Saludos cordiales. Que gozo poder compartir este tiempo con Ud. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. Uno de mis textos bíblicos favoritos se encuentra en Jeremías 10:23. Dice así «Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos» Estas son las palabras de un hombre que estaba consciente de la grandeza y soberanía de Dios y de la pequeñez y fragilidad de su propio ser. Ciertamente que el hombre puede decidir hacer esto o aquello, pero debe saber que sobre su voluntad está la voluntad soberana de Dios. El puede cambiar los planes del hombre cuando él quiera y como él quiera. El hombre propone y Dios dispone afirma el popular dicho. Proverbios 16:1 dice «Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua» Quien tiene la última palabra para todo lo que hacemos es Dios. Traigo esto a colación, porque en la carta de Judas, que es el libro que estamos estudiando, encontramos este principio en funcionamiento. Judas deseó escribir sobre cierto asunto, pero Dios le guió a escribir sobre un asunto diferente. Judas propone, pero Dios dispone. Veamos pues como operó este principio.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en la epístola de Judas, versículo 3. La Biblia dice:»Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos» En este texto tenemos el deseo de Judas y el deseo de Dios por medio del Espíritu Santo. Judas se dirige a los creyentes llamándolos amados, un título por demás sugestivo. Los creyentes verdaderos en cualquier lugar del mundo y en cualquier época de la humanidad son el objeto del amor de Dios y el objeto del amor de Judas. ¿Qué hermoso es sentirse amado de los que nos rodean, verdad? Más hermoso aun es sentirse amado de Dios en persona y de alguien de tanta valía como Judas. Ud y yo que hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador somos loa amados. Es a nosotros a quienes se dirige Judas para en primer lugar darnos a conocer su deseo. ¿Cuál fue su deseo? El texto dice: Por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación. Judas tenía un profundo deseo, una gran solicitud, por escribir a los amados acerca del bien más precioso que puede tener un hombre en este mundo, la salvación. Hay tanto que decir sobre ella, tanto que admirar de ella, que Judas decidió escribir sobre lo que era la pasión de su alma, la salvación. Este fue el deseo de Judas, y casi podemos verlo tomando su pluma para plasmar en el papel pensamientos hermosos sobre nuestra común salvación. Pero recuerde que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos. El hombre propone, pero Dios dispone. No había nada de malo en explorar las riquezas de la salvación por parte de Judas, pero Dios tenía otros planes para él. Consideremos por tanto el deseo de Dios por medio del Espíritu Santo. Judas 3 continúa diciendo: «me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos» Lo que esta diciendo Judas es algo como lo siguiente: Mientras estaba por escribirles con solicitud acerca de nuestra común salvación, me he visto forzado por el Espíritu Santo a dejar ese fascinante tema a un lado, para en lugar de ello escribirles acerca de algo extremadamente importante. Judas se propuso una cosa, pero Dios dispuso otra cosa. Dios es soberano. Judas fue tan sensible a la guía del Espíritu, que rápidamente abandonó su propio proyecto para seguir el del Espíritu. No nos especifica cómo es que el Espíritu Santo le guió a cambiar sus planes, pero es muy posible que Judas se haya enterado de la creciente influencia de los falsos maestros apóstatas entre las nacientes iglesias cristianas. Corno un pastor celoso por su rebaño, Judas debe haber sentido una fuerte necesidad de reaccionar ante este hecho. Todo el instinto pastoral de Judas debe haberse puesto en alerta para proteger el rebaño cristiano del peligro inminente. Por esto, entonces, se propuso prepararlos para la batalla espiritual, equipándolos para que puedan discernir lo verdadero de lo falso con el fin de que permanezcan firmes contra aquellos que voluntariamente han decidido apartarse de la verdad. Judas hace por tanto una exhortación. El contenido de la exhortación es que los creyentes debemos contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Existen varios elementos dignos de mencionarse en esta exhortación. En primer lugar, la exhortación a contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos, está dirigida a todos los creyentes, no solo a los pastores o a los diáconos o a los misioneros. No señor, cada uno de nosotros, somos responsables de ello. Con demasiada frecuencia escucho comentarios en el sentido que los pastores son los llamados a contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos, y que el común de los creyentes no tiene parte en esto, pero este razonamiento no tiene respaldo bíblico. Todos y cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de contender ardientemente por la fe. Quizá algún creyente podría decir: Pero yo no sé mucho de la Biblia, ¿cómo puedo contender ardientemente por la fe?. Bueno. Si ese es su caso, debe empezar a estudiar la Biblia lo antes posible para poder contender ardientemente por la fe. Es decir no es opcional el contender ardientemente por la fe para los creyentes. Es un mandato y todos los que somos creyentes debemos, estar cumpliendo a cabalidad con esta tarea. En segundo lugar, la idea detrás de la frase contender ardientemente, es pelear con mucha energía, o defender enérgicamente. Esto de ninguna manera abre el camino para tomar las armas y entrar en guerra contra los infieles al estilo de las cruzadas de antaño, pero si denota un derroche de energía no para atacar, pero sí para no permitir ser arrastrados por las corrientes apóstatas. En tercer lugar, por lo que debemos contender ardientemente es por la fe que ha sido una vez dada a los santos. La fe en este caso se refiere a la doctrina cristiana, o al cuerpo de doctrina que tenemos en la Biblia. Note que Judas no nos está pidiendo que contendamos ardientemente por los postulados de nuestra denominación, cualquiera que esta fuere, nos está pidiendo que contendamos ardientemente por la pura y cristalina doctrina bíblica tal cual como se encuentra en las Escrituras. Aunque hay muchas denominaciones cristianas, existe una sola fe y es por ella que debemos contender ardientemente. Triste es pensar que en no pocos casos, se ha malentendido este principio y los creyentes hemos entrado en una lucha fratricida e innecesaria entre denominaciones. Observe también que la fe ha sido una vez dada a los santos. Una traducción mas ajustada al sentido del original seria: dada una vez y para siempre en el pasado a los santos. Los santos son simplemente los que son puestos aparte del mundo para el Señor, es decir, Ud. y yo que somos creyentes. Nosotros los santos, tenemos un cuerpo de doctrina, la fe, que está completo. No le hace falta nada más. La Biblia es un libro completo, no existen nuevas revelaciones que agregar, el contenido de la fe se completó en el pasado, durante el primer siglo y el libro se cerró. Una característica de todo movimiento apóstata es justamente el añadir supuestas nuevas revelaciones de Dios a lo que Dios ya reveló en el pasado y está en la Biblia. Una manera fácil de reconocer a un movimiento religioso apóstata es mirando si sus seguidores basan sus creencias en otros libros que según ellos son divinamente inspirados además de la Biblia. Haga una investigación por Ud. mismo, y llegará a la conclusión inevitable que toda secta falsa sostiene que cree en la Biblia, pero además en los escritos de tal o cual profeta o profetisa que para ellos tienen el mismo valor que la propia Biblia. El momento que alguien dice: La Biblia, más esto o aquello, ya sabemos que se trata de un apóstata. Un autor ha dicho con mucha razón lo siguiente acerca de supuestas nuevas revelaciones de Dios. Si es nuevo no es verdad, si es verdad no es nuevo. Cuanta razón tiene este autor porque la fe fue dada una vez y para siempre en el pasado a los santos. Judas quiso escribir sobre nuestra común salvación, pero el Espíritu Santo le cambió los planes y Judas escribió exhortándonos a contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. ¿Está Ud. defendiendo enérgicamente la doctrina bíblica tal cual como está en la Biblia? Si no lo está haciendo, es hora de empezar. Que con la ayuda del Señor logre este propósito.

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