Cordiales saludos amable oyente. Doy gracias al Señor por el privilegio de compartir estos momentos con usted. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Nuestro tema de estudio es la Epístola de Pablo a Filemón, en la serie titulada: Amor Cristiano en Acción. Este es nuestro último estudio dentro de esta serie. Es la despedida de la Epístola de Pablo a Filemón.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en la Epístola de Pablo a Filemón, versículo 22. Lo último que tratamos en el estudio bíblico anterior fue un amable y respetuoso pedido de Pablo a Filemón, en el sentido que obedezca lo que le ha rogado por medio de la carta. Filemón 21 dice: Te he escrito confiando en tu obediencia,  sabiendo que harás aun más de lo que te digo.
Pablo tenía suficientes razones para confiar que Filemón iba a obedecer lo que le solicitó en la carta. Lo que Pablo solicitó es básicamente que Filemón reciba a su esclavo Onésimo, quien le robó y huyó a Roma, en donde recibió a Cristo como su Salvador, por medio del ministerio de Pablo. Onésimo llegó a ser un fiel hermano en la fe, manifestando por medio de su conducta que realmente su vida había dado un giro de 180 grados. No debe haber sido sencillo para Filemón recibir a Onésimo después de todo lo que le hizo, y por eso fue necesario que Pablo interceda a favor de Onésimo. Antes de despedirse, Pablo expresa a Filemón su confianza en que Filemón va a obedecer lo que le ha pedido. Una de las pruebas de la madurez cristiana es justamente la obediencia primeramente a lo que dice la Palabra de Dios, y después a lo que determinen los ancianos o pastores o líderes en la iglesia local, siempre y cuando lo que determinen no viole ningún principio bíblico. Note lo que dice Hebreos 13:17. Obedeced a vuestros pastores,  y sujetaos a ellos;  porque ellos velan por vuestras almas,  como quienes han de dar cuenta;  para que lo hagan con alegría,  y no quejándose,  porque esto no os es provechoso.
El amor cristiano de Filemón debía manifestarse en obediencia a lo que Pablo le estaba pidiendo. Si usted, amable oyente, ama a Dios, ama a su Palabra y ama a los líderes que Dios ha puesto en la iglesia, debe obedecerlos. El Señor Jesús lo dijo, según Juan 14:15. Si me amáis,  guardad mis mandamientos.
Obediencia sin amor es legalismo, amor sin obediencia es hipocresía. Pero note que parece que Pablo esperaba algo más que obediencia de parte de su colaborador Filemón, porque dice: Sabiendo que harás aun más de lo que te digo. Esto es otra manifestación del amor cristiano. Es amor cristiano en acción. Está bien obedecer lo que determinen nuestros líderes espirituales, siempre y cuando no viole lo que dice Dios en su Palabra, pero es mejor hacer aun más de lo nos pidan. El Señor Jesús enseñó que inclusive si un incrédulo nos pide algo legítimo, debemos hacer más que simplemente obedecer. Mateo 5:41 dice: y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla,  vé con él dos.
Es en este punto que Pablo comienza a cerrar su carta a Filemón. Lo primero que hace es pedir que Filemón le prepare alojamiento. Filemón 22 dice: Prepárame también alojamiento;  porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido.
Pablo estaba en prisión por la causa de Cristo en Roma, pero sabía que había muchos, que en lugares muy distantes, estaban orando por él para que sea liberado de su prisión. Pablo sabía que Filemón, y tal vez la iglesia que se reunía en su casa, estaba orando por la liberación su liberación. Pablo no tenía duda de que en el tiempo de Dios, Dios mismo le iba a responder positivamente a este pedido de oración. Esta es la razón por la cual, aprovechando la carta que escribió a Filemón en cuanto a recibir a Onésimo, le instruye a preparar alojamiento en Colosas, porque esperaba que como resultado de las oraciones de Filemón, iba a ser liberado, e ir a Colosas para visitar personalmente a Filemón. El amor cristiano en acción debe manifestarse en hospitalidad para los hermanos. Note lo que dice Hebreos 13:1-2: Permanezca el amor fraternal.
Heb 13:2  No os olvidéis de la hospitalidad,  porque por ella algunos,  sin saberlo,  hospedaron ángeles.
Un genuino creyente tiene la disposición de abrir las puertas de su corazón y las puertas de su casa a los creyentes. Después de pedir a Filemón que le prepare alojamiento, Pablo expresa saludos a Filemón de parte de los colaboradores que conocían a Filemón y estaban junto a Pablo en Roma. Filemón 23-24 dice: Te saludan Epafras,  mi compañero de prisiones por Cristo Jesús,
Phm 1:24  Marcos,  Aristarco,  Demas y Lucas,  mis colaboradores.
