Existen tres posibles explicaciones a lo que sucedió entre la adivina de Endor y Saúl.

La primera explicación es que todo fue un fraude bien montado por la adivina de Endor.

La segunda posible explicación es que quien apareció en realidad fue un espíritu malo, ya sea un demonio o el mismo Satanás, pero disfrazado de Samuel. Los que apoyan esta explicación, basan su razonamiento en lo siguiente:

Número uno, Saúl tocó las puertas del cielo para buscar consejo acerca de lo que debía hacer para enfrentar en batalla a los filisteos, pero Dios había decidido no responderle. Como no se abrieron las puertas del cielo, Saúl no pensó dos veces en cuanto a ir y tocar las puertas del infierno. Cuando alguien toca las puertas del infierno, Satanás y sus demonios responden con gusto.

Número dos, los adivinos tienen poderes satánicos. Es por eso que su actividad fue prohibida por la ley de Dios. Tuvo que haber sido Satanás o un demonio quien se preste para colaborar con la adivina de modo que pueda mantenerse el engaño de la adivinación.

Número tres, Saúl vivía en pecado y añadió pecado al pecado cuando recurrió a una adivina para pedir consejo. Solamente Satanás o un demonio pueden satisfacer el deseo de un pecador. Esta es la segunda posible explicación a lo que pasó entre Saúl y la adivina de Endor.

La tercera explicación posible es que, por permiso de Dios, Samuel retornó del mundo de los muertos para dar un mensaje a Saúl. Los que apoyan esta conclusión, se fundamentan en lo siguiente:

Número uno, la aparición ocurrió antes que la adivina pusiera en juego sus artes mágicas. Según el relato bíblico, la adivina de Endor preguntó a Samuel: ¿A quién te haré venir? Y Saúl respondió: Hazme venir a Samuel. Tan pronto Saúl dejó de hablar, antes que la adivina haga absolutamente nada, apareció Samuel. Parece que hubiera sido más una obra de Dios que una obra de la adivina de Endor por medio de sus artes mágicas.

Número dos, la adivina de Endor se asustó con la aparición. Dice el relato bíblico que, viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, es decir que se puso a gritar del miedo. ¿Por qué el miedo? Los que sostienen esta explicación, dicen que se produjo porque la adivina jamás había hecho venir a alguien de la muerte con sus artes mágicas y cuando vio a Samuel se sorprendió tanto que se asustó y comenzó a gritar. Debe haber sido Dios quien estaba detrás de todo esto.

Número tres, por el mensaje profético que entregó Samuel cuando apareció. Dice el relato bíblico que Samuel dijo a Saúl que Jehová entregará a Israel, juntamente con Saúl, en manos de los filisteos y que, al siguiente día, Saúl y sus hijos estarán en el mundo de los muertos. Solamente Dios pudo haber dicho esto porque solamente Dios puede saber con certeza lo que sucederá en el futuro. A mí, personalmente, me parece que la tercera explicación es la que tiene mejor asidero en el texto bíblico, por el hecho que la adivina de Endor gritó de miedo cuando reconoció que fue Samuel quien apareció. Ella no esperaba que Samuel apareciera. No puedo ser dogmático en esto, pero me parece que, en esta ocasión, Dios milagrosamente permitió que el mismo espíritu de Samuel hablase y anunciase la muerte inminente de Saúl y sus hijos

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