Reciba cordiales saludos amable oyente. Le habla David Logacho, dándole la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el evangelio según Lucas. En esta oportunidad vamos a estudiar la profecía que pronunció el sacerdote Zacarías cuando recuperó el habla después de nueve meses de haber estado mudo.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el evangelio según Lucas capítulo 1, a partir del versículo 67. Como antecedente, Dios cumplió con lo que anunció por medio del ángel Gabriel al sacerdote Zacarías, en cuanto a que iba a tener un hijo en su vejez con su esposa Elisabet, también anciana y sobre eso estéril. A los ocho días de nacido el niño, Zacarías y su esposa le llevaron al templo para cumplir con el mandato de la circuncisión, y conforme a la costumbre, poner nombre a su hijo. La gente que les acompañó pensaba que Zacarías y Elisabet llamarían a su hijo con el nombre de su padre, pero Elisabet dijo: No, se llamará Juan. La gente manifestó su desacuerdo con esto y dijo: ¿Por qué? Nadie en tu parentela se llama así. Cuando pidieron la opinión de Zacarías, a señas pidió una tablilla y cuando se la dieron, escribió: Juan es su nombre. Esto puso fin a toda discusión. La gente quedó maravillada, pero más maravillada quedó cuando tan pronto Zacarías terminó de escribir en la tablilla, le fue abierta su boca y suelta su lengua y habló, después de más de nueve meses de no poder pronunciar palabra. La gente se sobrecogió de temor y la noticia se divulgó en todo el vecindario donde Zacarías y Elisabet vivían en las montañas de Judea. Lo primero que hizo Zacarías una vez que pudo hablar fue bendecir a Dios. Esto abrió las puertas, por así decirlo para que Dios por medio de su Espíritu utilice a Zacarías para entregar una profecía. Note lo que dice Lucas 1:67.
Luk 1:67  Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:
Zacarías profetizó, esto implica que lo que dijo es palabra de Dios y Zacarías fue el instrumento humano para hacerla conocer a la humanidad. Esta obra de Dios se llama revelación. Cuando Lucas escribió lo que Zacarías profetizó, operó otra obra de Dios conocida como inspiración. Esto garantiza que lo que Lucas escribió en su texto original, es exactamente lo que Dios dijo, es la palabra de Dios. Consideremos pues la profecía de Zacarías. Es a manera de poema. Se lo conoce como el Benedictus, palabra en Latín que significa bendito. Es la palabra con la cual comienza la profecía. Permítame leerla para luego hacer un breve comentario. Leo en Lucas 1:68-79. La Biblia dice: Bendito el Señor Dios de Israel,
Que ha visitado y redimido a su pueblo,
Luk 1:69  Y nos levantó un poderoso Salvador
En la casa de David su siervo,
Luk 1:70  Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;
Luk 1:71  Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
Luk 1:72  Para hacer misericordia con nuestros padres,
Y acordarse de su santo pacto;
Luk 1:73  Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,
Que nos había de conceder
Luk 1:74  Que, librados de nuestros enemigos,
Sin temor le serviríamos
Luk 1:75  En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.
Luk 1:76  Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;
Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;(L)
Luk 1:77  Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,
Para perdón de sus pecados,
Luk 1:78  Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Con que nos visitó desde lo alto la aurora,
Luk 1:79  Para dar luz a los que habitan en tinieblas(M) y en sombra de muerte;
Para encaminar nuestros pies por camino de paz.