Pablo jamás realizó su ministerio solo. Siempre se rodeó de colabores a quienes podía capacitarles para luego delegarles responsabilidades en el ministerio. Aquí lo tenemos citando a cinco personas que estaban junto a él cuando escribió la carta a Filemón, sin mencionar a Timoteo, a quien lo citó al inicio de la carta. En primer lugar cita a Epafras, a quien califica como su compañero de prisiones por Cristo Jesús. Epafras era natural de Colosas y su nombre aparece dos veces en el libro de Colosenses. En Colosenses 1:7 aparece como un consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para los Colosenses. Pero donde más se nota la calidad de vida de este hombre es en Colosenses 4:12. Note lo que dice: Os saluda Epafras,  el cual es uno de vosotros,  siervo de Cristo,  siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones,  para que estéis firmes,  perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.
Epafras era un guerrero de oración. Dice Pablo que Epafras siempre rogaba encarecidamente por los Colosenses en sus oraciones. La frase “rogando encarecidamente” es la traducción de una sola palabra en el idioma en que se escribió el Nuevo Testamento, la palabra “agonízomai”, relacionada con el verbo agonizar. Epafras literalmente agonizaba orando por los Colosenses. Qué ejemplo de una vida de oración. Con razón que el nombre de Epafras es el primero que viene a la mente de Pablo cuando envía saludos a Filemón. En segundo lugar, Pablo cita a Marcos. La historia de este hombre es muy interesante. Marcos era natural de Jerusalén. La primera vez que aparece es en Hechos 12:12 donde simplemente se conoce que era hijo de una mujer llamada María. Después aparece en Hechos 12:25 acompañando a Bernabé y Saulo en su regreso de Jerusalén a Antioquía. Luego aparece en Hechos 13:5 ayudando a Bernabé y Saulo en el primer viaje misionero. Después tuvo un gran tropiezo, porque abandonó a Bernabé y Saulo en Perge de Panfilia y se volvió a Jerusalén, según Hechos 13:13. Tiempo después, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor para ver como están. Y Bernabé quería que llevasen a Marcos, pero Pablo no estaba de acuerdo por el tropiezo que tuvo Marcos cuando les abandonó en Panfilia. Pablo y Bernabé no pudieron ponerse de acuerdo en cuanto a esto y se dividieron. Pablo tomó a Silas y se fue a Siria y Bernabé tomó a Marcos y se fue a Chipre. Pero Pablo no guardó para siempre su indisposición contra Marcos sino que le perdonó, y es así como cuando Pablo estuvo en prisión en Roma, Marcos llegó a ser uno de sus colaboradores y por eso fue incluido en la lista de los que enviaban saludos a Filemón. Pablo ayudó a levantarse de su tropiezo a Marcos. En tercer Lugar, Pablo cita a Aristarco. Era un varón macedonio. La primera vez que aparece es en Hechos 19:29 cuando fue arrestado juntamente con Gayo en el alboroto en Efeso. Una vez libre, acompañó a Pablo en todo momento, inclusive en el viaje por mar que Pablo hizo a Roma en calidad de prisionero, y durante el tiempo que Pablo estuvo preso en Roma. Quien puede dudar de la fidelidad de este hermano en la fe. En cuarto lugar, Pablo cita a Demas. La primera vez que aparece es en la carta de Pablo a los Colosenses. La segunda vez que aparece es en la carta de Pablo a Filemón. Aquí aparece como un colaborador de Pablo, pero la tercera vez que aparece es como un desertor. 2 Timoteo 4:10 dice: porque Demas me ha desamparado,  amando este mundo,  y se ha ido a Tesalónica.  Crescente fue a Galacia,  y Tito a Dalmacia.
Demas comenzó bien, pero terminó mal. Lo importante no es como se comienza sino como se termina. En quinto lugar, Pablo cita a Lucas. En Colosenses 4:14 Pablo se refiere a él como el médico amado. Todos estos conocían a Filemón y le enviaron sus saludos. Pablo termina su carta con un precioso saludo de despedida a Filemón. Filemón 25 dice: La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu.  Amén.
Qué hermoso saludo de despedida. La gracia de nuestro Señor Jesucristo es todo lo que necesita nuestro espíritu. Las cosas materiales no pueden satisfacer lo que nuestro espíritu necesita. Sólo la gracia de nuestro Señor Jesucristo es suficiente. Pablo termina con esa palabra tan llena de significado para los que somos creyentes. Amén. Así sea. Que Dios en su gracia añada sus bendiciones a todo lo que hemos aprendido de esta Epístola de Pablo a Filemón.

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