Qué gozo es saludarle amable oyente, y darle la bienvenida a nuestro primer estudio en la serie que lleva por título: Dinero y posesiones a la luz de lo eterno. Luego de la pausa musical, David Logacho nos hablará acerca de la importancia que tiene el dinero a los ojos de Dios.

Algo que sorprende a muchos lectores principiantes de la Biblia es lo mucho que habla acerca del dinero y de los bienes o las posesiones en general. Alguien se ha dado el trabajo de contar las referencias que aparecen en la Biblia acerca del dinero y las posesiones y ha determinado que son nada más y nada menos que 2350. Allí tiene un desafío, amable oyente. Compruebe si ese dato es verídico. Una vez que lo haga comparta conmigo su resultado. Mirando solamente a los Evangelios, el Señor Jesús habló más del dinero que del cielo y que del infierno. Ante esto, ¿quién podría decir que el dinero y los bienes no son importantes para Dios? La pregunta lógica es: ¿Por qué? Pues porque la manera como una persona concibe el dinero y las posesiones indica la calidad de su carácter. Por ejemplo, existe una estrecha relación entre la salvación y el uso que el creyente da al dinero. Para explicarlo, permítame leer una parte de esa hermosa historia acerca de la conversión de Zaqueo. Lucas 19:8-9. La Biblia dice: Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
La conversión que experimentó Zaqueo luego de su encuentro con el Señor Jesús, se manifestó en un nuevo y muy diferente enfoque sobre su dinero y sus bienes en general. Por eso, puesto en pie dijo al Señor Jesús: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. La respuesta del Señor Jesús fue de lo más interesante para nuestro propósito. El Señor Jesús dijo a Zaqueo y a la gente que estaba allí reunida: Hoy ha venido la salvación a esta casa. El Señor Jesús catalogó como genuina la salvación de Zaqueo sobre la base de su disposición a despojarse de sus bienes para la gloria de Dios y el bien de los demás. No es que Zaqueo fue salvo por despojarse de sus bienes para la gloria de Dios y el bien de los demás, sino que por ser genuinamente salvo cambió su enfoque sobre el dinero y los bienes materiales. Por toda su vida, el dinero y las posesiones materiales fueron su dios, o su ídolo, pero una vez salvo, eso terminó, derribó ese ídolo. Ahora, para mostrar el contraste, el Señor Jesús se encontró con otro hombre, era un joven, quien le preguntó qué buena obra tendría que hacer para tener la vida eterna. El Señor Jesús básicamente le habló de cumplir los mandamientos, a lo cual el joven respondió que los había guardado desde su juventud. Ante esta respuesta, el Señor Jesús puso el dedo en la llaga. Dijo al joven: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Por ser Dios, el Señor Jesús conocía a la perfección el corazón de este joven, y sabía que allí en su corazón reinaba el dios llamado dinero. Este joven era extremadamente rico. Mientras el dinero ocupe el trono en el corazón de una persona, Dios no puede ocupar el trono en el corazón de esa persona. Este era el problema de este joven rico, y no estaba dispuesto a quitar a este ídolo del trono de su corazón. Por eso es que cuando oyó las palabras del Señor Jesús, se puso muy triste y se alejó del Señor Jesús para siempre. No nos engañemos amable oyente, si el dinero y las posesiones son nuestro amo, entonces Cristo no es nuestro amo. Ciertamente que la salvación no resulta de renunciar al dinero y a los bienes materiales, pero de igual manera, ciertamente, una persona salva tiene un nuevo y diferente enfoque sobre el dinero y las posesiones. De manera que existe una poderosa y estrecha relación entre nuestra verdadera condición espiritual y la manera como manejamos el dinero y las posesiones. Por eso la Biblia habla tanto del dinero y las posesiones. Además, la manera como una persona concibe el dinero y las posesiones materiales refleja el carácter de esa persona. Eso es lo que podríamos concluir de al menos un par de incidentes que ocurrieron mientras el Señor Jesús estaba en la tierra. El primero se encuentra en Marcos 12:41-44. La Biblia dice: Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.
