Saludos cordiales amigo oyente. Es un privilegio compartir con Ud. este tiempo de estudio bíblico sobre los eventos futuros. Que bueno es saber que Dios no nos ha privado de saber con certeza lo que depara el futuro, porque el conocimiento de las cosas futuras es una necesidad básica en todo ser humano.

Los astrólogos, adivinos, quirománticos, necrománticos, etc. se las han ingeniado para sacar provecho de esta necesidad básica del hombre y han acumulado apreciables fortunas con sus horóscopos, sus cartas tarot, sus lecturas de las líneas de las manos, sus consultas a los muertos, etc. Todas estas prácticas son condenadas en la palabra de Dios, porque los que somos hijos de Dios tenemos a nuestra disposición la fuente más exacta y confiable de lo que traerá el futuro. La Biblia. De la Biblia hemos extraído lo que hemos expuesto en esta serie de estudios bíblicos.

La Biblia nos habla de que un día, quizá muy pronto, la iglesia va a ser arrebatada. Nos habla también de que cuando la iglesia esté en el cielo con Dios tendrá lugar el tribunal de Cristo y las Bodas del Cordero, mientras que aquí en la tierra estará desenvolviéndose el drama trágico llamado tribulación. La Biblia además nos muestra que al final de la tribulación vendrá a la tierra el Señor Jesucristo por segunda vez y eso marcará el inicio de varios juicios.

Primero, contra el Anticristo y el falso profeta, quienes serán apresados y lanzados vivos dentro del lago de fuego que arde con azufre, luego contra los ejércitos reunidos en Armagedón para guerrear contra el Señor, quienes serán exterminados con la espada que sale de la boca del Rey de reyes y Señor de señores. Simultáneamente, será juzgada Babilonia eclesiástica, que es el símbolo del cristianismo apóstata que florecerá durante la tribulación. Inmediatamente después será juzgada Babilonia política, que es el símbolo del poder mundial gentil liderado por el Anticristo. Todo esto lo hemos cubierto en detalle en los estudios bíblicos anteriores. Hoy continuaremos tratando el asunto de los juicios con ocasión de la segunda venida de Cristo, y para ello estará con nosotros, David Logacho.

Otro de los juicios que tendrá lugar con ocasión de la segunda venida de Cristo es lo que se llama el juicio a la nación de Israel.

Este juicio fue profetizado en el Antiguo Testamento en pasajes como Ezequiel 20:33-38 donde dice: “Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros; y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado; y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara. Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigare con vosotros, dice Jehová el Señor. Os haré pasar bajo la vara y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová”

Bueno, aquí tenemos a Dios, anunciando que un día va a reinar sobre su pueblo con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado. Pero como paso previo, Dios ha anunciado que habrá un juicio a su pueblo. Para ello, él sacará a cada israelita de cualquier lugar que esté, usando todo el poder que él tiene y lo traerá a un lugar desierto donde se desarrollará el juicio. Allí Dios actuará como un pastor que examina su rebaño.

A eso se refiere cuando dice que los hará pasar bajo la vara. Los que están aprobados entrarán a gozar los beneficios de su pacto y los que no estén aprobados, o los rebeldes, los que se rebelaron contra él serán cortados de la tierra. Interesante que este juicio va a ser llevado a cabo por Jesucristo en su segunda venida.

Jesucristo es el Jehová que con mano fuerte y brazo extendido y enojo derramado recogerá a todos los israelitas de donde estén esparcidos y los traerá a ese lugar desierto para entrar en juicio con ellos. El es el Juez del juicio. El es quien hará entrar a su reino a los israelitas aprobados y quien cortará de la tierra a los israelitas rebeldes.

Note amigo oyente que este juicio es exclusivamente para los israelitas que estén vivos al final de la tribulación. Por eso se llama el juicio a la nación de Israel. Los gentiles que están vivos al final de la tribulación, también serán juzgados, pero de ellos nos ocuparemos en nuestro próximo estudio bíblico.

Así que, el juicio a la nación de Israel fue profetizado en el Antiguo Testamento, pero además, fue ilustrado en el Nuevo Testamento. La ilustración de este juicio fue dada por el Señor Jesucristo por medio de dos parábolas que aparecen en Mateo 25. La primera es de las diez vírgenes que tomando sus lámparas salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, no estaban preparadas para recibir al esposo, porque descuidaron tomar aceite para sus lámparas. Las prudentes en cambio estaban preparadas para recibir al esposo porque hablan tomado aceite para sus lámparas. Cuando llegó el esposo, las vírgenes prudentes entraron a las bodas pero las vírgenes insensatas se quedaron afuera. El aceite es símbolo del Espíritu Santo. Las vírgenes prudentes representan a los israelitas creyentes, en quienes mora el Espíritu Santo. Estos israelitas entrarán al lugar de bendición. Las vírgenes insensatas representan a los israelitas incrédulos en quienes no mora el Espíritu Santo. Por su incredulidad estarán impedidos de entrar al lugar de bendición.

La segunda es del hombre que yéndose lejos llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que habla recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que habla recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que habla recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Los dos primeros siervos fueron aprobados y entraron al lugar de bendición, pero el tercer siervo, por su negligencia, quedó impedido de entrar al lugar de bendición. Su condenación quedó perennizada con estas palabras. Al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Los siervos fieles representan a los israelitas creyentes al final de la tribulación. Lo que Dios premia es la fidelidad, no la cantidad de cosas que hacemos para él. Aunque uno entregó diez talentos y el otro solamente cuatro, ambos recibieron la misma recompensa, la entrada al lugar de bendición. El siervo infiel representa a los israelitas incrédulos al final de la tribulación, quienes habrán desperdiciado su oportunidad de ser salvos y por tanto su condenación es segura y merecida.

De modo que, amigo oyente, el juicio a la nación de Israel, fue profetizado en el Antiguo Testamento e ilustrado en el Nuevo Testamento. Será ejecutado en el futuro una vez que retorne por segunda vez a la tierra el Rey de reyes y el Señor de señores, Jesucristo. Los, israelitas aprobados pasarán a ser los súbditos del rey en su reino milenial.

A manera de conclusión, amigo oyente, hemos visto que para entrar al lugar de bendición con Dios, no importa si estamos hablando de judíos o gentiles, se requiere estar en paz con él. Así ha sido desde siempre. ¿Está Ud. en paz con Dios, amigo oyente? Si Ud. ha recibido a Cristo como su Salvador personal, entonces todos sus pecados han sido perdonados y Ud. está en paz con Dios, pero si hasta ahora Ud. ha rehusado recibir a Cristo como Salvador, Ud. es enemigo de Dios a causa de su pecado. Si Ud. muriera en estas condiciones o si la segunda venida de Cristo le sorprendiera en esas condiciones, Ud. seria cortado de la tierra para recibir la retribución que por ser pecador merece. Para que exponerse a tan grave peligro. Opte por lo seguro. Hoy mismo reciba a Cristo como su