No tiene nada de malo aferrarse a la compañía de un líder espiritual, Barac era un hombre de guerra pero no quería ir sin la cobertura espiritual de Debora. Es bueno pedir el acompañamiento de aquellos que nos pueden guiar y aconsejar en las cosas importantes de nuestras vidas.

No es cobardía sino coherencia en dar pasos con temor ante las dificultades que tenemos por delante. Puedes ir con alguien que te ayude a conseguir el consejo de Dios. El orgullo y la falsa idea de que te sientes independiente y suficiente son las trampas mortales en esta lucha contra la carne, por eso debemos pedir ayuda espiritual a aquellos que puedan brindarnos. Ahora toma un café con Dios y habla de esto con Él, pero más tarde llama a un líder tuyo e invítale otra taza.

¿Quién te acompaña? ¿Estás acompañando a alguien?

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