

Santiago dice que la sabiduría falsa es terrenal. Esto significa que se origina en la tierra, luego dice que es animal, esto significa que se origina en las bajas pasiones del ser humano y finalmente dice que es diabólica, esto significa que busca los mismos objetivos que Satanás y sus demonios. En contraste, la sabiduría verdadera procede de lo alto. Santiago 3:17 nos habla de ella. La Biblia dice: Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
Esto concuerda con lo que dice Santiago 1:17 donde leemos lo siguiente: Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
El creyente debe mirar a lo alto, al cielo para encontrar la sabiduría que tanto necesita para su diario vivir. Esto tiene sentido porque en el caso del creyente, su ciudadanía está en el cielo, su hogar está en el cielo, su esperanza está en el cielo, su sabiduría debe también provenir del cielo, no de la tierra. Como creyentes que somos, no debemos andar buscando la filosofía de este mundo. Cristo es nuestra sabiduría. 1 Corintios 1:24 dice: mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.
En Jesucristo están también escondidos todos los tesoros de la sabiduría. Colosenses 2:3 dice: en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
El primer paso hacia obtener la sabiduría verdadera es recibir a Cristo como Salvador, luego la sabiduría vendrá por estudiar, meditar y obedecer la palabra de Dios. Pablo instruía a Timoteo diciendo que las Escrituras le pueden hacer sabio para salvación. Finalmente en la oración el creyente encuentra un gran aliado para obtener sabiduría. Santiago 1:5 dice: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Una vez que hemos visto la diferencia en la procedencia de la sabiduría falsa y la verdadera, veamos la diferencia en la presentación. La sabiduría falsa tiene su particular modo de presentación. Santiago 3:14 dice: Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;
La sabiduría falsa se presenta con celos amargos. El celo amargo hace referencia a un temor profundo de perder lo que tenemos. Es vivir aferrado a las posesiones o a las personas. Es apretar las cosas con tanta fuerza, como si ni aun la muerte podría hacernos separar de ellas. Otra manera de presentación de la sabiduría falsa es la contención. Esto significa un espíritu divisionista que conduce a la lucha, a la pelea. Un espíritu contencioso hará que fácilmente nos metamos en discusiones y peleas para hacer prevalecer nuestro particular punto de vista. Otra presentación de la sabiduría falsa es la jactancia. Esto se refiere al orgullo, al deseo de ser los primeros en todo, los más admirados, los más famosos. Finalmente la sabiduría falsa se presenta con la mentira. Es como una cadena degradante. El celo amargo degenera en contención, lo cual a su vez degenera en jactancia y esto en su turno degenera en mentira. Así se presenta la falsa sabiduría. Veamos ahora la presentación de la verdadera sabiduría. Santiago 3:17 dice: Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
La sabiduría verdadera se presenta con pureza. Esto enfatiza la importancia de la santidad personal. Dios es santo, por tanto la sabiduría que proviene de él debe buscar la santidad en el creyente. Cuan importante es que los creyentes vivamos vidas santas. Triste ha sido constatar el daño que han causado a la obra de Dios los creyentes que han caído en la inmoralidad. Luego la sabiduría verdadera es pacífica. La sabiduría terrenal conduce a la rivalidad, a la lucha, a la pelea, en cambio la sabiduría de lo alto conduce a la paz. Esta es una paz basada en la santidad, no en comprometer las convicciones personales. Después la sabiduría verdadera es amable. Esto significa una disposición de espíritu para ser razonable sin poner en juego las convicciones por supuesto. La persona amable no provoca peleas deliberadamente, pero tampoco compromete la verdad con tal de mantener la paz. Luego la verdadera sabiduría es benigna. La sabiduría de Dios hace al creyente propenso a toda buena obra, esto es lo que se llama benignidad. La sabiduría del mundo hace al hombre brusco, tosco, terco, pero la sabiduría de Dios lo vuelve pronto para oír, tardo para hablar y tardo para airarse. A continuación, la sabiduría verdadera es misericordiosa. Llena de misericordia dice el texto. Estar lleno de algo significa estar controlado por algo. El creyente lleno de misericordia está controlado por la misericordia. Dios en su gracia nos da lo que no merecemos, y en su misericordia no nos da lo que merecemos. Así debemos ser nosotros. Debemos dar a otros lo que no merecen, sin esperar absolutamente nada a cambio. Luego, la sabiduría verdadera es llena de buenos frutos. Los creyentes que son fieles son fructíferos. La sabiduría verdadera cambia la vida de un creyente de tal modo que se torna en un árbol de buenos frutos para beneficio de los demás. La sabiduría verdadera también se presenta con certeza. Sin incertidumbre dice el texto leído. La idea es no andar de allá para acá en cuanto a las decisiones a tomar. Un creyente sin incertidumbre es aquel que está seguro del camino a seguir y con confianza avanza por ese camino sabiendo que está haciendo la voluntad de Dios. Finalmente, la sabiduría verdadera se manifiesta con sinceridad. Sin hipocresía dice el texto. La palabra griega para hipocresía significa literalmente uno que utiliza una máscara para actuar en un teatro. Cuando la sabiduría del mundo controla a un creyente, este se tornará en un hipócrita, pero cuando la sabiduría verdadera controla a un creyente, este se tornará en un creyente sincero, que no esconde nada sino que se presenta abierta y honestamente. Hemos visto la diferencia en la procedencia y la presentación de la sabiduría falsa y la sabiduría verdadera. Finalmente veamos la diferencia del producto de la sabiduría falsa y la sabiduría verdadera. La sabiduría falsa produce problema. Santiago 3:16 dice: Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
Este es el triste resultado de la sabiduría falsa obrando en los creyentes. Produce celos, peleas, perturbación y todo tipo de pecado. En cambio, veamos cual es el producto de la sabiduría verdadera obrando en los creyentes. Santiago 3:18 dice: Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
Cuando la sabiduría de Dios controla a un creyente hay un fruto de justicia, algo agradable, que viene a ser como una semilla que en su tiempo producirá la tan anhelada paz en todo sentido. ¿Cómo respondería si se le haría la misma pregunta que hizo Santiago? ¿Es usted sabio y entendido? A la luz de lo que hemos visto en este pasaje, ¿Qué sabiduría está controlando su vida? Es la falsa que produce problema o es la verdadera que produce bendición. Que Dios nos ayude a todos a ser controlados por la sabiduría que desciende de lo alto.