La profecía no siempre tiene que ver con cosas que están por suceder en el futuro. También tiene que ver con cosas que están en el pasado y con cosas que están en el presente. En esta profecía se nota esto. La profecía comienza con adoración a Dios. Bendito el Señor Dios de Israel. Luego de adorar a Dios, el profeta manifiesta las razones para adorar a Dios. Es porque ha visitado y ha redimido a su pueblo. Esto de visitar tiene relación con acordarse o tomar en cuenta. A pesar que Israel estaba en franca decadencia espiritual, Dios no se olvidó de su pueblo, sino que se acordó y lo tomó en cuenta, pero además lo redimió, esto tiene que ver con poner en libertad mediante el pago de un precio. Se usaba para hablar de liberar a un prisionero o a un esclavo. El pueblo de Israel estaba por ser puesto en libertad de tanta esclavitud moral y espiritual mediante el precio que el Señor Jesucristo estaba por pagar al morir en la cruz del calvario. Por eso Zacarías identifica a la persona quien iba a ser posible que Israel sea redimido. Es un poderoso Salvador en la casa de David, siervo de Dios. No es otro sino el Señor Jesucristo. La frase poderoso Salvador es la traducción de la frase cuerno de salvación, en el idioma en que se escribió el Nuevo Testamento, se refiere a Cristo. El cuerno simboliza el poder, la fortaleza. Cristo Jesús es más que poderoso y suficiente para redimir a Israel y al mundo en general. Todo esto que Zacarías ha mencionado fue anunciado de antemano, desde el principio, por varios profetas. Dios es digno de confiar. Dios cumple con todo lo que promete, con todo lo que anuncia de antemano. Lo que los profetas anunciaron desde el principio es que Dios iba a salvar a Israel de sus enemigos y liberar a Israel de la mano de todos los que les aborrecieron. Esto siempre ha sido el deseo de Dios en cuanto a su pueblo Israel. Se hizo patente en el pacto que Dios hizo con Abraham, el patriarca de Israel. Génesis 12: 1-3 dice: Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.(A)
Gen 12:2  Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
Gen 12:3  Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.(B)
Este es un santo pacto, dice Zacarías y por tanto Dios lo va a cumplir. Como resultado del cumplimiento de este santo pacto, librados de sus enemigos, Israel podrá servir a Dios sin temor, en santidad y en justicia, durante todo el tiempo. En este punto, Zacarías hace referencia a Juan su hijo. Dice que Juan va a ser llamado profeta del Altísimo. Por ser hijo de un sacerdote, Juan tenía todo el derecho para tener el oficio de sacerdote, pero Dios quería algo más de él. Iba a ser profeta del Altísimo, profeta de El Elyón, quien iba a preparar el camino al Hijo del Altísimo, al Hijo de El Elyón. Zacarías profetiza que Juan será el precursor del Señor Jesucristo. Juan irá delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos. Esta obra de preparar el camino para la manifestación del Señor Jesús, tenía que ver con dar conocimiento de salvación al pueblo, para perdón de sus pecados. Esto se cumplió en su tiempo. Marcos sintetiza de esta manera el ministerio de Juan. Marcos 1:4 dice: Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.
Nada de esto era por mérito de Israel. Todo era una obra de misericordia de Dios. Era una entrañable misericordia. Zacarías lo pone de una manera muy gráfica. Dice que fue como cuando la aurora hace su aparición en el horizonte para disipar las tinieblas de la noche. Así fue en un sentido espiritual. Juan era como la aurora que presagiaba la manifestación del sol de justicia, quien según Malaquias 4:2, es el Señor Jesucristo, el Mesías de Israel. Cristo Jesús como sol de justicia es el único que tiene el poder y la disposición para dar luz a los habitan en tinieblas y en sombra de muerte. Solamente así, el pecador puede dejar atrás la oscuridad espiritual y puede encaminarse por la senda de la paz, tanto paz con Dios como paz con los hombres. Hermosa profecía, que en su tiempo se cumplió tanto en la vida de Juan como en la vida del Señor Jesucristo y para beneficio de Israel y del mundo en general. Lucas termina esta porción bíblica con un breve comentario sobre Juan hasta antes de su manifestación pública. Lucas 1:80 dice: Luk 1:80  Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
Fiel a su llamado desde antes de nacer, el niño Juan crecía y se fortalecía en espíritu. Su desapego de las cosas propias de este mundo se hace evidente por el hecho que Juan prefirió estar en lugares desiertos en lugar de los lugares que eran el foco de atención del mundo. Se mantuvo así hasta el día de su manifestación pública como precursor del Señor Jesucristo. En nuestro próximo estudio bíblico examinaremos el relato del nacimiento del Señor Jesús.