Él nació entre nosotros como nosotros en todos los sentidos, pero sin pecado. Como nosotros, cerca de nosotros, pariente nuestro. Y como resultado, tiene derecho a ser como nosotros para redimirnos. ¿crees que Él tiene los recursos para ser nuestro redentor? Absolutamente los tiene. Este es el que tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra para venir como un bebé. Este es el que vendrá con toda la autoridad sobre el pecado y la muerte sufriendo en la tumba. Este es el que vendrá y le dirá al viento y a las olas que estén quietas. El que vendrá y les dirá a los enfermos que se curen y los ciegos que vean, a los cojos que caminen y los demonios que huyan. Él les dirá a los muertos que se levanten. Sin duda, tiene los recursos para redimir. Él tiene los recursos correctos, Ahora, ¿crees que tiene Él la resolución? Él toma una cruz de madera no porque tenga que hacerlo, no porque esté obligado sino porque desea la obediencia al Padre más de lo que desea su propia vida.

Y Él no toma ni siquiera una cruz de madera. Él toma tu pecado y mi pecado y paga la herencia de dolor, maldad y sufrimiento debido a todos nosotros. Él toma la herencia de sufrimiento que todos nosotros merecemos, la trae sobre Sí mismo y Él soporta la ira de Dios en nuestro nombre. ¡Alabado sea el Señor! Él indudablemente tiene el derecho, los recursos y la resolución para redimirnos y solo Jesús ha pagado el precio de nuestra salvación. Él nos ha redimido.

1 de Pedro 1 versos del 18 al 19 dice: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. Efesios 1 versos 7 y 8 dice: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados, según las riquezas de su gracia que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,”

Ahora no te pierdas esto, esta no es una foto tuya, mía o la de una hermosa Ruth en el campo que solo atrapa la atención de Jesús y Él simplemente se siente atraído por nosotros. La realidad es que todo en nosotros repele a un santo Salvador. No hay nada en nosotros que atraiga a un Dios santo. Nos hemos vuelto contra Él. Le hemos dado la espalda. No queremos tener nada que ver con Él y sin embargo, Él nos persigue. Lo puedes apreciar aquí en Mateo capítulo 1, hay cuatro mujeres mencionadas en Mateo 1 y ninguna de ellas merece estar en la genealogía de Jesucristo.

Piénsalo. Arriba en Mateo capítulo 1, versículo 3 dice: “Judá engendró de Tamar a Fares”. Tamar cometió incesto con su suegro en la línea de Jesús. Luego llegas al versículo 5: “Salmón engendró de Rahab a Booz.” Rahab la prostituta gentil. “Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí”. Rut la gentil Moabita. Luego te bajas a la mitad del versículo 6. “Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.” El adúltero, el que cometió adulterio con el Rey David.  ¿Qué se supone que están haciendo estas cuatro mujeres en la línea genealógica que nos conduce al Hijo de Dios?

Amigos y amigas, están ahí por la misma razón por la que ustedes y yo nos encontramos hoy aquí, no porque ellos o nosotros nos lo hayamos ganado. No porque ellos o nosotros hayamos hecho algo para merecerlo. Estamos allí solo por la gracia de un Cristo que vino a salvar al peor de los pecadores. Y vino a quitar nuestros pecados más sucios, más despreciables, más no merecedores no podemos ser. Así es como entramos en esta línea. Por la gracia de Cristo estábamos en el campo que no merecía atención de Él y Él nos persiguió, Él nos protegió, Él proveyó para nosotros y Él ha cambiado nuestro estado. Ya no somos esclavos y extraños. Somos hijos e hijas del Dios viviente. Solo Jesús es capaz de hacer esto. Nadie más en toda la historia puede proporcionar ese tipo de redención. Él tiene: el derecho, los recursos y la resolución.

