Saludos cordiales amigos oyentes. Es motivo de gran gozo compartir con Uds. estos momentos. Bienvenidos al estudio bíblico del día de hoy en la epístola de Judas. En lo que hemos analizado ya de esta carta. Judas nos ha advertido acerca de la presencia, de la apostasía, luego nos ha hecho una descripción de los apóstatas y finalmente a través de tres ejemplos muy conocidos para todo judío, nos ha mostrado que Dios juzga severamente la apostasía. Prosiguiendo con su tema, Judas nos va a habla acerca de la conducta de los apóstatas. El Señor Jesucristo dijo en Mateo 7:15-16 «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?» Los apóstatas están en medio de la comunidad de creyentes, hablando como creyentes, vistiendo como creyentes y externamente actuando como creyentes. Son lobos rapaces vestidos de mansas ovejas. Los apóstatas no llevan un letrero colgado a su cuello diciendo: soy apóstata. No, están muy bien camuflados baja su disfraz de falsa piedad. Cómo identificarlos es la gran pregunta. El Señor Jesucristo dice: Miren sus frutos, o miren su estilo de vida, o miren su conducta. La conducta de los apóstatas los delata como tales. Es muy importante por tanto saber cuál es la conducta de los apóstatas, y esto será justamente el tema de nuestro estudio bíblico de hoy.

Abra su Biblia en la epístola de Judas versículos 8 a 10. En este corto pasaje podemos encontrar la contumacia de los apóstatas y la conducta de los apóstatas. En relación a la contumacia de los apóstatas, Judas 8 en su primera parte dice «No obstante, de la misma manera también estos soñadores» Detengámonos aquí. El no obstante con el cual comienza esta frase nos mueve a observar qué es lo último que ha escrito el autor de la carta. En el versículo 7 notamos que Judas trajo como ejemplo de cuan severamente trata Dios a la apostasía, el caso de Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas que sufrieron el castigo del fuego eterno a causa de su depravación moral. Sin embargo de ello, sabiendo como Dios castigó a los apóstatas del pasado, los apóstatas del presente desechan esta evidencia histórica y persisten en su apostasía. Esto es contumacia en grado extremo. Por esto Judas los llama soñadores. Este calificativo no sugiere que los apóstatas reciben revelaciones de Dios en sueños, tampoco sugiere que se la pasan durmiendo. La versión popular comunica un poco mejor la idea cuando afirma que los apóstatas están viviendo en sueños. El significado de esto es que los apóstatas trasladan a la realidad sus sueños fantasiosos de descomposición moral. Acorde con esto, demuestran una conducta que comprende básicamente tres características. La primera característica, Judas 8 dice que mancillan la carne. Una traducción literal es que manchan su carne. La versión popular la traduce corno que contaminan el cuerpo. Esta expresión hace referencia a todo tipo de desorden en el área de la sexualidad. 2ª Pedro 2 complementa la idea cuando en el versículo 2 dice que los apóstatas seguirán sus disoluciones, en el versículo 10 dice que siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia. En el versículo 18 dice que hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne. Queda claro entonces que la descomposición en el área sexual es típica de los apóstatas. Debemos tener mucho cuidado amigos oyentes cuando escuchamos a maestros o predicadores que bajo el pretexto de que tenemos libertad en Cristo podemos dar rienda suelta a las pasiones de la carne. La mayoría de los apóstatas manifiestan una debilidad en el área sexual, les es difícil mantenerse puros, y esto debe ser así, porque la única manera de refrenar las pasiones de la carne es por medio de la obra del Espíritu Santo y los apóstatas no tienen al Espíritu, según Judas 19. Si Ud. lee las biografías de la mayoría de los fundadores de las sectas falsas, encontrará como denominador común, la inmoralidad sexual camuflado bajo un manto de piedad. Uno de ellos estaba plenamente convencido que la poligamia agrada a Dios y se sacrificaba, entre comillas, cometiéndola con avidez. Esta acción es lo que lo delata como apóstata. Dios, amigos oyentes, demanda santidad en todos los aspectos de la vida a sus seguidores. 