Interesante que el Señor Jesús se fijó con mucha atención en lo que el pueblo ponía en el arca de la ofrenda. Esto denota que para Dios, esto es importante. ¿Por qué? Porque la actitud del pueblo hacia el dinero y los bienes materiales está íntimamente relacionada a la calidad de su carácter. El Señor Jesús vio a muchos ricos que echaban mucho dinero en el arca. Si hubiera sido por nosotros, hubiéramos estado dispuestos a felicitar a estos ricos por dar tanto para la obra del Señor. Pero el Señor Jesús no los felicitó. ¿Por qué? Pues porque el Señor Jesús sabía que estos ricos estaban dando de lo que les sobra. Esto manifestaba el carácter torcido de estos ricos porque tenían amor al dinero y a las posesiones. El enfoque sobre el dinero y las posesiones era un indicador del carácter de estos ricos. Pero por otro lado, el Señor Jesús se fijó en una viuda pobre que lo único que tenía eran dos blancas, esto es casi nada, sin embargo, echó todo eso en el arca de las ofrendas. Si hubiera sido por nosotros, hubiéramos condenado a esta pobre viuda, diciendo algo como esto: Pero qué mujer tan insensible a su propia triste condición. Es tan pobre que tiene sólo dos blancas con lo que al menos podría comprar tal vez un pan para alimentarse y sin embargo lo da al Señor. ¡Cómo puede ser tan fanática! Pero el Señor Jesús no la condenó. ¿Por qué? Porque la acción de la viuda al dar todo lo que tenía para la obra del Señor manifestó que era una mujer íntegra. Su enfoque sobre el dinero indicó la calidad de su carácter. Otro caso impactante es el que aparece en Lucas 12:16-21. La Biblia dice: También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
No hay nada que impida pensar que el hombre de la parábola ganó su fortuna honestamente, trabajando a sol y sombra. Al mirar su abundante cosecha, el hombre pensó en construir graneros más grandes de modo que una vez que estén llenos con la cosecha, pueda sentarse a disfrutar de ellas. Si fuéramos nosotros, hubiéramos estado en total acuerdo con lo que este hombre estaba haciendo. Después de todo, había trabajado tanto, que merecía disfrutar del fruto de su trabajo. Pero Dios tenía una opinión enteramente diferente. Dios no pensó que este hombre era sabio, sino un necio. El hombre pensaba disfrutar de su riqueza almacenada, pero no sabía que esa misma noche iba a salir del mundo de los vivos e iba a entrar a una eternidad de tormento. La razón para esto era porque había hecho tesoros en la tierra y había descuidado hacer tesoros en el cielo. Es decir que el enfoque que este hombre tenía hacia el dinero y los bienes materiales indicaba la calidad de su carácter. Era un hombre que vivió para acumular riqueza pero la muerte le privó de disfrutar de ellas y le lanzó a una eternidad de tormento. Un hombre necio en toda la extensión de esta palabra. En esencia entonces, la actitud que tenemos hacia el dinero y las posesiones es como una ventana para mirar cómo es nuestro carácter. Quedan entonces perfectamente justificadas las abundantes referencias de la palabra de Dios al dinero y las posesiones materiales. Lo que pasa es que el dinero y las posesiones son importantes para Dios, porque el uso que hacemos de ello tiene un impacto no sólo en el mundo a este lado del cielo, sino también en el cielo mismo, en la eternidad. Así que, amable oyente, no es cuestión de que el dinero y los bienes materiales son míos y yo sé lo que hago con ellos y nadie ni siquiera Dios tiene que meterse en esto. No es así amable oyente. Si el dinero y los bienes materiales son importantes para Dios, deben ser también importantes para nosotros que somos sus hijos. Con la guía del Espíritu Santo estaremos examinando qué es lo que dice la Biblia en cuanto al dinero y las posesiones materiales en general. Espero que nos acompañe en el resto de estudios dentro de esta serie.