Solo Jesús puede pagar el precio de nuestra salvación y solo Jesús puede garantizar la promesa de nuestra restauración. Solo Él puede garantizar la promesa de nuestra restauración. Ahora, vimos al final de Rut esta imagen de Noemí pasando de la amargura a la bendición. Y hemos visto a las mujeres orar por Rut, Booz, Noemí y Obed pidiendo por su nombre y que su línea le traiga fama a Belén. Y da la casualidad que en el siguiente capítulo de Mateo capítulo 2, sucede que el Imperio Romano declara un censo así que todos regresan a su ciudad natal y sucede que José y su prometida, María, regresan a su ciudad natal, porque él es de la familia y el clan de Booz que está en Belén y eso sucede aquí en Mateo capítulo 2. Rut el capítulo 1 comenzó como una tierra de hambre y juicio contra el pueblo de Dios ahora se convierte en la tierra de bendición que trae al hijo de Dios a la tierra.

Aquí está el trato, no te pierdas esto, cuando Dios escribe el último capítulo de tu historia, siempre termina bien. Esto es para el pueblo de Dios que confía en Él cuando Dios escribe el último capítulo de tu historia y será muy, muy bueno. Jesús lo garantiza.

Mira, si no confías en Dios y continúas en el pecado, entonces nunca veras la restauración de Dios en tu vida. Así que, hoy te invito a que confíes plenamente en Dios, confía en Cristo como tu redentor y solo Él puede garantizar la promesa de tu restauración.

Entonces, ¿cómo se relaciona esto con nosotros? ¿Cómo se superponen nuestras historias con la historia de Rut y Booz en la historia de la redención? Aquí es donde nos damos cuenta que este mismo Dios que está trabajando en la vida de Rut, de Booz y de Noemí; ese mismo Dios está obrando en tu vida hoy. Dios está trabajando en tu vida, trayendo esta historia personalmente a ti. Entonces, ¿dónde encajamos en esta imagen?, ¿cómo puedes alejarte de esta imagen sabiendo lo que Dios hace en tu vida? Dos verdades. Uno, Dios está comprometido a proveer soberanamente a su pueblo. En Rut capítulo 1 vemos que Él es el todopoderoso y soberano, sobre todo.  Rut es una historia de fracaso, tras fracaso y Dios es soberano sobre todos ellos. Cada detalle está bajo la soberanía de Dios. No sucede nada en el Libro de Rut que esté fuera de su control y en el punto al final del Libro de Rut, el autor nos lleva a este cuadro mucho más amplio sobre el Rey David, porque Dios estaba haciendo algo aun mayor que Rut, Noemi, y Booz. Él estaba proveyendo soberanamente, a todo su pueblo, un rey que los dirigiría y señalaría a sí mismo. Eso es lo que Dios está haciendo proveyendo soberanamente a su pueblo y la implicación de eso para nosotros es grandioso. Esto significa que podemos confiar en Él aún en las peores circunstancias. Podemos confiar en Él en los peores momentos incluso cuando no comprendemos, en ocasiones tu vida puede parecer como el final del capítulo 1 de Rut, como si hubiera poca o ninguna esperanza en el horizonte, pero recuerda que en cada fracaso que enfrentamos, Dios está obrando por el bien de su pueblo. Incluso en nuestro dolor Dios está obrando para nuestro bien.

Tal vez te estés preguntando, ¿y qué pasa con el pecado que tengo? Esta es la belleza del Evangelio. Es el pecado lo que inicia este cuadro completo en Rut capítulo 1, dejando la tierra de la promesa, entra en la tierra del compromiso y Dios usa el pecado de Elimelec para tener esta imagen de salvación en su pueblo. Aquí está la realidad es por Cristo, y solo es posible por causa de Cristo. Pero a causa del pecado, tu pasado no disipa la esperanza de tu futuro porque Él redime el pecado. Y luego, en el sufrimiento, en momentos que parecen injustificados y piensas: “no tiene sentido, por qué está sucediendo esto, no hice nada para causar esto”. Cuando atravesamos sufrimientos como este, podemos estar seguros que, en medio de eso, Dios está conspirando en nuestro dolor incluso para nuestro bien.