1ª Pedro 1:16 dice «Sed santos, porque yo soy santo» Vivir en inmoralidad contradice este principio y es la marca de los apóstatas. La segunda característica de la conducta de los apóstatas, según Judas 8 es que rechazan la autoridad. Esta característica de los apóstatas tiene una doble connotación, por un lado significa que desconocen la autoridad del Señor Jesucristo, y por otro lado significa que conspiran contra cualquier autoridad establecida. Esto explica por qué una persona puede ser religiosa y a la vez involucrarse en movimientos subversivos tendientes a derrocar las autoridades civiles. Esto también explica por qué una persona puede ser religiosa y a la vez luchar para derrocar a los pastores de las iglesias. Las autoridades en cualquier esfera del convivir humano han sido establecidas por el Señor y se espera, sumisión y obediencia a estas autoridades por parte de los verdaderos creyentes. Romanos 13:1 dice «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» Los apóstatas no quieren saber nada con este principio divinamente establecido y arremeten con fiereza en contra de cualquier autoridad. Mucho cuidado amigos oyentes con rebelarse en contra de las autoridades. Al hacerlo estamos rebelándonos contra Dios quien con algún propósito que va más allá de nuestro entendimiento ha puesto a personas no siempre honestas y bien intencionadas en posiciones de eminencia. Un joven creyente se acercó y me dijo: ¿Pero acaso no ves como el presidente castiga al pueblo con impuestos excesivos? Tengo derecho a rebelarme contra él. Tomando este texto en Romanos le mostré que la voluntad de Dios para el creyente es que se someta a la autoridad, no importa si es buena o mala. La única ocasión cuando un creyente no debe someterse a una autoridad es cuando esa autoridad demanda algo expresamente prohibido para el creyente en la Biblia. La tercera característica de la conducta de los apóstatas, según Judas 9 es que blasfeman de las potestades superiores. Esto significa que sea en palabra o en estilo de vida, los apóstatas hablan mal de Cristo, niegan su deidad, su nacimiento virginal, sus milagros, su muerte expiatoria, su resurrección y su segunda venida. Judas toma un ejemplo de la historia de Israel para ilustrar lo absurdo de este proceder de los apóstatas. Judas 9 dice «Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda» A pesar de ocupar el puesto más alto entre los ángeles, Miguel, un arcángel, no condenó con insultos a Satanás cuando contendía con él por el cuerpo de Moisés, sino que dejó que sea el Señor quien juzgue y condene. Si Miguel no habló mal contra una potestad superior, por más mala que sea, cuanto menos nosotros. Jamás debemos blasfemar contra las autoridades civiles o los líderes de la Iglesia y sobre todo contra Dios mismo. Incidentalmente, este es el único lugar en la Biblia donde se habla de una disputa entre Miguel y Satanás por el cuerpo de Moisés. Según el relato de la muerte de Moisés, en Deuteronomio 34, Jehová enterró a Moisés en algún lugar que nadie sabe. Parece que Satanás trataba de tomar el cadáver de Moisés, seguramente con el ánimo de embalsamarlo y ponerlo en algún lugar donde sea venerado por los judíos. Satanás es astuto para inducir la idolatría. Imagine lo que hubiera conseguido si lo lograba. Los restos de Moisés serian la reliquia número uno en veneración. Todas las capillas donde se veneran restos de hombres que han muerto hubieran quedado opacadas ante la magnificencia de la capilla donde están los restos de Moisés. Dios por medio de Miguel no lo permitió, dejando un precedente de lo absurdo que es venerar restos de personas que han fallecido. Judas prosigue señalando que aun así, los apóstatas persisten en condenar con insultos a las potestades superiores. Judas 10 dice «Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales» Los apóstatas hablan mal de lo que ni siquiera entienden, pero lo curioso es que las cosas que si entienden no las practican, sino que haciendo caso omiso de ellas se entregan a vicios irracionales que resultan en su propia destrucción. ¿Cómo reconocer a un apóstata? Por sus frutos. Su contumacia queda en manifiesto cuando viven soñando su maldad, su conducta queda en manifiesto cuando mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman contra las autoridades superiores. Que el Señor nos ayude a identificarlos y confrontarlos.

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