Anoche recibí la bendición de ir a una celebración de dos amigos que hace unos 30 años caminaron hacia la oscuridad más imprevista e inimaginable en la que podrían haber pensado. Uno de ellos es un esposo extraordinario que vio a su esposa fallecer con cáncer. La otra es una esposa, que vio a su esposo ser asesinado trágicamente en un accidente automovilístico. Y anoche tuve el privilegio increíble de reunirme con ellos y celebrar 25 años de matrimonio. ¿Quién podría haber imaginado hace unos 30 años la alegría que se celebraría y experimentaría en esa habitación? Ahora, obviamente, el camino no es fácil y obviamente sabemos que el camino por el que Dios nos conduce no siempre es fácil y no siempre es recto, pero los amigos y amigas siempre nos están apoyando.

Ahora, no puedo prometer que historias como esta van a tener un final feliz en este mundo, pero puedo garantizar esto, basado en la autoridad de Jesucristo; puedo garantizar que este mundo no es nuestro hogar y vendrá un día en que Dios mismo limpiará cada lágrima de tus ojos. Y ya no habrá más duelo, ni más llanto, ni más dolor porque lo viejo se habrá ido y lo nuevo se convertirá y tú y yo estaremos con Él. Esto es lo que Job gritó en Job 19. Sé que mi redentor vive y al final Él se parará sobre la tierra. Cuando mi piel haya sido destruida, lo veré. Yo mismo lo veré. Yo y ningún otro lo veremos. Oh, cómo mi corazón lo anhela dentro de mí. Esta es la confianza que podemos tener. Dios está comprometido a proveer soberanamente a su pueblo. Podemos confiar en Él en la peor de las circunstancias. Porque sabemos cómo pueblo de Dios que lo mejor está por venir. Este es el Evangelio. Dios está soberanamente comprometido a proveer a su pueblo y no solo eso, el objetivo del Libro de Rut, va un paso más allá.

Una segunda verdad: Dios está comprometido no solo con proveer soberanamente a su pueblo, sino también con buscar a todos los pueblos. Y esto es parte del punto del Libro de Rut que no podemos perdernos. Rut capítulo 4, como esta mujer moabita es injertada en la familia de Dios, es el cumplimiento de la promesa a Abraham en Génesis capítulo 12 versículos del 1 al 3. ¿Dios bendecirá a su pueblo para que su bendición se extienda a quién? Para todos los pueblos de la tierra. Y la imagen en Rut es Dios dando la bienvenida a extranjeros.

Es la misma imagen que vemos en otros puntos en el Antiguo Testamento; un Dios que está buscando radicalmente a todos los pueblos para tener una relación con Él que no está determinada por el patrimonio étnico externo, sino por la condición interna del corazón. Este compromiso que vemos en Rut al principio de ese libro la traen al pueblo de Israel. Y esta es la realidad para cada individuo, cada hombre, cada mujer, cada estudiante, cada niño, el Dios del universo es un Dios que persigue y desea tu redención. Él desea cubrir tu pecado, así que, si nunca has abierto tu corazón al Dios de amor y Él te ha traído soberanamente a este punto, te insto a que abras tu corazón a Él.

Confía en Él. Aléjate de tus pecados y confía en el único que tiene los recursos correctos y decide rescatarte y deja que tu historia se una en esta gran historia de la redención. Y luego cuando eso suceda, quienes han sido redimidos irán a los marginados, necesitados y a los que sufren, a los sucios, a los despreciados y a los indefensos para hablarles de esta hermosa verdad. Ve a ellos. Tenemos una hermosa verdad sobre la redención y hay personas en todo el mundo que no lo saben, así que, acércate a ellos y cuéntales esto.

Ahora, antes de terminar quiero invitarte a que hagas esta pequeña oración, cierra tus ojos, ahí donde tu estés y ábrele tu corazón al Señor y dile:

Señor, reconozco que he llegado hasta este momento únicamente por tu infinita misericordia. Hoy Señor acepto tu invitación, y reconozco mi necesidad de ti hoy te pido amado Dios que seas tú quien escriba la historia de amor en mi corazón. Cubre mis pecados porque este no es un juego religioso y necesito de ti para vivir una vida entregada por completo a ti y a tu obra. Cubre mis faltas porque esta es una realidad que afecta a toda la eternidad. Te agradezco Señor por es maravillosa verdad de la redención en mi vida. Simplemente gracias eterno Dios por lo que has hecho y lo que me enseñas día tras día. Amén.